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Los responsables de La Gilda del Norte se sentarán en el banquillo por explotación “continuada” de trabajadores extranjeros

Uno de los locales de La Gilda del Norte en Bilbao

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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La Audiencia Provincial de Bizkaia sentará en el banquillo esta semana al empresario F.J.G.Á. y a su hija, P.G.. Son los responsables de la empresa Agricultura Creativa 2015, mucho más conocida por su marca comercial, La Gilda del Norte. F.J.G.Á. se expone a penas que podrían sumar los seis años de cárcel por delitos “continuados” contra los derechos de sus trabajadores, aunque la Fiscalía deja la petición de condena en un año y exime a la hija. La Inspección de Trabajo y la Policía Nacional consideraron acreditado que La Gilda del Norte empleaba a trabajadores extranjeros sin contrato, que les pagaba en negro por debajo del SMI y que les ordenaba o trabajar de noche o esconderse si había visitas para evitar las sanciones. El procesado insiste, en conversación con este periódico, que todo es un montaje.

El juicio llega seis años después de que se descubrieran estos hechos y cinco desde que este periódico los hizo públicos. En 2020, en plena pandemia, se iniciaron las inspecciones en las propias instalaciones de La Gilda del Norte, tanto en su pabellón de Basauri como en sus instalaciones de Lezama. Y se vio que la empresa tenía trabajando a un número indeterminado -pero elevado- de personas extranjeras sin contrato al menos desde 2018. F.J.G.Á. llegó a ser detenido por la Policía Nacional, el cuerpo con competencias en materia de Extranjería, aunque él también lo niega. En la causa sobrevoló también que forzaba a los trabajadores a acudir a su puesto contagiados cuando existían cuarentenas por COVID-19, que algunos fueron ocultados en cámaras frigoríficas para no ser detectados y, sobre todo, que una trabajadora embarazada escuchó que tenía que abortar si no quería ser despedida.

Las vistas están previstas para este martes y este miércoles. Tres de los trabajadores están personados como acusación, además de la Fiscalía. Son esas partes las que piden penas más altas. La defensa de la mujer embarazada sostiene que la empresa ofrecía “a sabiendas” pagas muy bajas, “abusando de su posición”. “Si alguno presentaba alguna queja, era inmediatamente amenazado con el despido”, argumenta. Además de la condena, reclaman una indemnización de 7.500 euros “por daños morales”. La abogada de los otros dos trabajadores asegura que no está claro “el número exacto” de personas que han pasado sin contrato por La Gilda del Norte, así como por su filial Más que piparras, aunque aportan una larga lista con base en datos policiales. Añaden que el empresario conocía que llegó a contratar en estas circunstancias ilegales a menores.

La Inspección de Trabajo ya ha multado a La Gilda del Norte con una cifra superior a los 40.000 euros por las irregularidades laborales de este caso, por ejemplo. Desde la empresa, en cambio, insisten en que han ganado algunos pleitos en la jurisdicción social, por ejemplo el de la trabajadora embarazada. Eso sí, eso no lo convierte en 'cosa juzgada' en la vía penal. F.J.G.Á. asegura que todo es un gran montaje, que tiene constancia de denunciantes que se han arrepentido y que estaban “obligados” a decir falsedades de lo sucedido en La Gilda del Norte.

“Es algo que no ha sido real”, repite. “La necesidad de los papeles hace que les dijeran que siguieran unas pautas. Esto no tiene ni pies ni cabeza. Es gente muy necesitada. