Sobre este blog

La gastronomia sin 'masters' ni 'tops'. El delantal, el rodillo y la mesa. El fogón y la cazuela. Alimentarse para disfrutar. 'Miel sobre hojuelas', un espacio para vivir con gusto de todos los sentidos.

Dietas milagro vs. Sentido común

Zapeo en la tele en busca de algo decente que llevarme a la retina y me topo con decenas (no caeré en la exageración diciendo centenares pero ganas me dan…) de anuncios de productos dietéticos que prometen curvas perfectas sin pasar hambre.

El año de los vecinos de los países ricos y acomodados, a pesar de la crisis, se divide en el mes de junio, rebosante de anuncios de refrescos y cervezas; septiembre, plagado de coleccionables imposibles que uno nunca termina; y… enero, el mes de las mousses de chocolate con 0% de materia grasa. Todavía fagocitando el último solomillo de la bacanal navideña como la boa de 'El Principito' expiamos la culpa de nuestros excesos prometiéndonos que en junio nuestra cintura será la de una avispa, gracias a esos embutidos, lácteos, quesos y mermeladas llenos de sorbitol, xilitol y aspartamo, tan indigestos como (dicen) cancerígenos que supuestamente nos dejarán silueta de sílfide.

Porque no nos hemos parado a reflexionar sobre un plan más sensato de pan y cereales integrales, verduras, plancha, fruta, paseos y pescadito al horno. Con una zarpa en la bolsa de patatas y la otra en el mando el niño que habita en todo adulto fantasea con que la solución a la lorza no pase por el sacrificio sino por seguir con la panzada diaria de los polvorones sobrantes y, si acaso, de postre una manzana.

Hace unos días leí un artículo sobre la supuesta caída del Imperio Dukan. El colegio francés de médicos ha decidido echarle de sus filas por sus dudosos métodos, una trifulca que no era nueva en la vida de Pierre. Sin embargo, este médico convertido en nutricionista a raíz del consejo dietético que un paciente le pidió un día, se ríe a carcajada limpia contando los fajos con los que se ha forrado gracias a la proteína como santo grial. Sus clientes veían bajar los kilos en la báscula pero no sabemos qué ha sido ni qué será de su hígado, su riñón o su sistema circulatorio. Los productos de la milagrosa dieta Dukan que mucha, muchísima gente sigue sin pedir consejo médico pueblan los estantes de los súper a precio de oro y sus libros se venden como rosquillas, valga la gracieta. Y Dukan ha sido el más conocido pero ¿recuerdan la dieta de la alcachofa o la del sirope de Arce? Días sin comer bebiendo savia de árbol mezclada con agua. Digno de una secta.

Mientras haya ingenuidad, la comida seguirá sirviendo como arma arrojadiza. Lo curioso es que en una sociedad supuestamente desarrollada intelectualmente la nutrición sigue siendo la gran olvidada en la educación y adultos hechos y derechos continuamos embelesados con los fuego fatuos de las dietas milagro. Las fórmulas secretas no existen, pero sí muchos médicos nutricionistas expertos a los que acudir. Amén del A B C que todos nos sabemos en la teoría y no aplicamos en la práctica. Sea sensato, lleve una alimentación lógica y equilibrada y no se maltrate. Y, si pica el gusanillo, dese el gusto de zamparse el mejor de los croissants con mermelada de vez en cuando. Un minuto en la boca y un año en el culo… ¡pero qué minuto!

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