Oltra por València
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Valencianistas y socialistas mantienen su peso, pero las otras izquierdas se han evaporado
La exdirigente del Pacte del Botànic vuelve a la ciudad donde Compromís es más fuerte
Era el momento. Si tenía que anunciar su regreso a la política activa, Mónica Oltra debía hacerlo en el congreso de Iniciativa-Compromís, su partido dentro de la coalición valencianista. Así lo hizo, en un tono emotivo, al asumir públicamente su intención de optar a la alcaldía de València en las próximas elecciones.“Trabajar el desarrollo comunitario” y “construir ciudades que no sean hostiles, que sean acogedoras” son propósitos que proclamó de forma genérica en su intervención ante el cónclave, así como su deseo de entender “la ciudad, no como un espacio de circulación, sino como un espacio donde nos toquemos y nos encontremos”.
Apartada desde que dimitió en junio de 2022 ante el proceso judicial abierto contra ella por un supuesto encubrimiento desde su conselleria de los abusos a una menor tutelada por los que había sido condenado su exmarido, monitor de un centro de acogida, tanto el juez instructor como la jueza sustituta y el fiscal han concluido que no existe delito y han propuesto reiteradamente cerrar la causa. Pese a ello, la Audiencia de Valencia ha persistido en enviarla a juicio junto a una docena de personas del que fue su departamento, dando pie a que las acusaciones de la extrema derecha insistan sobre el asunto en una vista oral más bien anómala.
La exvicepresidenta de la Generalitat, dirigente junto al presidente socialista Ximo Puig del Pacte del Botànic que gobernó dos legislaturas, ha optado por no prolongar su ostracismo.“La jerarquía judicial ha decidido que nuestra pena es sentarnos en el banquillo”, dijo en su discurso de regreso.“No podemos seguir jugando en su campo, porque ahí siempre perdemos”, añadió en referencia al discurso de odio que fomenta la derecha. Con el caso del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que resurgió tras pasar por la cárcel por graves acusaciones que acabaron desacreditadas, como espejo en el que mirarse, Mónica Oltra ha optado por no volver a la política autonómica sino a la lucha por la alcaldía de València, la ciudad en la que Compromís es más fuerte.
El impacto de su decisión ha resonado en la izquierda, actualmente inmersa en un debate sobre la necesidad de unir fuerzas para frenar una victoria del PP que, en alianza con la extrema derecha de Vox, pueda tumbar el Gobierno de Pedro Sánchez. Oltra ensayará una candidatura unitaria de izquierdas, en la línea que se propugna para las elecciones generales. Sin embargo, la ciudad de València tiene poco que ver con el panorama y la correlación de fuerzas que existe en el ámbito estatal y en la mayoría de las comunidades autónomas. Aquí el desafío no consiste tanto en juntar a formaciones como Izquierda Unida, Sumar o Podemos para lograr la máxima utilidad del voto a la izquierda del PSOE como en derrotar al PP, dado que, en términos electorales, en la capital valenciana Compromís está por delante de los socialistas y a su izquierda no queda prácticamente nada.
Hagamos memoria. La coalición valencianista consiguió llevar a Joan Ribó a la alcaldía en 2015 hablando prácticamente de tú a tú al PP de Rita Barberá. Logró más de 97.000 votos frente a los 107.000 de la alcaldesa popular supuestamente imbatible. Sacó nueve concejales, por cinco del PSPV y tres de València en Comú, la candidatura que entonces apoyaba Podemos. Ribó revalidó en 2019 la alcaldía con más de 106.000 votos y colocó a Compromís, con 10 concejales, como la primera fuerza de la ciudad. Los socialistas subieron a siete concejales y gracias a ello se mantuvo la ajustada mayoría progresista. Sin embargo, en 2023, Ribó dejó de ser alcalde al perder el concejal que daba la mayoría en beneficio de la derecha del PP y Vox, a pesar de que obtuvo más de 99.000 votos, que le reportaron nueve concejales, mientras los socialistas siguieron con siete.
Durante los mandatos de Ribó, Compromís convirtió València en su auténtico feudo electoral, mientras los votos a la izquierda de la coalición prácticamente se evaporaron: Esquerra Unida se quedó fuera del Ayuntamiento con un 4,7% en 2015, Unides Podem-Esquerra Unida superó apenas el 4% en 2019 y también se quedó fuera. Esa misma candidatura quedó reducida al 2,3% (9.677 votos) en las últimas elecciones locales de 2023.
Hace ya unos meses que los partidos empezaron a mirar hacia 2027 y a debatir sus estrategias, mientras las encuestas apuntan a una mayoría de izquierdas en la circunscripción de València, aunque todavía se dé una victoria del PP y Vox en el cómputo conjunto de las tres circunscripciones para las elecciones autonómicas. Dicho de otra manera, Compromís y el PSPV tienen razones para creer que pueden obtener un buen resultado y que habrá gobierno de progreso en la capital valenciana. Con Mónica Oltra encabezando una candidatura y la actual delegada del Gobierno, la socialista Pilar Bernabé, al frente de otra, la batalla electoral contra la actual alcaldesa del PP, María José Catalá, y sus socios de Vox promete ser intensa. Pero las opciones de una victoria de izquierdas no dependen tanto de que Oltra pueda rebañar los 9.000 votos que fueron a la papelera en las últimas elecciones como de que Compromís, la que ha sido primera o segunda fuerza local en los últimos tres mandatos y mantiene actualmente el pulso de la mano de Papi Robles como portavoz de la oposición en el Ayuntamiento, vuelva a hablar de tú a tu al PP y le dispute la primera plaza. Ese es su reto.
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