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Tsai Ming-lian: El cine actual se concentra mucho en las tramas y no tanto en las imágenes
Barcelona, 4 jun. (EFE).- La Filmoteca de Cataluña dedica un amplio ciclo retrospectivo al cineasta taiwanés de origen malasio Tsai Ming-liang, quien considera que “el cine actual se concentra mucho en las tramas y no se centra tanto en las imágenes”.
En la presentación del ciclo a la prensa, Tsai Ming-liang ha comentado que “los directores actuales se concentran más en las tramas y todo el mundo cuenta historias, pero no dedican mucho tiempo a crear las imágenes”, por esa razón, ha dicho, no le gustan los cineastas actuales.
Ha confesado que en los últimos años no ha visto muchas películas, a pesar de que en la actualidad hay más facilidad a través de las plataformas: “No siento la misma fuerza y emoción como en el cine anterior a los años 80, y quizá tiene que ver con que se está perdiendo la estética”.
El director taiwanés ha puesto como ejemplo de aquel cine que le gustaba las películas de Luis Buñuel o las de Orson Welles, que eran capaces de “crear unas imágenes que tenían mucha fuerza”.
Considerado uno de los grandes maestros del 'slow cinema', Tsai Ming-liang (Kuching, 1957) ha construido una obra profunda, sensual y poética basada en la quietud, la repetición, y el tiempo de espera y de tránsito.
En el ciclo se podrán ver, entre otras, su primera película, el telefilme 'All the corners of the world', su primer largometraje para el cine, 'Rebeldes del dios Neón', 'El río', que obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de Berlín, el documental 'Mi nuevo amigo', o el ejercicio metacinematográfico de 'Visage'.
Nacido en Malasia, se estableció en Taiwán a los veinte años, donde se inició como cineasta cuando la nación apenas finalizaba un largo periodo de ley marcial.
En este clima de apertura se convirtió en una figura fundamental del cine 'queer' en idioma mandarín y pudo abordar temas como el deseo no expresado, la alienación urbana en entornos lóbregos y hostiles, o la soledad en las grandes urbes como el reverso del capitalismo.
A pesar de ser asociado al Nuevo Cine de Taiwán, Ming-liang ha seguido un camino propio, más íntimo y existencial, que concibe el cine como la lectura de un diario personal, en el que a menudo integra elementos de performance y de arte conceptual.
Su colaboración con el actor y compañero de vida Lee Kang-sheng, presente en toda su obra, ha sido fundamental para construir un universo fílmico que invita a la pausa, a mirar lo invisible, y donde el rostro y el movimiento del cuerpo se transforman en paisajes del tiempo.
El cineasta inaugurará esta noche la retrospectiva en la Sala Chomón de la Filmoteca presentando uno de sus filmes más recientes, 'Rizi' (Days, 2020), y participando en un coloquio posterior con el público.
La retrospectiva, ha comentado el director de la cinemateca catalana, Pablo La Parra, pone el foco en sus largometrajes, al incluir la totalidad de los títulos con la única excepción de un título, que se encuentra en proceso de restauración.
También se incluyen algunos telefilmes que realizó a finales de los años 80 y principios de los 90, inéditos en España, que, a decir de La Parra, “contienen la semilla de lo que luego será su cine”.
El director se ha mostrado contento por estar en el país en el que nacieron directores que admira como Luis Buñuel y Pedro Almodóvar y por haber podido visitar la Fundación Miró, un artista que también le gusta.
“En la Filmoteca me siento como en casa, porque es el hogar de las películas”, ha apuntado el director taiwanés, para el que su cine “se parece más al trabajo de un pintor” y ha asegurado que no tiene ni idea de por qué hace cine.
Con una carrera de más de treinta años, “no tengo que lamentarme de haber hecho una película de la que me arrepienta”, ha revelado.
Asume que sus obras son “demasiado lentas”, si bien, su interés es que “las películas se acerquen a la vida real”, aunque no puede evitar “romper el ritmo alargando la película más allá de lo que parecería el final”.
Sobre esa lentidud, ha señalado: “Quizá la razón es que me cuesta abandonar a los personajes y las escenas, y ese cine lento invita además a la reflexión”.
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