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El informe pericial de la meteoróloga de À Punt a la jueza de la dana: “Había tiempo suficiente para alertar a la población”

Fragmento del informe pericial elaborado por la jefa de Meteorología de À Punt, Victòria Rosselló.

Lucas Marco

València —

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El informe pericial entregado por la jefa de Meteorología de À Punt a la jueza de la dana, al que ha tenido acceso elDiario.es, concluye así: “En [la comarca de] l'Horta Sud, donde desemboca la rambla de Poyo, no llovía, pero se disponía de tiempo suficiente para alertar a la población de la avenida catastrófica que tenía que llegar”. La meteoróloga Victòria Rosselló, doctora en Física y con una trayectoria laboral vinculada a los medios de comunicación que se remonta a 1989, declaró este miércoles en condición de testigo-perito y aportó de paso una cronología sobre el 29 de octubre de 2024, trágica jornada que acabó con 230 fallecidos, además de un informe pericial de una quincena de páginas en el que argumenta que había suficiente información como para haber alertado a la población con mayor antelación.

“Los datos y los hechos observados obligaban a advertir del peligro de avenida a la población de las cuencas medias de los barrancos (Poyo) y ríos (Turia, Magro) afectados. Utiel, Chiva, Cheste, Sot de Xera entre otras poblaciones registraban lluvias torrenciales a primera hora de la tarde”, explica el informe.

Además, según Rosselló, las previsiones meteorológicas advertían “días antes” de un episodio “potencialmente muy peligroso, ya que podía llover con mucha intensidad en los cursos medios de cuencas y barrancos y muy poco en la costa”. El peligro de avenidas, por lo tanto, “era muy alto”.

El informe pericial también revela que la página web de la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet) recibió “alrededor de un millón de visitas a lo largo de la jornada” y, gracias al esfuerzo de sus gestores, no colapsó. Se trata de una red de observación fundamental (especialmente para el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat), que cuenta con más de 800 colaboradores y que aporta una “radiografía precisa de la distribución de lluvias mientras se están produciendo”.

Rosselló detalla las herramientas de seguimiento de las precipitaciones y de cauces de nowcasting (predicción a muy corto plazo) de que dispone la meteorología, que “hacen posible que el diagnóstico y la evaluación del impacto de un episodio de lluvias torrenciales sean posibles de establecer con precisión y anticipación”.

También explica el contexto de la dana: “El aumento imparable observado desde los años 80 hace que un mar cada vez más caliente sea capaz de almacenar mucha más energía que eventualmente puede liberarse en el sistema atmosférico si se dan las condiciones favorables”.

Un “episodio de gran impacto”

El informe pericial se remonta a cinco días antes de la dana y sostiene que la situación que preveían los modelos meteorológicos (a pesar de la incertidumbre asociada a cualquier previsión) “hacía pensar en un episodio de gran impacto, ya que las lluvias más fuertes parecía que afectarían a la parte central del territorio, cuencas medias de ríos y barrancos y muy poco o nada a zonas litorales, en un área comprendida entre el Júcar y el Turia”.

El viernes 25 de octubre de 2024, los responsables de Meteorología de À Punt ya advirtieron a la dirección de la cadena autonómica de la “gravedad” que podía acaecer cuatro días más tarde si se cumplían las previsiones, que fueron confirmándose a lo largo del fin de semana anterior a la dana “sin variaciones destacables”.

“Los diferentes espacios informativos del Oratge y a través de las redes sociales de À Punt fuimos siguiendo la evolución de la situación, advirtiendo de que podía tratarse de un episodio muy peligroso. Los dos días previos a la catástrofe ya hablábamos de registros previstos posibles para el día 29 de entre 200 y 400 l/m2 en pocas horas”, relata el informe.

Con ese panorama, la madrugada del 29 de octubre diluvió en la comarca de la Ribera Alta, causando “problemas graves”. A primera hora de la mañana, se activó el aviso rojo, que implica una “probabilidad muy alta de recibir lluvias de tal magnitud que comprometen la seguridad de personas y bienes”, agrega Victòria Rosselló.

El informe pericial también explica que las cantidades de lluvia que especificaba el aviso rojo “son umbrales mínimos, significa que en 12 horas podían caer 180 l/m2, o 200 o 300 o 400 en la zona afectada…”.

El informativo del mediodía de la cadena pública abrió con la “situación dantesca” que se vivía en Utiel, localidad en la que la Generalitat activó la Unidad Militar de Emergencias (UME). “En la información meteorológica del mediodía”, afirma el informe, “se alertaba de que nos encontrábamos en una situación histórica, una dana de gran impacto que ya había dejado a Utiel en situación crítica y que había que evitar cualquier desplazamiento en las zonas afectadas por el aviso rojo”.

Tornados con rachas de más de 200 kilómetros por hora

A las 15.00 “ya se tenían registros históricos de 200 o 250 l/m2 la comarca de Utiel-Requena”, indica la jefa de Meteorología de À Punt. Además, en la Ribera Alta se formaron una decena de tornados, con rachas de más de 200 kilómetros por hora, que derrumbaron varias torres de tensión. “Tornados de tal magnitud nunca se habían registrado en nuestras latitudes”, apostilla el informe.

“Después del río Magro, las cuencas del Turia y ramblas y barrancos habitualmente secos y con cuencas muy limitadas recibían cantidades de lluvia inasumibles”, agrega.

A partir de las 18.00, las lluvias torrenciales empezaron a afectar a comarcas y localidades del río Turia, que registraron más de 300 litros por metro cuadrado. El nuevo cauce del Turia, construido después de la riada de 1957 y con un “límite teórico” de 5000 metros cúbicos por segundo, recibió aproximadamente unos 2000 metros cúbicos por segundo “y salvó a la ciudad de València de la inundación”.

El informe describe la rambla del Poyo y sus barrancos tributarios menores (como el de Gallego y el de Horteta), habitualmente secos, que se desdibujan en algunos tramos, ocupan zonas inundables y se enclavan en un territorio de construcción urbana y en polígonos industriales.

Victòria Rosselló también destaca que los datos proporcionados por la página web del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y de Avamet son abiertos y “públicos”.

Un “desastre” anunciado “de gran magnitud”

“Las estaciones automáticas de Avamet situadas en la zona más afectada empezaron a desaparecer de la red a lo largo de la tarde debido a los cortes de luz e internet consecuencia de la violencia de las lluvias”, rememora el informe. A pesar de ello, “era evidente que seguía lloviendo torrencialmente y que los acumulados serían excepcionales”, afirma.

Por su parte, la estación de aforo de Loriguilla del SAIH (situada en la rambla del Poyo) “comenzó a dar registros alarmantes a partir de las 17.00”, recuerda Rosselló. También colapsó a pesar de contar con un sistema de transmisión de datos más robusto que el de Avamet.

“Los sistemas de transmisión de datos sucumbieron a la violencia de las lluvias torrenciales y dejaron de transmitir, pero las cifras de lluvia que ya se habían registrado anunciaban un desastre de gran magnitud, especialmente en la desembocadura de la rambla del Poyo, una de las áreas más densamente pobladas del territorio valenciano”, concluye el informe pericial.

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