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Energéticas y aerolíneas buscan convertir a España en líder de la aviación sostenible

Energéticas y aerolíneas buscan convertir a España en líder de la aviación sostenible
Madrid —

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Madrid, 1 oct (EFE).- Repsol y Cepsa avanzan en la construcción de factorías para satisfacer la demanda del carburante sostenible para aviación (SAF), para cumplir con la descarbonización del sector impulsada por la Unión Europea, y pretenden convertir a España en líder en la producción de este combustible.

La normativa ReFuelEU Aviation exigirá que se use un 2 % de combustible ecológico en 2025, porcentaje que aumentará cada cinco años: un 6 % en 2030, un 20 % en 2035; un 34 % en 2040; un 42 % en 2045, y un 70 % en 2050.

El problema, de momento, es que el SAF, que se produce con restos orgánicos, es caro: cuesta entre 3 y 5 veces más que los combustibles fósiles.

En el caso de España, el 2 % pedido para 2025 equivale a 200.000 toneladas de los actuales ocho millones de toneladas de queroseno que alimentan la aviación, según calcula Repsol.

Una cantidad que la empresa podrá producir íntegramente en la planta en construcción en la refinería de Cartagena, cuya apertura está prevista para final de año, con una inversión en torno a los 200 millones de euros.

El responsable de aviación sostenible de Repsol, Curro Lucas, explica a EFE que una vez que esta planta esté funcionando la empresa focalizará allí toda la producción de SAF.

Esa planta, en la que se emplean residuos agrícolas como aceites vegetales y grasas animales, se complementará con otra en la refinería de la compañía en Bilbao, donde a partir de 2025 comenzará a generarse la variante sintética, a través de la captura de CO2 mediante la utilización del hidrógeno verde.

La planta de Bilbao no llegará a los índices de producción de Cartagena, pero será necesaria porque la UE impone que una parte del depósito de los aviones deberá rellenarse con SAF de origen sintético, puntualiza Lucas.

Además de Repsol, Cepsa también produce SAF en sus parques energéticos de Huelva y Cádiz, en los que elaboran hasta 700.000 toneladas de combustibles verdes, entre el carburante para aviación, biodiesel y HVO (diésel renovable cuya materia principal es el aceite de cocina usado).

Fuentes de la compañía confirman a EFE que aspiran a producir hasta 800.000 toneladas de SAF en 2030, que se elevan a 2,5 millones de toneladas si se incluye el resto de biocombustibles.

Para ello, Cepsa, en colaboración con la empresa Bio-Oils, levantará la mayor planta de biocombustibles de segunda generación (a partir de residuos orgánicos) del sur de Europa, en la que se procesarán 500.000 toneladas de SAF y diésel renovable.

Esa instalación formará parte del parque energético de La Rábida (Huelva), con una inversión de hasta 1.000 millones de euros, y está previsto que empiece a funcionar en el primer semestre de 2026. Implicación de las aerolíneas

La ReFuelEU Aviation se aplicará en todos los aeropuertos de los países miembros de la Unión Europea (UE) con un volumen anual de 800.000 pasajeros o una carga de mercancías mayor de 100.000 toneladas, lo que incluiría a 20 instalaciones españolas, de las que quedan excluidas las de Canarias, exoneradas por ser territorios ultraperiféricos.

Además, será obligatoria para todas las aerolíneas con más de 500 vuelos anuales de pasajeros o más de 52 operaciones anuales de transporte de mercancías.

Según un estudio de la consultora PwC, las compañías con este volumen de vuelos necesitarán 49 millones de toneladas de SAF entre 2025 y 2050 para cumplir con las metas marcadas por Bruselas.

Para garantizar el suministro, el grupo IAG -del que forman parte British Airways, Iberia, Vueling, Aer Lingus y Level- ha invertido casi 810 millones de euros en futuras compras de este carburante y proyectos relacionados con su producción, según indican fuentes de Iberia a EFE.

IAG ha firmado en los últimos años acuerdos con distintas empresas para mantener un flujo constante de SAF, como con la tecnológica Velocys, que le garantizará 220.000 toneladas en los próximos 10 años, o la multinacional Microsoft, con la que se ha comprometido a comprar conjuntamente 14.700 toneladas.

“El grupo ya tiene cubierto el 25 % de las necesidades futuras hasta 2030”, afirma a EFE el director de sostenibilidad de Vueling, Franc Sanmartí, quien añade que las compañías de IAG emplearán un 10 % en 2030, por encima del objetivo europeo.

De momento, Iberia y Repsol se han aliado para ofrecer a los clientes corporativos de la aerolínea la compra de SAF para reducir las emisiones de los viajes de empresa.

Vueling, que desde marzo suministra a diario este combustible en el aeropuerto de Barcelona, permite también a los viajeros costear un extra de carburante sostenible, que después iguala la compañía, lo que ha permitido inyectar 145 toneladas.

Air Europa recibirá 14,4 toneladas de SAF desde las plantas de Cepsa durante un año para los primeros vuelos mensuales entre Madrid y La Habana, mientras que Repsol suministrará 200.000 toneladas a Ryanair en el próximo lustro.

Además de con la compañía irlandesa de bajo coste, Repsol tiene contratos con algunas de las aerolíneas de IAG (Iberia, Iberia Express, Air Nostrum, Vueling), y con Air Europa; y Cepsa ha firmado acuerdos con Binter, con IAG, Etihad, TUI, Wizz Air o Volotea.

“España podría liderar el camino hacia la sostenibilidad en la aviación”, remarca Lucas.

La densidad de la red de centrales solares y eólicas, claves para la producción de SAF, y el peso del sector agrícola son algunas de las características que hacen de España un lugar privilegiado para el tratamiento de este combustible, especialmente Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Aragón y Extremadura.

“Es una gran oportunidad de país, ya que solamente con el uso del 10 % de los residuos aptos se podrían crear entre 30 y 40 plantas, 270.000 puestos de trabajo y aportar 56.000 millones de euros al PIB”, señala Santmartí, quien añade que “podría limitar la dependencia del país de los exportadores de combustibles fósiles” e incluso exportar SAF.

Iberia y Vueling remarcan que se necesitarían 22.000 millones de euros de inversión hasta 2050 para garantizar la producción de SAF, mientras que la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) pide al Gobierno incentivos que favorezcan esta industria, como ya sucede en Estados Unidos, Reino Unido o Francia.

Alejandro Cuevas Vidal

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