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50 años ya sin el tren Dénia-Gandia, una época perdida en que se podía viajar desde la Marina Alta hasta Valencia... o Barcelona

Entrando a Dénia en 1972.

Arturo Ruiz

Dénia —

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Medio siglo ya sin tren Dénia-Gandia. Más de media vida para cualquiera de los mortales. Este sábado se han cumplido exactamente cincuenta años de aquel 10 de febrero de 1974 en el que el ferrocarril procedente de la capital de la Safor entró por última vez a la terminal de Dénia exactamente a las 20.12 horas. 

Los antecedentes de la línea se remontan a 1864, cuando se inauguró el primer tramo entre Carcaixent y Gandia; era un tramway de tracción de sangre, es decir, que los coches y vagones eran arrastrados por caballos y mulos. Así, para ponerlo en marcha se compraron treinta caballerías y mulos al precio de 3.000 reales. Era el primer sistema de transporte de este tipo que se instalaba en España.

En 1882 el Gobierno autorizó la conversión de la línea a ferrocarril de vapor y le entregó la concesión a José Campo Pérez, el marqués de Campo (1814-1889) quien lo transfirió a su empresa Almansa, Valencia y Tarragona (AVT) y situó las primeras locomotoras de vapor fabricadas en Inglaterra. Bajo la gestión de esta compañía la línea se amplió y el 1 de abril de 1884 al fin llegó a Dénia. Había un correo y dos ferrocarriles mixtos que tardaban tres horas en realizar todo el trayecto. Aquellos trenes podían con todo y algunos estuvieron funcionando hasta 1969.

El tren de vía estrecha desembarcó en Dénia en una época de crecimiento, es verdad que hoy en día un tanto mitificada debido a la exportación de la pasa y a la conformación de una próspera burguesía de comerciantes y propietarios. Por eso su llegada resultó todo un acontecimiento, ya que se convertía en un nuevo símbolo tecnológico que se unía a otros grandes avances para una ciudad cosmopolita como el teatro o la caldera de gas.

Poder viajar desde Dénia a Gijón Madrid, la Coruña, Santander...

Como la Compañía del Norte no distinguía de anchos era posible adquirir un billete de tren en Dénia para viajar a destinos de toda España. Por ejemplo el del trayecto Dénia-Barcelona, que pasaba por València, Tarragona y Paseo de Gràcia y en doce horas recorría 474 kilómetros; o el de Dénia-Gijón, que se prolongaba dos días con transbordo obligado en Madrid y paradas en en Valladolid, León u Oviedo. O el de Dénia-La Coruña. Eso sí, siempre con transbordo previo en Carcaixent.

Pidiendo la vía ancha... desde 1913 (en 1974 se cerró sin lograrlo)

Cuando en 1974 se cerró la línea con Gandia se aseguró que se reabriría en vía ancha para hacerlo de verdad funcional. Pero el caso es que fue una mera de declaración de intenciones. En 1925 la asamblea de Gandia por “aclamación” exigió lo mismo.

Pero el declive llegó en la década de 1960 debido la preferencia del franquismo por las carreteras y al crecimiento de las flotas de camiones y autobuses mientras no se invertía en la modernización del tren y no se promocionaba su uso. En apenas quince años el número de pasajeros se redujo en un 50%, al pasar de 736.000 en 1943 a 360.000 usuarios en 1960, y lo mismo ocurrió con las mercancías: de 76.000 toneladas transportadas en los años cuarenta a 29.000 en 1969.

1969: El tramo Carcaixent-Gandia pasa a la historia

Y comenzó el desmantelamiento. En 1969 fue suprimido el tramo entre Carcaixent y Gandia a pesar del rechazo de ayuntamientos y ciudadanía. En realidad era un plan para suprimir todos los ferrocarriles de vía estrecha de España y ya para entonces estuvo a punto de cerrarse también el tramo entre Gandia y Dénia que aún así sobreviviría otros cinco años más. El trenet de la Marina, en cambio, llegaría hasta nuestros días por su “interés turístico”. 

Y el 10 de febrero de 1974 llegó el cierre. Aquel mismo día se pronunció la primera de las incontables promesas incumplidas a lo largo de este medio siglo, que la conexión volvería muy pronto, pero ya en vía ancha.

Las mismas palabras una y otra vez

A pesar de que el Ministerio ha demostrado sin tapujos que no cree en el Tren de la Costa, en teoría ha seguido tramitándolo. En 2016 recibió las alegaciones al trazado de los municipios implicados y se puso a redactar la evaluación ambiental. Y tanto tiempo después sigue en lo mismo. Al menos se le ha preguntado en tres ocasiones, en el Senado en 2017, desde el Ayuntamiento de Dénia en 2019, y nuevamente en la cámara alta en 2023 y el Ejecutivo de Madrid ha contestado siempre lo mismo y con las mismas palabras: esa evaluación continúa redactándose.

“Ir para volvernos como siempre”

Pero Dénia no arroja la toalla. Su alcalde, Vicent Grimalt, del PSPV, está pendiente de que la delegada del Gobierno en Alicante le gestione una nueva entrevista en Madrid, aunque las expectativas son nulas: “Mucho me temo que volveremos como siempre hemos vuelto”.

El alcalde lamenta que con el tren exista la misma unidad política en la comarca (PSPV, PP, Compromís, independientes) que fue capital para lograr la reversión del hospital, pero que en cambio aquí no se logren avances: “No hay voluntad, sea quien sea quien gobierne en Madrid”.

También el presidente del Cercle Empresarial de la Marina Alta (CEDMA), Benito Mestre, ha subrayado que “es necesario un tren de media o alta velocidad porque sin él somos menos competitivos”. Y eso sostienen asociaciones de vecinos, familias, estudiantes, trabajadores y profesionales.

Pero Madrid no oye tanto clamor.

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