¿Llega la unión entre 'telecos'? Las operadoras calientan el ruido de fusiones

Tienda de Vodafone.

Diego Larrouy


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Los tambores de fusión vuelven a sonar en España en un sector estratégico. Pero ahora no es en la banca, con dos grandes operaciones en el último año –CaixaBank con Bankia y Unicaja con Liberbank–, sino entre las operadoras de telefonía. Las grandes compañías han hablado reiteradamente de la necesidad de “consolidación” –término que se usa habitualmente para hablar de concentración en un sector–, pero en los últimos días directivos de Orange y Vodafone han expresado abiertamente su intención de buscar nuevos acuerdos en España. El objetivo: mejorar la rentabilidad en un contexto de continua batalla de precios.

Vodafone busca "activamente" fusiones en España y otros países europeos para recuperar la rentabilidad

Vodafone busca "activamente" fusiones en España y otros países europeos para recuperar la rentabilidad

La pasada semana, Vodafone presentó los resultados de su primer semestre fiscal y en la documentación publicada concretaba que buscaba “activamente” operaciones en sus distintos mercados y, en especial, en España. “Buscamos activamente más oportunidades de estructura de mercado, incluyendo establecer alianzas estratégicas en redes o consolidación de mercado”, aseguraba el documento al respecto de la filial española. El grupo británico justificaba esta búsqueda en que “la regulación ha impulsado una fragmentación del mercado en Europa”, pero que se necesitaba “una consolidación para conseguir unas estructuras sostenibles”.

Un mensaje muy similar fue deslizado, casi a la vez, por Orange. El grupo galo, cuyo primer accionista es el Estado francés, participó, como el resto de grandes operadoras europeas, en una conferencia organizada por Morgan Stanley sobre el sector de las telecomunicaciones. Allí, el director financiero de la compañía, Ramón Fernández, aseguró que estaban “pensando activamente en el mercado español y su estructura”. “Si hay una buena opción de fusiones y adquisiciones que nos involucre directamente, la consideraremos, por supuesto”, añadió.

Ambas compañías, al igual que Telefónica, coinciden en que han sufrido el impacto de la batalla de precios y la irrupción de nuevos operadores en sus ingresos y base de clientes en España. Además, en los dos casos, las matrices han tenido que asumir pérdidas en este mercado y han reducido sustancialmente la valoración contable que dan a su negocio en el país.

Telefónica, por su ya gran tamaño como heredera de la antigua empresa pública, tiene complicado participar en operaciones de concentración en España, como sí ha hecho en otros países como Reino Unido con Virgin. Aunque admiten los obstáculos, sus directivos han defendido que este proceso es necesario e inevitable que se produzca. “La consolidación debería ocurrir para resolver una situación insostenible para algunos operadores”, señaló el consejero delegado del grupo, Ángel Vila, en el mismo foro. El directivo puntualizó que Telefónica no puede actuar como agente que compre otro operador, pero lo hará como facilitador.

El principal ganador de clientes de las tres grandes operadoras ha sido MásMóvil, que ha consolidado su puesto como cuarta compañía de telefonía del país mediante el aumento de cuota con adquisiciones de pequeñas empresas y una política de competencia por precio. El consejero delegado del grupo, Meinrad Spenger, explicaba también la pasada semana que es “necesaria” la consolidación en España ante una situación “dramática”. “Ahora, nosotros ya hemos aportado algo, no todo nos puede tocar a nosotros. Hicimos una adquisición de Euskaltel con una valoración de 3.500 millones y esto ya son transacciones muy relevantes”, argumentó, dejando la pelota en las otras operadoras, fundamentalmente Orange y Vodafone.

Antes de comenzar este eventual proceso de fusión, las compañías han recortado sus plantillas este año, escudándose también en esta guerra de precios y la presión de otros pequeños operadores. Orange fue el primero de ellos, al acordar un ERE para 400 trabajadores en España. Le ha seguido meses después Vodafone, al despedir a 442 empleados, el 10% de su plantilla en España, y cerrar sus tiendas propias. En las próximas semanas se conocerá el recorte de Telefónica, que comienza a negociar este martes con los sindicatos un nuevo plan de salidas, que podría superar los 3.000 afectados.

