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Izquierdas con raíces

El líder del Plaid Cymru, Rhun ap Iorwerth, celebra el triunfo en Gales.

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A la espera de la fórmula electoral para 2027

El auge de las fuerzas progresistas de ámbito territorial, con Compromís en primer plano

El ciclo de elecciones autonómicas que se ha desarrollado en los últimos meses no ha deparado grandes sorpresas. Si acaso ha confirmado la dependencia del PP de Vox para gobernar en Extremadura, Castilla y León, Aragón y ahora también Andalucía. A la maltrecha izquierda de un PSOE en moderado declive, sin embargo, se ha dibujado un fenómeno de cierta pujanza de fuerzas vinculadas al territorio en detrimento de la deslavazada alternativa de ámbito estatal que ofrecen Sumar e Izquierda Unida o el descarrilado Podemos. La Chunta Aragonesista, que pasó de tres a seis diputados, y Adelante Andalucía, que subió de dos a ocho, con crecimientos de cinco puntos en ambos casos, son prácticamente las únicas formaciones que han registrado subidas significativas. La sorpresa de Adelante Andalucía desbarata la mayoría absoluta del PP, escribía Ignacio Escolar al comentar los resultados andaluces.

El éxito de Adelante Andalucía reimpulsa el debate sobre la 'vía Rufián' y eleva la presión sobre Sumar y Podemos, señalaban en un artículo Daniel Ríos y Sergi Pitarch, en alusión a la propuesta del portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso para que los partidos progresistas de ámbito estatal se retiren o, al menos, pasen a un segundo plano en las próximas elecciones generales en favor de las formaciones de izquierdas de ámbito autonómico. “Tanto los comicios del domingo en Andalucía como los del pasado marzo en Aragón son buen ejemplo de que la izquierda alternativa está fuerte, pero también de que el crecimiento del espacio se debe casi exclusivamente a los partidos autonómicos”, indicaban en su artículo.

“Adelante Andalucía marca el camino a la izquierda, fuerzas de los territorios que hablen de sus problemas fuera del ruido de la M30”, declaraba a su vez el portavoz de Compromís en las Corts Valencianes, Joan Baldoví. La formación valencianista es un ejemplo de cómo una izquierda con raíces hegemoniza el espacio más allá de los socialistas. Y Baldoví es muy consciente de que eso confiere un peso específico a la marca de cara a las posibles alianzas para las elecciones autonómicas de 2027 prácticamente en el único territorio en que hay opciones de desalojar al PP.

Como tantas cosas, el fenómeno del auge de las formaciones progresistas de ámbito territorial no es insólito en el panorama internacional. Solo hay que mirar al Reino Unido, que ha emergido de sus recientes elecciones locales y territoriales con un partido laborista abatido ante el empuje de la extrema derecha de Reform UK y con las tres naciones que forman ese Estado junto a Inglaterra, es decir, Irlanda del Norte, Escocia y Gales, gobernadas por partidos de izquierda nacionalista: el Sinn Fein, el Scottish National Party (SNP) y el Plaid Cymru, respectivamente. En el caso de Gales, la victoria este mes de mayo del Plaid Cymru, que ha desplazado a los laboristas de un gobierno que presidían desde la puesta en marcha del autogobierno en 1999, ha frenado el empuje de los ultras de Nigel Farage. “El nacionalismo de derecha está en ascenso en las democracias occidentales y más allá. Pero en dos zonas del Reino Unido se impuso otro tipo de nacionalismo: una variedad progresista del nacionalismo galés y escocés que se considera a sí mismo muy de izquierda”, señalaba Katrin Bennhold en la newsletter sobre actualidad internacional que publica en The New York Times,en la que sostenía que “el nacionalismo progresista al estilo galés y escocés puede exportarse”.

“Son líderes de partidos nacionalistas, pero no hablan como estamos acostumbrados a oír hablar a los líderes nacionalistas”, explicaba la periodista al constatar que políticos como el nuevo ministro principal galés, Rhun ap Iorwerth, frente a la nación excluyente que propugna la derecha xenófoba, están abiertos a la inmigración y plantean una nación inclusiva. Habría que añadir que rechazan el Brexit y, contra los populistas, son firmemente europeístas. Tras recordar que los especialistas diferencian entre “nacionalismo étnico” y “nacionalismo cívico”, Katrin Bennhold sugiere que, frente a la ola reaccionaria, “incluso los partidos de izquierda que no buscan la independencia podrían encontrar formas de responder al intenso anhelo de los votantes por un sentido de pertenencia y comunidad”.

Es un debate interesante, sin duda. Y complejo. Porque también existe el comportamiento dual del electorado en convocatorias locales y generales, esa tendencia a votar a opciones de proximidad en unos comicios y a fuerzas estatales en otros. En todo caso, de cara al año que viene, en el País Valenciano, todo este asunto estará presente en las maniobras de pactos electorales de la izquierda y la manera de enfocarlas para las municipales, autonómicas y generales, con Compromís, al que algunas encuestas sitúan ya cerca del 20%, como elemento central de la fórmula.

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