Los refugios de animales de València pasarán a ser gestionados por empresas de control de plagas este viernes
Los refugios de animales de València pasarán a estar gestionados por una alianza de empresas dedicada al control de plagas. Este viernes se hará efectivo el cambio en la gestión de los dos refugios municipales, que hasta la fecha habían ido de la mano de la protectora Modepran, encargada en los últimos 15 años.
El Ayuntamiento sacó la licitación a concurso de los centros de Benimàmet y Natzaret tras más de una década de concesión, y la vencedora fue la UTE Athisa Medioambiente-Adda Ops, que estará a cargo hasta 2029. Recibirá cinco millones de euros para hacerse cargo de los animales bajo protección, unos 400 en el refugio de Benimàmet, entre perros y gatos en el centro y en casas de acogida. El Ayuntamiento de València dispone de dos centros de acogida de animales de titularidad pública: el centro de Benimàmet, para perros y gatos, y el de Nazaret, para los animales exóticos. Mientras que el segundo centro ha sido de gestión directa desde su puesta en funcionamiento, el centro de Benimàmet ha contado con la colaboración de una protectora de animales.
La protectora Modepran se quedó a unas décimas en la puntuación y recurrió el contrato al Tribunal Administrativo de Recursos Contractuales, que finalmente autorizó seguir con el proceso. Tras esta decisión, Modepran ha acudido al juzgado de lo contencioso para tratar de revertir la contratación, y apunta a irregularidades en el proceso, según denuncian fuentes cercanas a la protectora, que apuntan que una de las empresas que se hará cargo tiene denuncias por maltrato animal en otros refugios de España.
El cambio de una asociación sin ánimo de lucro a una empresa tendrá gran impacto. De entrada, los voluntarios que acudían a la protectora no saben si el viernes podrán volver a ver a los animales a los que cuidaban. La protectora tiene una red de más de 200 personas que se turnan para pasear a los canes, una estructura “mínima” para permitir que hagan actividades y socialicen de forma controlada una o dos veces por semana. A diario hay entre 10 y 30 personas para pasear a los animales, cifra que se incrementa los fines de semana y se reduce en los días laborables. Ello supone que hay perros que no salen en tres días, explica un voluntario a elDiario.es, que teme que con la nueva gestión esta opción desaparezca.
Al margen está la cuestión laboral. La empresa que asume el servicio deberá decidir si subroga o no a los trabajadores del refugio, que a día de hoy no tienen confirmado que vayan a seguir trabajando. En las redes sociales, los vecinos de la ciudad han estallado contra la decisión del Ayuntamiento y llenan los posts del consistorio de comentarios contra la privatización del servicio. Con todo, a partir de este viernes la UTE comenzará a operar.
La coalición Compromís pide al Ayuntamiento que frene la decisión. “Dejar en manos de empresas que se dedican profesionalmente al control de plagas la gestión de los centros de acogida de los animales abandonados de la ciudad es una burla al buen gobierno y a la garantía de una mínima sensibilidad en un ámbito sensible como es este”, apunta la concejala Gloria Tello, ex responsable de Bienestar Animal, que urge “a evitar esta situación usando todos los instrumentos legales y técnicos que existen”.
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