Óscar Lobo (UGTCyL): “O Castilla y León crece en un millón de habitantes en la próxima década o esto será un erial”
Óscar Lobo acaba de cumplir un año como secretario general de la Unión General de Trabajadores en Castilla y León, el principal sindicato de la comunidad autónoma. Asentado en el cargo y con un cuarto de siglo de militancia y trabajo sindical aborda con franqueza el análisis de la situación política, socia y económica de Castilla y León. Lobo responde a las preguntas de elDiario.es Castilla y León a escasas semanas de las elecciones autonómicas, donde vuelve a estar en juego la influencia de la extrema derecha en el gobierno.
Durante el pacto de PP y Vox en el gobierno de Castilla y León (2022-2024) los sindicatos de clase fueron uno de los principales objetivos de la extrema derecha, que no dudaron en reventar el Diálogo Social, la herramienta de pactos de gobierno, patronal y sindicatos. Intentaron eliminar incluso la mediación laboral, entre otras polémicas medidas. Lobo advierte que si vuelven al poder lo harán con resentimiento y pide un frente común frente a los extremismos que ponen en cuestión la democracia misma.
Hemos conocido la semana pasada los datos del paro, que muestran unas dinámicas singulares en Castilla y León, ¿Qué valoración hacéis de los datos? ¿Se está enfriando en la comunidad la cuestión laboral?
Los datos del mes de enero siempre están vinculados a la estacionalidad, a la campaña de navideña. Llo que sí que se constató en el paro registrado es que en Castilla y León la pérdida de desempleo era mayor que la media nacional. Y nosotros ahí lo que hacíamos es una llamada de atención.
Invertir en salarios es siempre invertir en economía, sobre todo en una comunidad donde tiene un peso muy importante la demanda interna y el consumo interno, por eso es fundamental eue se desbloquee todo lo que tiene que ver con la parálisis en el Parlamento de la revalorización de las pensiones, que suponen más de 270 millones de euros al bolsillo de los pensionistas. Estamos hablando de 600.000 pensiones en la comunidad y eso realmente repercute en el consumo.
Hablamos también del impacto que puede tener el SMI, que va a beneficiar a 130.000 trabajadores en la comunidad y también hablábamos de una cuestión que venimos trasladando desde hace tiempo que tenemos un salario medio 10 puntos por debajo de la media nacional. Y entonces ahí decimos que si invertimos en salario con toda probabilidad mejorará la demanda interna, el consumo interno y nuestros ciclos de desempleo bajarán más que la media nacional.
Hablas de medidas que son propuestas por un gobierno progresista, pero luego si los datos son buenos el gobierno de derechas de aquí de Castilla y León saca pecho de ello. ¿Cómo conjugamos esto?
Lo que es indiscutible es que lo que afecta al poder adquisitivo de los trabajadores y las trabajadoras viene, sobre todo, de acuerdos del gobierno progresista a nivel nacional. Estoy hablando de la reforma laboral donde se han beneficiado un número considerable de personas en Castilla y León que han pasado tener un contrato temporal un contrato indefinido. Estamos hablando del acuerdo de las pensiones actualizado donde realmente se garantiza un sistema público de pensiones., donde se actualiza al IPC y también aumenta las pensiones mínimas. Los 600.000 pensionistas de la Comunidad Autónoma solamente el incremento del 2,7 de este año supone 276 millones de euros. Hablamos de los coeficientes reductores, ley de permisos. En el candelero quedó la reducción de la jornada por ley a las 37,5 horas con el voto en contra del extremo a derecha, incluido el Partido Popular y Junts.
Con lo cual las mejoras de las condiciones materiales una parte importante vienen de los acuerdos que emanan en este caso a nivel estatal. Una realidad indiscutible e incuestionable. Y también son acuerdos que vienen promovidos por las centrales sindicales.
