Oltra vuelve con el espejo de Lula y convierte València en la gran batalla política de España… a la espera de Camps
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No por esperado ha generado menos sorpresa. El anuncio realizado este sábado por la exvicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, de liderar la candidatura de Compromís a la alcaldía de València ha puesto patas arriba el tablero político en la tercera ciudad de España. Este 28 de marzo de 2026 marca el inicio de la carrera por conquistar el que fuera el segundo gran bastión de los gobiernos del cambio de 2015 —solo superado en población por la Barcelona de Ada Colau—.
Se avecinan unos comicios que pueden ser de los más interesantes del país: la distancia entre los bloques de izquierda y derecha es de un concejal y todos los partidos presentan a sus mejores candidatos. Y aún puede haber más sorpresas.
Mónica Oltra demostró este sábado que, pese al juicio pendiente —aún sin fecha— por el presunto encubrimiento de los abusos de su exmarido, una causa sostenida únicamente por acusaciones impulsadas por la extrema derecha, ha dedicado los cuatro años fuera de la política a reflexionar, observar su entorno e identificar las recetas necesarias para vencer “desde el amor” a unos ultras que considera “envalentonados”.
Oltra es consciente de que se enfrentará a un proceso judicial complejo, probablemente agravado por la llamada pena de banquillo, pero también sabe que del infierno se puede volver. Y tiene como espejo al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva: el político brasileño resurgió tras pasar por la cárcel por graves acusaciones que acabaron desacreditadas y terminó ganando a la extrema derecha en su país. “Intentaron enterrarme vivo y aquí estoy”, dijo el actual presidente brasileño al vencer a Bolsonaro en 2022.
La exvicepresidenta será la candidata de Compromís, pero nadie duda de que aspira también a convertirse en la referencia de todas las izquierdas situadas a la izquierda del PSOE. También del denominado “espacio de ruptura”: sectores que se sienten cada vez más perdedores del sistema y que actualmente migran en masa hacia opciones como Vox o Se Acabó la Fiesta (SALF).
Será clave ver cómo la coalición valencianista articula una lista unitaria en la que Podemos y Esquerra Unida —ambos sin representación en València— se sientan cómodos y remen en la misma dirección. Tampoco tienen muchas más opciones puesto que las encuestas les siguen situando fuera del ayuntamiento y con intenciones de voto que no superan los 10.000 sufragios, que parecen pocos pero que pueden dar un vuelco electoral si entran en la urna adecuada.
Oltra se medirá a dos de las políticas valencianas en mejor momento. Por un lado, la actual alcaldesa de València, María José Catalá, la candidata más votada en 2023 y persona de máxima confianza de Alberto Núñez Feijóo en la Comunitat Valenciana. Tal es la confianza del líder popular en la dirigente de Torrent que llegó a considerarla como posible sucesora de Carlos Mazón en la Generalitat para tratar de contener la crisis de la dana, que hundió al PP valenciano en las encuestas.
Por otro lado, los socialistas estarán encabezados por la actual delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, una de las dirigentes con mayor proyección del PSPV-PSOE. Su papel durante la dana la catapultó a la escena mediática nacional y, junto a Oltra, es una de las pocas figuras capaces de hacerse un hueco en los grandes medios.
En la izquierda habrá casi con toda seguridad dos listas, pero el principal problema para Catalá puede surgir por la derecha. Vox estudia presentar a otro perfil muy conocido: el ex torero y exvicepresidente de la Generalitat con Carlos Mazón, Vicente Barrera. Barrera ha tomado el control del partido en València y cuenta con una notable notoriedad pública.
Queda por ver si Se Acabó la Fiesta presenta candidato y si Ciudadanos conserva aún suficiente estructura para concurrir en la capital, donde podría arañar algunos —aunque pocos— votos moderados.
Quien podría dinamitar el bloque de la derecha es Francisco Camps. El expresidente de la Generalitat lleva meses reclamando un congreso en el PP de la Comunitat Valenciana para volver a las “mayorías absolutas”, pero ha sido completamente ninguneado por la actual dirección.
Si no le permiten competir internamente ni reconocen su legado, Camps podría optar por impulsar una candidatura independiente. No lo ha verbalizado públicamente, pero es consciente de que donde más opciones tendría sería en la ciudad de València, donde podría aglutinar tanto a descontentos del partido como a parte del electorado más afín a la desaparecida Rita Barberá.
Y Camps sabe que hay partido y estaría encantado de medirse con dos de las políticas de las que más recela: Mónica Oltra y María José Catalá. Algunos sondeos, al preguntar por la posibilidad de que el expresidente concurra con una candidatura propia, le otorgan hasta 30.000 votos. Esa cifra podría traducirse en un par de concejales y, sobre todo, en una fragmentación del voto de la derecha que ni la actual alcaldesa ni Vox pueden permitirse.
Esos mismos sondeos —distintos del interno de Compromís que preguntaba por Mónica Oltra— apuntan a un empate técnico entre los bloques de izquierda y derecha. Lo que significa que la candidata que obtenga más votos entre Compromís y el PSPV-PSOE tendrá serias opciones de convertirse en alcaldesa de València. València será la gran batalla política de España.
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