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Cultura

Manolo, el cordobés de 73 años que quiso viajar con su burro hasta el Lejano Oeste

Chico Pereira, director de Donkeyote, narra la odisea de su tío para transitar desde la comarca cordobesa de Los Pedroches hasta EEUU junto a Gorrión (su burro)

"Manolo ha tenido una Dulcinea que es su amor por la libertad, esa es la base de todo lo bueno que tiene y también de todo lo desagradable", afirma Pereira

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Manolo en 'Donkeyote'

Manolo en 'Donkeyote'

Manuel Molera tiene 73 años y vive en Los Pedroches, una comarca situada al norte de Córdoba. Su rutina consiste en dar largos paseos, sacar las ovejas a pastar y disfrutar de la naturaleza que le rodea. También escucha programas de radio en inglés para prepararse de cara a su próxima aventura: viajar a Estados Unidos junto a su burro Gorrión, un fiel compañero y amigo del que nunca se separa.

El documental Donkeyote, que proyecta la  Cineteca de Madrid hasta el próximo 27 de abril, es una tierna historia real de superación y amor por los animales dirigida por Chico Pereira, sobrino del protagonista. Porque, a pesar de los achaques físicos y las burlas de las agencias de viajes, Manolo sueña con hacer el Sendero de las Lágrimas que recuerda el desplazamiento de los indios hacia el Oeste.

A los obstáculos anteriores hay que sumar otro: su camarada de travesía. "Me dijo: 'mira, Chico, a mí me encantaría hacerlo, pero es que ando con Gorrión y entonces tendría que irme con él'", menciona el cineasta rememorando las palabras de su tío.

Gorrión es un burro andaluz de diez años "muy cabezón", como afirma Manolo en el propio documental, al que le encanta comer hierba y acariciar a su dueño con el morro. También odia el agua, los puentes y los barcos, algo que choca directamente con la idea de cruzar el océano Atlántico. Al grupo también se une Zafrana, una perra algo traviesa que no duda en destrozar cualquier cosa a su alrededor para afilarse los dientes. No son los socios más corrientes, ni los más cómodos, pero sí los más afables.

Todo comenzó el día de Navidad de 2012, cuando Chico Pereira y sus dos primos, ambos guionistas de la cinta, se encontraron con su tío después de muchos años distanciados por problemas familiares. Debido a ello, el documental no solo nació como un mero proyecto audiovisual, sino como una oportunidad para reconciliarse con aquellos años en los que disfrutaron de Manolo y su capacidad para convertir cada pequeño momento en una aventura excitante.

"Él pensaba que aquello se acabó, que éramos muy pequeños y nos habríamos olvidado de todo", indica el director. Sin embargo, como añade, la realidad era bien diferente: "Al descubrirle que teníamos este cariño y estas ganas pasar tiempo con él, Manolo me dijo que venía con nosotros donde quisiéramos". Así, lo que parecía una idea loca acabó convirtiéndose en una iniciativa real. Pero, por supuesto, no sin su burro.

Un paseo por el campo de 86 minutos

Antes de emprender su marcha, Manolo lidió con varias situaciones incómodas que no podía pasar por alto. Como, por ejemplo, la de comunicar a su hija Paca la decisión de viajar con Gorrión hasta Estados Unidos. Todos sabían la noticia, todos menos ella. "La Paca invitó a mi tío a comer ese día en su casa. Le hizo un cocido, compramos un poco de vino… Y pensé que aquella era la nuestra", menciona Pereira.

Manolo y Gorrión

Manolo y Gorrión

A pesar de ello, como apunta el cineasta, corrían el riesgo de romper la escena por un giro surrealista de los acontecimientos: "Mi prima podría mirarnos a nosotros y decir: 'qué pasa, ¿estáis de cachondeo o qué?'". Para evitarlo, solo le avisó de que "cualquier locura que dijera su padre iba en serio". Según Pereira, "la Paca se podría oler muchas cosas, pero lo que nunca se iba a esperar es que su padre le iba a decir de irse a América con el burro".

Las reacciones de los personajes, las ocurrencias de Manolo, los momentos surrealistas con Gorrión… Debido al nivel visual y narrativo, casi todo lo que vemos en Donkeyote parece más propio de una ficción que de un documental. Pero es real, y mucho. Lo que hay detrás, según Pereira, es una gran dosis confianza y cierta planificación: "Necesitas que las personas que aparecen en el documental se fíen y quieran explorar esta fantasía sin romperla".

Transformar el día a día de este cordobés en un largometraje tampoco fue fácil. "Manolo dormía en el campo y yo me quedaba a su lado, y a lo mejor un día me levantaba con un labio hinchado porque me había picado una araña", recuerda el director. Mientras, el resto del equipo tenía que utilizar una caravana para poder guardar las baterías de las cámaras, repasar el material y, no menos importante, descansar algo más cómodos.

Además, había que adaptar toda la producción a las costumbres del protagonista. Entre ellas, por ejemplo, la de levantarse a las seis de la mañana para no soportar el calor propio de Andalucía en un mes como junio. "Ahora recordamos todo con cariño, pero la verdad que él siempre ha sido el jefe de la manada y nosotros sus pequeños cachorros, y esa dinámica también se reproducían a veces", matiza el sobrino de Manolo.

Gorrión, estrella de un western andaluz

Manolo consultado su smartphone, una herramienta imprescindible para estar conectado con su familia

Manolo consultado su smartphone, una herramienta imprescindible para estar conectado con su familia

A medida que avanza el documental, se dejan atrás los planos sensoriales, de cámara en mano, para dar paso a largas tomas con trípode donde Manolo camina por un terreno árido. Cantinas, barcos, valles y montañas… Son muchas las escenas que remiten al western clásico, aquel que Sergio Leone se dedicó a grabar en Almería. Incluso, como no podía ser de otra manera, algunos momentos con su burro. "Cuando Gorrión no quiere pasar un puente está grabado como si fuera un duelo del Oeste: con un plano desde atrás de las orejas y otro desde el sombrero de Manolo", mantiene Pereira.  

La obra tampoco queda exenta de comparaciones con otro clásico, aludido desde su propio título: Don Quijote de la Mancha. Pero ¿cuáles son los molinos de viento de Manolo? Según Pereira, su tío no ha tenido unos "molinos de viento" que ha confundido con gigantes, sino más bien una Dulcinea: "Su amor por la libertad". Continúa diciendo que "esa es la base de todo lo bueno que tiene Manolo, pero también de todo lo desagradable".

Desde su estreno en 2017, Donkeyote ha sido reconocido por diversos concursos en alrededor del mundo, entre los que se encuentra el Documenta Madrid o el Festival Internacional de Cine de Edimburgo. También ha logrado estrenarse en Holanda, Bélgica, Reino Unido o Italia, algo que no sucede en España. "Quizá el proyecto sí tiene sus molinos de viento o gigantes, que son la distribución en España". Ha sido un poco el lunar de un proyecto muy bonito", lamenta el director.

"Vamos a ver Chico, a quién le va a interesar esta historia mía con Gorrión, de un viejo con un burro", dice Pereira haciendo referencia a las palabras de su tío. Pero el viaje de Donkeyote no solo interesa, sino que consigue convertir lo más simple y humano en toda una oda a la amistad y a la naturaleza. ¿Consigue llegar a EEUU? Quizá, al final eso es lo menos importante.

El equipo de 'Donkeyote'

El equipo de 'Donkeyote'

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