Los creadores de ‘South Park’ desmontan con música y humor el tinglado creado por Joseph Smith en “El libro de Mormón”
Antes de retirarse al cielo definitivamente, Jesús se fue a Estados Unidos y se apareció a los nefitas, un pueblo inexistente fundado por un profeta (igualmente trucho) que, en el siglo VII, se supone que viajó desde Jerusalén a América, Allí se dedicó a evangelizar a los nativos y acabó siendo la piedra de toque de una religión cuyos miembros llevan ropa interior (y bragas) mágica y en la que lso malos descienden de los lamanitas, que casualmente eran negros. No es una broma: es el origen de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, un culto creado por Joseph Smith en el siglo XIX y que, más conocido como los mormones, hoy se extiende por casi todo el mundo. Una religión tan absurda, con mimbres de autoparodia, se ha convertido en oro en manos de Trey Parker, Matt Stone (creadores de la serie South Park) y Robert Lopez, que decidieron que eso merecía un musical. Así nació The Book of Mormon, que, tras años batiendo récords de taquilla, llega este sábado al Teatro Olympia, donde podrá verse hasta el próximo domingo 29.
La obra parte de un hecho real: cuando llegan a la mayoría de edad, los mormones son enviados al extranjero (los hombres, durante dos años; las mujeres, 18 meses) para difundir el Libro de Mormón (que recoge sus principales creencias). Por supuesto, esa misión evangelizadora se la pagan de su bolsillo. Durante ese tiempo, en un país que no conocen, se dedican a dar la chapa a quien les quiera escuchar, con su pelo siempre bien peinado y su traje de camarero encorbatado. En la obra, el joven Kevin Price (interpretado por Nicolás Colomer) deja Utah (donde la religión tiene su sede) y es destinado a Uganda, un país que no sabe ni situar en el mapa. Ahí le espera Elder McKinley (Albert Bolea), a quien tiene que ayudar a convertir a los locales —algo que ninguno de sus compañeros ha conseguido— mientras evitan que el señor de la guerra local les corte sus partes nobles.
Aunque los autores de la obra eran bastante escépticos sobre el recorrido de su musical, lo cierto es que fue un éxito desde su estreno en 2011, año en que se alzó con nueve de los catorce premios Tony a los que fue nominado (entre ellos, mejor musical, libreto y música original). En España, entre otros reconocimientos, ha obtenido el premio Talía al mejor musical. En Broadway, es ya el noveno espectáculo más longevo de su historia y se calcula que solo allí ha recaudado cerca de mil millones de dólares.
La versión española está dirigida por David Serrano, que se dio a conocer como guionista de la película El otro lado de la cama y director de Días de fútbol, Voy a pasármelo bien y los primeros capítulos de la serie Vota a Juan. En su haber tiene musicales como Hoy no me puedo levantar y las adaptaciones de Billy Elliot, Grease, Mamma Mia! o West Side Story.
Una religión autoparódica
Poco conocida en España más allá del tópico de la educada pareja de misioneros comeorejas que aborda a la gente por la calle para darle la buena nueva, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días es una de las reliquias de lo que en Estados Unidos se conoció como el Segundo Gran Despertar, acaecido a principios del siglo XIX. Su aparición hay que situarla en el contexto del nacimiento de otras creencias, supuestamente cristianas e igualmente pintorescas, como Ciencia Cristiana, Testigos de Jehová, Ciencia Divina o los Adventistas del Séptimo Día… pero ninguna puede presumir, como la iglesia mormona, de tener su propio subgénero de películas porno.
El culto nació oficialmente en 1830, cuando Joseph Smith aseguró que, diez años antes, Dios y Jesucristo (por separado) se le habían aparecido para fundar la enésima religión verdadera, porque todas las demás estaban equivocadas. Poco después le visitó el ángel Moroni (de ahí el nombre) y le dio pistas para buscar, a modo de gincana, unas planchas de oro enterradas en la tierra, en las que estaba escrito el famoso Libro de Mormón, la piedra de toque de su creencia.
Por el camino, los mormones fueron responsables de la Masacre de Mountain Meadows, en la que asesinaron a más de 120 inmigrantes —y que inspiró la serie de Netflix Érase una vez el Oeste—, poco después de que el fundador fuera asesinado a golpes por algunos de sus antiguos seguidores que lo consideraban un farsante. Toda esta serie de particularidades es lo que llevó a los fundadores de South Park a fijarse en este culto y escribir un musical que han calificado como «una carta de amor atea a la religión». Parker y Stone siempre insisten en que no tienen una mala opinión de los mormones: simplemente, les hacen gracia. Es de esperar que al público valenciano también se la hará.
Sobre este blog
Secció de cultura de l'edició valenciana d'elDiario.es.
0