¿Que el Partido Popular aquí se adueña de la mejora de la economía? Castilla y León crece en unos términos económicos muy similares a la media nacional, los márgenes y los beneficios empresariales están en cifra récord, aumenta la productividad que está también en cifra récord, pero esa riqueza que se genera a nivel autonómico no llega a los bolsillos de la inmensa mayoría de los ciudadanos.
En salarios, aquí el incremento pactado está por debajo de la media nacional. Si la media nacional ha sido del 3,5, aquí estamos en el 2,8. Aquí hay más contratación temporal que en el resto del país. Aquí nos han intentado colar el mantra de que con menos impuestos podemos tener mejores servicios públicos y eso es una gran la gran mentira que tenemos en la comunidad, porque los servicios públicos no están llegando.
Toda la mejora que podamos tener en la negociación colectiva no sirve de nada si luego en la comunidad autónoma estamos un punto por encima en el incremento del precio del alquiler, eso nos resta poder adquisitivo. Las mejoras de las condiciones materiales vienen de acuerdos estatales pero luego la riqueza que se crea no se reparte y los servicios públicos no llegan a satisfacer las necesidades de la inmesa mayoría de los ciudadanos de Castilla y León.
Entonces, en que los datos macroeconómicos no acaben en la calle, ¿También influye lo que un gobierno autonómico o una patronal autonómica hagan en los acuerdos que se adopten?
El corazón del estado del bienestar están las comunidades autónomas porque tienen las competencias en educación, sanidad, vivienda y servicios sociales. Es donde están transferidas, y en políticas de prevención y extinción de incendios también.
Entonces vemos cómo las comunidades autónomas, en muchos casos, si aplican políticas de recortar impuestos, como la primera medida que acordaron PP y Vox en Castilla y León que fue prácticamente liquidar impuesto de Sucesiones y Donaciones, están regalando millones de euros a los que más tienen. Y entonces los servicios no están suficientemente financiados. Y lo vemos todos los días. ¿Cómo está el acceso a la vivienda en la comunidad autónoma? ¿Cómo está el acceso a la sanidad pública? Los recortes de la crisis del 2008, que fueron brutales con las políticas de austeridad, recayeron en los servicio públicos esenciales como sanidad, educación o servicios sociales, de lo que todavía no nos hemos recuperado.
Realmente en Castilla y León, aunque se presuma de niveles de excelencia y de calidad, lo que puedo decir que para el conjunto de los trabajadores y las trabajadoras no están llegando, hay carencias. Hay luces, pero hay muchas más sombras que luces.
El presidente de la comunidad autónoma busca la reelección basando su campaña en que justo Castilla y León tiene que ser una de las tres mejores comunidades autónomas en estos sentidos ¿Eso es posible?
Vamos a hablar del gran elefante que tenemos en la habitación y que no queremos ver. Vamos a hablar de población. Si hacemos una perspectiva de población, desde que tenemos estatuto de autonomía, 1983, en España hemos pasado de 37 millones de habitantes a 49, el país ha sumado un 33% más. En Castilla y León hemos pasado en 40 años de 2,8 millones a 2,4 millones. No hemos sido capaces de aportar nada a España de su incremento. Si hubiéramos soportado y crecido al mismo ritmo que la media estatal tendríamos que tener un millón de habitantes más.
Castilla y León para mucha gente ha dejado de ser una comunidad atractiva y de oportunidades. Y esto es una realidad que nos guste más o nos guste menos tenemos que afrontar y ver. Y solamente soportamos el saldo migratorio con la llegada de en este caso de personas de otros países. Pero que la media nacional haya incrementado en 12 millones de habitantes y nosotros hayamos perdido población habla mucho del desarrollo de la comunidad en estos 40 años. Tenemos un grave problema de población, de actividad y de desarrollo económico.
Vemos como nuestros pueblos pierden vida, pierden gente, solamente se concentra la población y la actividad económica, principalmente en Valladolid, Palencia y Burgos y luego casos aislados. Tenemos un grave problema de población, de actividad y de desarrollo económico.
