Compromís plantea subir el impuesto de patrimonio y considerar rentas altas las superiores a 50.000 euros

La síndica de Compromís y la consellera de Transición Ecológica saludan a los invitados en el debate de política general.

Laura Martínez


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El diseño de la política fiscal valenciana se prevé como una de las negociaciones más importantes en el Gobierno autonómico este año. Tras el ajetreo derivado del anuncio de la reforma fiscal de Ximo Puig, sus socios en el Pacto del Botánico han planteado una propuesta que matiza la medida anunciada, siguiendo el acuerdo suscrito pocas horas después de que el presidente expusiera su idea.

La coalición Compromís plantea que se reconsideren los conceptos de rentas bajas y medias-altas para ajustar la presión fiscal. La propuesta es complementaria a la de incrementar en un 10% las deducciones autonómicas que anunció el PSPV, pero matiza las ayudas a las rentas medias. Los valencianistas piensan que si el salario medio en la Comunitat Valenciana es de cerca de 23.000 euros, la clase-media alta duplica este umbral. Con este razonamiento, plantean que el ajuste de IRPF no debería beneficiar a los tramos superiores a 50.000 euros, mientras que los socialistas abogan por extenderlo hasta los 60.000 euros anuales. El impacto de esta rebaja sería de una bajada en la recaudación de 141 millones de euros, ocho menos que lo que plantea Puig y, apuntan, el “perjuicio” a este tramo es de 39 euros al año.

La propuesta se acompaña de una subida impositiva a las rentas superiores, además de la que es consecuencia de la inflación, que no se corrige como en la opción socialista. Los valencianistas incluyen un nuevo tramo de renta situado entre los 150.000 y los 200.000 euros, que, indican, permite un aumento de tipo de medios de gravamen más gradual para las rentas altas e incrementar la presión. También, exponen, sus ajustes implican que las rentas de 100.000 euros en adelante incrementen en un 0,7% su contribución.

Además, los valencianistas piden aumentar el impuesto de patrimonio, actualmente del 3,5% para patrimonios netos superiores a 500.000 euros, y exploran opciones como la de Extremadura, que tiene el tipo al 3,75%. Solo el 0,4% de los contribuyentes valencianos pagan este impuesto, según el cálculo que los sindicatos de Hacienda realizaron para la propuesta fiscal de 2020, que ya aumentó el margen de este tributo reduciendo el mínimo exento.

En lo que respecta a la bajada de impuestos, la idea que trasladan los valencianistas es ajustar los tipos de IRPF en el mismo decreto que ajuste los tributos a la inflación, para que tenga efectos retroactivos -y sea palpable en la declaración de la renta que empieza en mayo-, mientras que la subida a las rentas altas tendría que esperar legalmente a 2023 para poder materializarse.

No a la rebaja de hipotecas y rescatar la tasa del azúcar

Compromís se muestra en contra de la medida anunciada por Puig de establecer una deducción fiscal de cien euros en las hipotecas para rentas de hasta 30.000 euros, al considerar que es poco equitativa, y aboga por aumentar las transferencias a las unidades familiares con menos ingresos. En paralelo, la coalición aboga por rescatar un clásico: la tasa a las bebidas azucaradas.

Sobre este posicionamiento, el diputado de Compromís Carles Esteve ha declarado que es necesario que las rentas altas “paguen un poco más y hagan un pequeño esfuerzo para que la gente más humilde pueda tener garantizados los servicios”, ya que “entra dentro de la lógica y muchos ricos están diciendo públicamente que quieren aportar más”.

“Podemos ir un poco más allá” de la reforma de Puig, ha augurado en declaraciones a los medios antes de la comisión de Hacienda, y ha remarcado que la negociación de estas medidas “todavía está empezando a nivel de Consell”.

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