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Por qué ITP Aero, propiedad ya del fondo Bain Capital, es una empresa clave para el Gobierno central y el vasco

Instalaciones de ITP Aereo en el Parque Tecnológico de Zamudio.

Casi dos años después de que el Rolls Royce pusiera el cartel de ‘se vende’ en ITP Aero, la empresa vasca tiene nuevo dueño. El Consejo de Ministros del pasado 1 de agosto autorizó la venta del 100% del capital de la empresa al fondo americano Bain Capital, una aprobación gubernamental obligatoria por tratarse de una inversión extranjera en una empresa española, que además forma parte de un sector estratégico como es el de Defensa.

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Bain ha pagado a Rolls Royce por ITP Aero 1.700 millones de euros, por lo que se trata de una de las operaciones empresariales más importantes de este año, a la que todavía no se ha puesto punto final. La complejidad de la operación ha llevado a autorizar la venta sin que se haya cerrado el consorcio empresarial e institucional español y vasco que deberá repartirse el 27,5% del capital, y que es una condición del Ejecutivo de Pedro Sánchez para garantizar el arraigo de la empresa y no perder el control de una compañía calificada como estratégica. Así que la venta, formalizada ya y anunciada a los mercados, supone una primera etapa en un proceso todavía abierto de constitución del accionariado en el que está previsto también que entre el Gobierno vasco, que considera esta empresa fundamental para el entramado industrial vasco, en el que la aeronáutica tiene un peso muy importante. Un proceso complejo, como ha quedado en evidencia a lo largo de este último año. Hay que tener en cuenta que Rolls Royce y Bain Capital firmaron el acuerdo para la venta en el mes de septiembre del año pasado y se dieron hasta junio para configurar el consorcio empresarial. No ha sido posible cumplir los plazos. Después del verano se retornarán los contactos para configurar el reparto en el control.

Empresa 'clave' para Euskadi y para España

ITP Aero ha sido durante años una de las joyas de la corona del sector empresarial vasco, ejemplo de compañía que nace en Euskadi para convertirse después en referente internacional en el mercado de motores aeronáuticos e industriales y con participación en los principales programas aeronáuticos de aviación comercial y de Defensa. Nació en 1989 de la mano de la empresa Sener en colaboración con Rolls Royce, que terminó por ser el dueño absoluto de la compañía. Actualmente es la novena compañía de motores y componentes aeronáuticos del mundo y más de la mitad de los aviones de doble pasillo -de grandes dimensiones- llevan componentes de ITP en sus motores. Entre otros proyectos, es un proveedor destacado del motor UltraFan, un proyecto de Rolls Royce para diseñar un motor de bajas emisiones, y participa en el programa de europeo de defensa FCAS para el diseño de nuevo Eurofigther, el avión caza de combate. Además se ocupa del mantenimiento de los motores de los aviones de las Fuerzas Armadas españolas. Es decir, tiene una importancia estratégica desde el punto de vista industrial, con claro posicionamiento mundial en el sector aeronáutico, clave en el mix industrial vasco. Y además, se trata de una empresa punta de lanza en el sector de Defensa, en un momento en el que, con la guerra de Ucrania en Europa, se están aprobando ya aumentos los gastos militares en todos los países europeos, como ya lo ha anunciado también el Gobierno español.

Euskadi quiere mantener el arraigo de la empresa, su plantilla y su sede en Zamudio, algo que, en principio, los nuevos dueños ya han garantizado en su primera comunicación tras contar con la autorización del Gobierno para la compra. Pero la intención del Gobierno vasco es negociar su entrada en el capital con la presencia de un consejero que permita al Ejecutivo tener voz y voto en el futuro de la empresa, que cuenta con alrededor de 4.000 trabajadores, repartidos en cinco países, de los que la mitad trabajan en Euskadi. En 2020 despidió al 15% de la plantilla, unos 600 trabajadores en todo el mundo, aunque en el caso de la filial PBC, ubicada en la localidad vizcaína de Barakaldo, el Supremo los consideró nulos y obligó a la readmisión de los 80 despedidos.