En Castilla y León tenemos un grave problema de población, de actividad y de desarrollo económico
El diagnóstico que hace, entonces, de la situación socioeconómica de Castilla y León es por una parte la pérdida demográfica y por otra la falta de desarrollo territorial equilibrado, ¿Por qué que esto no se ha abordado en los últimos 40 años? ¿Y cómo ha influido en esto la creación del ‘Gran Madrid?
Empiezo por esto último. Aunque determinados sectores siempre quieren que miremos al independentismo catalán, nuestro gran problema no es Cataluña. Nuestro gran problema precisamente es el Madrid de (Isabel García) Ayuso. La inmensa mayoría de nuestros paisanos se van a Madrid. Hay competencia de dumping fiscal aberrante que nos está haciendo perder muchas oportunidades. Hay que mirar mucho más hacia el centro, porque realmente sí que es una gran centrifugadora.
En el año 2007 se aprobó la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía. Hemos alcanzado la mayoría de edad los 18 años. Las novedad de este de esta reforma del Estatuto de Autonomía fueron dos elementos: derechos y principio rectores. Y creo es buen momento para hacer una evaluación de cómo están esos derechos y cómo están esos principios rectores
En los principios rectores que deben de orientar las políticas públicas claramente se señala que existe “el derecho de los ciudadanos de Castilla y León a vivir y a trabajar en su propia tierra”
¿Cree que eso no se cumple?
Obviamente, no.
Y hay un elemento que no se ha desarrollado y que es la convergencia interior. En el Estatuto de Autonomía se reconoce que hay desequilibrios territoriales. Y habla en una disposición de que la Junta de Castilla elaborará el plan de convergencia interior con el objetivo de eliminar progresivamente los desequilibrios económicos y demográficos entre provincias y territorios. Esto fue aprobado por mayoría en las Cortes de Castilla y León y en las Cortes Generales. Esto al final es nuestro marco de convivencia, el contrato social y ciudadano. Pero cuando desde la política, en este caso, desde el gobierno autonómico, no se desarrollan plenamente derechos y principios rectores, realmente es que algo está fallando.
No se están abordando realmente lo que pone nuestra pequeña carta magna y es buen momento para hacer una evaluación profunda de cómo esos derechos y principios rectores, que era la novedad, en una comunidad para fomentar a la cohesión social y territorial, no se han desarrollado plenamente e incluso algunos ni han arrancado.
¿Y tiene esperanza de que algún partido político lo lleve en su programa electoral del 15 de marzo?
El objetivo tiene que ser que Castilla y León en la próxima década crezca en un millón de habitantes más. Y vamos tarde. O hacemos esto o Castilla y León será un erial.
O nos damos cuenta la comunidad que tenemos, que cada vez somos más irrelevantes, más invisibles. Podemos presumir de calidad de vida, pero es que no se enterado nadie, nadie que no sea de Castilla y León. Tenemos un problema serio de demografía, de pérdida de población, de que la gente que se nos va principalmente son los más jóvenes para no volver y donde tenemos una población muy envejecida.
El objetivo tiene que ser que Castilla y León en la próxima década crezca en un millón de habitantes más. Y vamos tarde.
Ya no hace falta un programa de gobierno, sino un programa, un liderazgo colectivo y de comunidad. Hay que involucrarse, los partidos políticos, los agentes sociales, los económicos, e incluso la sociedad civil para transformar la comunidad desde el punto de vista económico y social.
Hay ejemplos que ya estamos mirando como la Región del Ruhr (Alemania), que era una antigua región minera en la que todos arrimaron el hombro de una perspectiva positiva, constructiva. Cambiaron su región para que realmente sea un polo de atracción de desarrollo de futuro y o aquí asumimos que Castilla y León próxima década.