Los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia muestran a un sector que ya está ampliamente concentrado. Para situar el contexto actual del mercado de telefonía en España se pueden tomar de referencia tres de los principales negocios en los que se disputa la batalla comercial: líneas móviles, internet en el hogar y televisión de pago. Telefónica tiene el 28% de los 55 millones de líneas de móviles que hay en España, seguido por el 23% de Orange, el 22% de Vodafone y el 20% de MásMóvil, tras la fusión con Euskaltel. Las operadoras pequeñas, según los datos de la CNMC, apenas superan un 5% de cuota de mercado. En cuanto al internet en el hogar, Telefónica acumula el 36% de cuota de mercado, frente al 24% de Orange, el 19% de Vodafone y el 17% de MásMóvil. En televisión de pago, el antiguo monopolio estatal tiene el 46% del mercado, frente al 19% de Vodafone y el 8% de Orange.

Aunque las pequeñas operadoras como la rumana Digi están acaparando en los últimos meses las principales ganancias de clientes en España, para que una operación de fusión fuera relevante en España en términos de cuota de mercado debería implicar a compañías en la terna entre Vodafone, Orange y MásMóvil. De este modo, España se acercaría al modelo de tres grandes grupos que se reparten el mercado, similar a lo que existía tras la absorción de Ono y Jazztel y antes de la batalla de precios. A comienzos de año, distintos medios desvelaron las negociaciones entre Vodafone España y MásMóvil para una fusión que las empresas nunca llegaron a confirmar abiertamente y que no llegó a buen puerto, aunque en el sector se suele apuntar como el acuerdo más factible.

Que las grandes operadoras aboguen por un mercado más concentrado no es nuevo. Desde hace años han mostrado su rechazo a los reguladores por incentivar la entrada de nuevos operadores, que provocaron bajadas de precios y, por tanto, de los márgenes para estas compañías, que tenían que asumir millonarias inversiones en infraestructura. La novedad se encuentra en que los grandes grupos hablen abiertamente de su intención de buscar fusiones en España.

Opa en Italia

El movimiento que se percibe en este país ya se está produciendo en otros. Es el caso por ejemplo de Reino Unido, donde Movistar ha realizado una de sus mayores operaciones en los últimos años, fusionando a O2 con Virgin. El último movimiento se ha conocido este fin de semana. El fondo de capital riesgo KKR ha lanzado una opa sobre Telecom Italia (TIM), una de las mayores compañías del sector de las telecomunicaciones en Europa, por un valor que ronda los 10.800 millones de euros –33.000 millones contabilizando la deuda–. El primer accionista de TIM, con un 24% de las acciones, es el conglomerado francés Vivendi, que ya ha mostrado su posición contraria a la operación. KKR aspira a obtener, al menos, el 51% del capital de la compañía italiana. Vivendi, al mismo tiempo que ha recibido esta oferta por TIM, se encuentra pendiente de lograr el permiso por parte del Gobierno para alcanzar hasta un 29% de las acciones de Prisa, empresa editora de El País y la SER.

El fondo KKR es uno de los propietarios de MásMóvil, el cuarto operador español, tras haber lanzado una opa en 2020 junto con Cinven y Providence, repartiéndose cada uno un tercio de la compañía y sacándola de la Bolsa. Es también socio de Telefónica en su filial Telxius, que era la propietaria de las torres de telecomunicaciones del grupo español hasta que fueron vendidas a American Tower. Los principales activos de esta empresa, el cable submarino que conecta Europa con EEUU, se encuentran también a la venta por parte de Telefónica.

El anuncio de la opa de KKR ha tenido impacto en todo el sector europeo de las telecomunicaciones en Bolsa ante un posible efecto arrastre de consolidación entre las operadoras. TIM ha sido la más beneficiada, con una subida que superó el 30% –KKR había ofrecido un 45% más que el valor de las acciones de la operadora italiana–. La española Telefónica se disparó un 6,39%, aumentando su valor en casi 1.500 millones y siendo la mejor empresa del Ibex. Entre el resto de grandes compañías, Vodafone se ha anotado un aumento del 3,1%; Deutsche Telekom, un 2,6%; y Orange, un 2%.

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