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La guerra de Irán amenaza la recuperación de poder adquisitivo
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La guerra de Irán amenaza la recuperación de poder adquisitivo de los trabajadores tras el mazazo de 2022

Guerra salarios

Laura Olías / Yuly Jara

21 de marzo de 2026 21:47 h

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En 2022, hubo un aumento notable de quienes se ubicaban como “clase baja” o “pobre” en el CIS. Fue uno de los espejos del daño de la crisis inflacionista en muchos hogares, con precios récord desde hacía décadas, con subidas que llegaron a estar por encima del 10%. Las alzas salariales se quedaron muy por debajo (2,5%) y desde mediados de 2023 estaban recuperando, poco a poco, poder de compra. Sin haberlo restituido del todo, la guerra de Irán va a dificultar estas mejoras del bolsillo de los trabajadores. La duda es cuánto.

Tras tres semanas de guerra en Oriente Medio, que inició EEUU e Israel de manera unilateral atacando a Irán, el mundo aguanta el aliento ante su futuro incierto y sus implicaciones económicas mayúsculas, por afectar a un enclave estratégico para la energía y el comercio internacional de ciertos bienes.

Los mayores riesgos para la economía española que asoman en el horizonte son un fuerte incremento de los precios de la energía y que esto alcance en cascada al resto de la economía con una mayor inflación. Algo cuya intensidad depende mucho de la duración del conflicto, los expertos indican que ya no podemos evitar los daños del todo.

Así, los distintos organismos económicos anuncian un cierto aumento de la inflación que había prevista para este año. Con medias del año estimadas que rozan incluso el 3%, y que en los meses de marzo y abril podrían escalar hasta cerca del 4% interanual.

“Pronosticar la inflación ahora mismo requiere necesariamente de hacer unos supuestos sobre los precios de la energía, a día de hoy es razonable pensar que podemos tener una inflación en torno al 3% este año, incluso si los precios del petróleo y el gas se normalizan a partir de unas semanas”, valora Ángel Talabera, el director de Economía Europea de Oxford Economics.

Los salarios suben poco más que los precios

En la actualidad, el economista de Oxford Economics cree que nos iremos a una inflación “por encima de esa cifra (3%), pero más allá del número concreto, lo que sí ya es seguro es que será más alta de lo que esperábamos hace solo un mes. Así que el poder adquisitivo va a empeorar este año porque los salarios reaccionan de manera mucho más lenta”, explica el economista de Oxford Economics.

Las subidas salariales pactadas en estos momentos están solo unas décimas por encima de la inflación. Eran del 2,9% de media el pasado febrero, con una inflación del 2,3% interanual ese mes.



Como se puede ver en el anterior gráfico, los salarios venían recuperando poder adquisitivo desde 2023, pero “de forma lenta”, precisa Luis Zarapuz, del Gabinete Económico de CCOO. “Es decir, se perdió mucho poder adquisitivo en 2021 y 2022, unos siete puntos de pérdida en el acumulado de esos dos años, y ahora venimos recuperando al promedio de medio punto por año, desde 2023. Ni mucho menos se había recuperado todo”, explica el economista.

Precisamente, en 2025 mejoró un poco más esta ganancia en el poder de compra de los trabajadores y trabajadoras y los sindicatos mayoritarios esperaban que este 2026 se avanzara en este sentido, apunta también Alberto del Pozo, del equipo económico de UGT.

Las centrales de CCOO y UGT propusieron subidas salariales del 4% anuales para los próximos tres años, y aún mayores para los salarios bajos, de cara al próximo gran acuerdo de negociación colectiva (AENC), para 2026 y los próximos años y que está todavía pendiente de negociar con la patronal.

“Todo esto estaba pensado para un escenario de estabilidad. Cuando hay un shock de este tipo, normalmente la negociación colectiva tarda en reaccionar, porque los convenios no se cierran de hoy para mañana”, recuerda Del Pozo.



En CCOO explican que la subida salarial media del 2,9% pactada para este año “alcanza a 7 millones de trabajadores de los aproximadamente 13 millones que terminarán firmando convenio este año”. Los aumentos de los convenios que se están firmando este son algo más elevados, del 3,2%, pero alcanzan a un número muy reducido de trabajadores (73.600).

