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El hermano de uno de los terroristas abatidos el 17A: “Este imán era muy raro”

Driss Oukabir es hermano de uno de los terroristas abatidos en Cambrils.

Neus Tomàs / Oriol Solé Altimira

Uno de los interrogantes que aún no ha quedado aclarado es el pasado que tuvo el imán de Ripoll, considerado el cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils. Abdelbaki Es Satty, que murió en la explosión de la casa de Alcanar la noche anterior a la masacre de La Rambla, fue confidente de los servicios secretos. Fuentes del CNI admitieron, el pasado noviembre, que contactaron con Es Satty en el periodo en que este estuvo en la prisión de Castellón, entre 2010 y 2014, cuando cumplía condena por tráfico de drogas. Es todo lo que se sabe de esta conexión porque el Congreso vetó la comisión de investigación que PDeCAT y ERC solicitaron para que se investigase.

En las declaraciones de algunos de los detenidos por los atentados del 17 de agosto se describe al imán como una persona solitaria y muy influyente en los autores materiales de la matanza. “Este imán era muy raro y era muy raro verlo por la calle. Iba de la mezquita a casa y de casa a la mezquita, pero siempre solo”, relató Driss Oukabir, hermano de Moussa, uno de los terroristas abatidos en Cambrils.

El 20 de agosto, en su comparecencia ante los Mossos, Driss, que actualmente sigue en prisión, explicó que su hermano le decía que Es Satty “era muy buen imán” porque les enseñaba “el Corán y a rezar”. Según consta en el acta de la policía autonómica, calificaba a este imán de “amigo” de su hermano. Intentaba así desmarcarse del caso, pero dos testigos clave le sitúan en el centro de la célula terrorista.

Luchar sin ir a Siria  

Ante los agentes de los Mossos, Driss describe cómo se radicalizó su hermano. Recordó que su hermana Hanane le había avisado hacía tres o cuatro meses de que Moussa había tirado toda la ropa que tenía. Decidió cambiar su forma de vestir y de peinarse. Tanto su hermana como su madre le contaron que Moussa no iba al primer rezo del día porque pensaba que la Policía le controlaría.

“Creía que la Policía tomaba nota de las personas que iban a rezar a primera hora y posteriormente los citaban”. Según esta versión, Moussa hacía “más rezos de los que tocaban” y empezó a recriminarle a Driss no fuera solo con musulmanes y que fumase y saliera de fiesta. Le reclamó que se centrase “en rezar y en Dios”.

Driss siempre ha negado que estuviese al corriente de las intenciones de su hermano pero algunos testigos le señalan como una pieza clave en la célula yihadista. Cuando los Mossos le preguntaron si su hermano alguna vez les había hablado de hacer la yihad aseguró que nunca se lo había pedido pero que sí le había comentado que “los musulmanes tienen que hacer la yihad, pero la yihad que implica guerra”. 

Moussa le habría dicho que la yihad “tiene que salir de dentro” y que no se puede obligar a nadie a practicarla. El terrorista veía vídeos sobre la llamada guerra contra los enemigos del Islam en una tablet que no era suya, aunque en la familia no sabían quien se la había prestado. Moussa les explicó que los vídeos estaban en una tarjeta de memoria y que lo hacían así para que la Policía “no los cogiera”.

Driss también declaró que su hermano le dijo que no iría a Siria a luchar porque en la televisión había escuchado que “lo podía hacer aquí”. Y asegura que dejó de ir a casa de su madre para no tener que escuchar más a Moussa. Según los Mossos, no hacía falta ir a Siria: la célula de La Rambla y Cambrils era una “organización guiada”, en la que los integrantes han tenido algún contacto directo y continuado con un miembro sde la organización terrorista, en este caso el DAESH, normalmente de forma telemática. El contacto permite recibir consejos para realizar la operativa terrorista, así como para reforzar la decisión de llevar a cabo el atentado.

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