Rolls Royce mantiene a ITP como “socio estratégico”

El año 2020 fue el primero en la historia de ITP Aero en el que la empresa registró pérdidas, 13 millones de euros y unos ingresos de 735 millones, un 25% menos que en 2019, como consecuencia del impacto de la crisis derivada de la COVID-19 y del parón y las restricciones que afectaron con fuerza al sector aeronáutico. El año pasado ya recuperó los números negros con un beneficio neto de 67 millones y unos ingresos de 915 millones en los que se incluyen tanto el negocio de ITP Aero como el negocio recurrente generado durante todo el año por la planta de Hucknall (Reino Unido), adquirida durante 2021. Es decir, se trata de una empresa rentable y que da beneficios ¿Por qué entonces Rolls Royce se desprende de ella? La multinacional inglesa se ha visto muy afectada por la crisis de la aeronáutica derivada de las restricciones a la movilidad de la pandemia. En 2020 perdió más de 3.600 millones de euros y en agosto de ese mismo aprobó un plan de desinversiones para ingresar al menos 2.000 millones y salvar los muebles. Un plan que incluía la venta de ITP, por la que ingresa 1.700 millones de euros que destinará a  “reconstruir su balance e impulsar la ambición por recuperar, a medio plazo, la calificación crediticia de grado de inversión”.

Pese a desprenderse de las acciones de la compañía, la multinacional británica mantiene a la empresa vasca como “socio estratégico” en sus programas, algo que es fundamental para el futuro industrial de la compañía. “Una ITP Aero fuerte financiera, tecnológica e industrialmente es vital para Rolls-Royce porque la empresa seguirá siendo un proveedor estratégico clave para nosotros, en nuestros programas aeroespaciales civiles y de defensa, durante décadas. También es una gran oportunidad para ITP Aero y su equipo, ya que Bain Capital ha mostrado su plena disposición a apoyar e invertir en el futuro del negocio y a aprovechar su exitosa trayectoria. Esperamos trabajar estrechamente con ITP Aero en el futuro”, señalaban desde Rolls tras aprobarse la venta por el Gobierno español.

Los posibles integrantes del accionariado

A la espera de que se confirme la entrada del Gobierno vasco, que parece segura para tener así presencia en el consejo de administración, está en principio confirmada la entrada de SAPA, empresa vasca del sector de defensa, vinculada a Jokin Aperribay, presidente de la Real Social, y recientemente nombrado consejero de Indra, y el fondo JB Capital, que dirige Javier Botín.

Está pendiente de confirmarse si finalmente la empresa Indra forma parte del consejo. La compañía controlada por la Sepi, vinculada también al sector de Defensa, parecía la apuesta de Pedro Sánchez para constituir el núcleo duro de presencia española en el consejo, pero el Ejecutivo ha tenido que dejar la opción en 'stand by' después de las turbulencias por las que ha pasado la empresa en las últimas semanas, con la salida de varios consejeros independientes como reacción al aumento de participación en el capital por parte de la Sepi, y el desplome de sus acciones en Bolsa. No es la primera vez que Indra intenta hacerse con ITP Aero, sin éxito, en una historia de continuas turbulencias en su consejo de administración.

A partir de ahí todo está abierto. Durante todo el proceso de negociación se ha hablado de la entrada de muchas empresas vascas como Sener o Sidenor que han terminado por caerse de la propuesta pero que puede reengancharse en esta segunda ronda. Curiosamente ITP Aereo, que hasta ahora ha estado presidida por el exministro de Industria y exteriores del PP, Josep Piqué, realizará ahora el camino contrario al que cogió hace años, cuando Sener vendió a Rolls Royce todas las acciones. Ahora, aunque un fondo de inversión americano, Bain Capital, tenga el control de la empresa, el consejo de administración volverá a tener presencia vasca. Eso si el largo proceso que está suponiendo la venta de esta empresa sigue la hoja de ruta prevista.

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