“Mucho tendría que subir el dato en los convenios que se firmen de aquí a final de año –que muchos ya tendrán las negociaciones encauzadas– como para que ese dígito subiera claramente por encima del 3%”, prevé Luis Zarapuz.

Así, ante estas cifras tan ajustadas entre salarios y precios y la nueva previsión de mayor inflación, todo indica que los trabajadores y trabajadoras deteriorarán las esperadas ganancias de poder adquisitivo, que se mantiene prácticamente congelado en las últimas décadas en la mayoría de casos (con la excepción de los salarios más bajos).



Y eso si es que no vamos a un escenario peor, de pérdida de nuevo del poder de compra, en el supuesto de que la guerra se complique y alargue en el tiempo.

“La clave es la duración de la crisis. La economía puede absorber precios altos durante un periodo corto sin que nada se rompa, pero a partir de cierto momento los impactos crecen exponencialmente”, sostiene Ángel Talavera.

Obstáculo en una pieza clave: el consumo interno

El economista de Oxford Economics destaca que el deterioro del poder adquisitivo de las personas trabajadoras es relevante no solo para sus hogares, sino también para el conjunto de la economía española, en un contexto de crisis internacional y en el que España destaca por su mayor crecimiento frente a otros países desarrollados.

“Es importante porque el consumo es el componente que actualmente más tira del crecimiento, y un shock a la renta disponible inevitablemente supondrá un impacto al consumo”, sostiene Talavera.

“A eso se añade que los consumidores hace tiempo que ven los precios altos como el principal problema económico, lo que probablemente impacte la confianza del consumidor, suponiendo un freno adicional”, prevé el especialista.

Por este motivo, los sindicatos mayoritarios defienden la importancia de actuar en dos direcciones. Por un lado, con medidas por parte del Gobierno para mitigar los daños de esta crisis, de manera ágil, que no se queden cortas y con especial protección para los colectivos más vulnerables. Este viernes el Ejecutivo de coalición ha aprobado un primer paquete, de 5.000 millones de euros, también con protección laboral frente a los despidos, en general bien recibido por CCOO y UGT.

Por otro lado, que la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos proteja el poder adquisitivo de los trabajadores con subidas pactadas contundentes y que incluyan las denominadas cláusulas de garantía salarial con el IPC, que CCOO y UGT convirtieron en una de sus banderas ante la crisis inflacionista de 2022.

Estas cláusulas garantizan a los trabajadores que, a posteriori, sus salarios se incrementarán más si los precios superan las alzas pactadas. “Es un mecanismo inteligente que no tiene coste en el corto plazo. Es decir, si las empresas tuviesen la mirada larga, deberían estar interesadas en incluirlo. Porque si hay cerrazón en incluir estas cláusulas, en un contexto de creciente inflación, se incrementarán las peticiones iniciales de subidas salariales”, explica Luis Zarapuz (CCOO).

Las empresas llegan a este escenario “con la hucha llena, en máximos” de márgenes empresariales, indica Zarapuz, por lo que les pide también “contención” en la subida de los precios. Con el ejemplo de la pasada crisis inflacionista, donde se agrandó la brecha entre los beneficios de las empresas y las ganancias de los trabajadores, los sindicatos subrayan que “los salarios no pueden ser los paganos de esta crisis”, advierte Alberto del Pozo.

En este contexto, el próximo acuerdo del AENC entre sindicatos y patronal se vuelve si cabe más importante, aunque también más complicado. Los sindicatos sostienen que tendrán que presionar más para proteger el poder adquisitivo de las plantillas, en un contexto adverso, de inflación elevada. En la patronal de momento no desvelan su postura, pero reconocen que la negociación se dificulta. “Obviamente todo lo que sea inestabilidad, tanto a nivel nacional e internacional, no ayuda”, afirman fuentes de CEOE.

En CCOO y UGT reclaman a los empresarios más justicia en el reparto de los daños de esta crisis, así como una mirada estratégica, que no penalice dos de las claves del mayor crecimiento económico de España en los últimos años: el consumo interno y la resiliencia del mercado laboral.

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