Tenemos la sensación de que en Castilla y León lo único que pasa es el tiempo. Y no podemos dejar pasar el tiempo sin más, sino que tenemos que afrontar una llamada a la acción. O cogemos el toro por los cuernos, como se suele decir, o realmente perderemos el progreso respecto al resto del país.
¿Tienen los electores esa cuestión en la cabeza? ¿Cuál es la Castilla y León que vamos a tener dentro de 10 años si no se hace algo?
Pues si no la tienen, es una pregunta que deberemos hacernos todos
Y Ahora que va a empezar la campaña electoral, hay que mirar a nuestro alrededor. Hay que mirar lo que tenemos y sobre todo hacia dónde queremos ir y lo que no nos podemos permitir, de verdad, es volver a la casilla de salida. Lo que no nos podemos permitir es que la extrema derecha -Vox- influyendo en las políticas públicas de la comunidad. Desde nuestro punto de vista la etapa más oscura de Castilla y León fueron los dos los dos años de gobierno de coalición del Partido Popular con Vox.
Las encuestas dicen que lo más probable es que tenga que haber un gobierno de PP y Vox. ¿Cuál es la perspectiva con la que lo afronta UGT?
Las encuestas, encuestas son. Queda tiempo todavía. Pero lo que sí que tenemos que mirar si como comunidad autónoma queremos a los amigos y los colaboracionistas de Trump que aplauden la política de aranceles que perjudica a nuestro campo, a nuestra industria, que se señale a periodistas o dirigentes políticos. Lo que está sucediendo en Estados Unidos no está tan lejos, puede estar aquí.
Lo que está pasando en Estados Unidos una parte es lo que hay gente en Castilla y León que quiere implantar aquí. Hay que hacer una llamada a la madurez, a la seriedad de nuestra comunidad para decidir que modelo de comunidad queremos y cómo queremos convivir. Si queremos que venga gente a montar bronca. A ser una mala sucursal de Madrid. Porque Vox es una mera sucursal de Madrid, eso si que son ‘okupas’ institucionales, solo hacen lo que dice Madrid, entran en el Gobierno o se van. No tienen proyecto de comunidad y lo único que vienen es a imponer su catecismo ideológico y ya hemos visto un poco de qué son capaces.
Ahora les vemos más envalentonados, con ganas de revancha, crecidos por la ola reaccionaria impulsados por la Casa Blanca. Si tienen alguna posibilidad de influir a las políticas públicas, el recorte que vamos a tener en los servicios públicos, en los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, va a ser brutal. No hay más que ver su negacionismo permanente con la violencia de género, del cambio climático, que esta gente va a estar ahí respondiendo sobre cómo afrontamos nuestra prevención de incendios forestales. Es un escenario de preocupación. Ya hemos visto como hacen tragar sapos al Partido Popular.
¿Cree que Partido Popular cedió demasiado en el anterior gobierno autonómico de coalición con Vox (2022-2024)?
Lo que me pregunto es si el Partido Popular de Castilla y León no ha aprendido su experiencia con la extrema derecha. Porque son conscientes que lo único que generó fueron problemas al alterar el clima de convivencia. Y a mí, lo que me preocupa es que puedan volver a gobernar todavía con más ganas de revancha.
Fuimos la primera comunidad autónoma con un gobierno con la extrema derecha. Su laboratorio de ideas era este. Y sobre todo se centraron en el ámbito de las relaciones laborales, aparte de todo lo que tenía que ver con el papel de la igualdad de la mujer en todos los sentidos. Pero puede que Castilla y León siga siendo un laboratorio para aplicar medidas más agresivas, más reaccionarias, como lo que está pasando en Minneapolis.
¿Cuál tendría que ser ante este escenario de coalición PP-Vox la posición del PSOE? Es recurrente en algunos círculos que se deje gobernar al PP para que no gobierne la extrema derecha…
Lo que te puedo decir es que en Castilla y León nos hace falta son unas fuerzas de progreso fuertes. Que hay que movilizar mucho al electorado, que hay situar en el plano que lo que aquí está en juego es nuestro modelo de convivencia, de libertades, de derecho, de sistemas públicos.
Necesitamos es un PSOE, un Izquierda Unida, un Podemos fuertes, unidos para ofrecer un proyecto alternativo serio y poner dique y poner freno a las política reaccionarias. Está claro que nos jugamos mucho. No sé si sería posible ese escenario o no. También veo que el Partido Popular está cómodo con la extrema derecha.
Si Vox vuelve al Gobierno de Castilla y León, ¿el Diálogo Social volverá a morir? Prácticamente fue lo que pasó la anterior vez…
Una de las pocas cosas que podemos presumir es que Castilla y León es el diálogo social. Se produce porque la gente que conformamos esta comunidad, somos gente que nos gusta el entendimiento, nos gusta dialogar, desde el respeto absoluto. La incorporación de la extrema derecha claro que alteraría el proceso de diálogo social. Alteraría todo, otra vez.
Tenemos que tener un poco de perspectiva de lo que ha sucedido durante los dos años de gobierno de coalición. De forma artificial e inyectada por el odio de la extrema derecha, se alteró todo el clima de convivencia. Hubo mucho ruido. Mucha crispación pero pocas soluciones. Y cuando se fueron del gobierno por lo menos se instaló un clima de normalidad y de entendimiento. Que ya sabemos lo que han hecho, lo que son, con lo cual entendemos que en Castilla y León otra vez sería un lastre considerable, claro que sí.
¿Hay que hacer entonces un frente común contra los movimientos que ponen en cuestión los principios democráticos?
También, pero no solo aquí, en todos lados. Ante la extrema derecha, el fascismo o la ultraderecha no hay que mantenerse equidistantes ni ser observador, sino hay que ser proactivos en todos los ámbitos, en los centros de trabajo, en la calle, en el debate, público en la conversación pública. También en los medios de comunicación.
Lo que hace falta es combatir, responder con determinación sin equidistancia porque lo que la extrema derecha propugna es mantener el orden natural de las cosas, que siempre hay gente que tiene más y gente que tiene menos. Y alterar cualquier principio que tenga que ver con la igualdad o con la justicia social.
Ante la extrema derecha, el fascismo o la ultraderecha no hay que mantenerse equidistantes ni ser observador
Su objetivos es convertir a las víctimas en culpables. Y meternos en la cabeza esa mal llamada cultura del esfuerzo, que al final siempre está ligada con el capitalismo y el neoliberalismo. Y para ellos es fundamental que no haya voces colectivas ni existan sindicatos de clase libres e independientes. Ni una izquierda que pueda transformar la sociedad. Quieren cargarse todo lo que tenga que ver con lo que esperó con la Revolución Francesa. El espíritu de la igualdad. Porque se piensan que hemos avanzado demasiado ya en muchos derechos y muchas y muchas oportunidades. Intentan situarnos en un marco de la decadencia y con el marco de la decadencia es su efecto legitimado para decir que aquí tiene que venir un gobierno autoritario.
La extrema derecha busca poner el foco sobre el de abajo. Enfrentarnos entre los trabajadores con los trabajadores inmigrantes, con nuestros abuelos que están viviendo de una pensión. Eso es su objetivo, dividirnos y poner el foco con la gente más vulnerable y más débil.
¿Y cómo salimos de ese marco que nos impone la ultraderecha?
Tenemos experiencia de cómo hacerlo a raíz de los peores años de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. Creo que hay que fomentar el activismo. Que la gente se vuelva a organizar. Que vuelva a participar en política, a participar en su sindicato de referencia, en su asociación de vecinos. Y construir sociedad y construir comunidades donde hay que tirar porque están en juego nuestras democracias, nuestros derechos y nuestras libertades.
Aquí hay un germen, hay una semilla también en Castilla y León y en nuestro país, por supuesto.
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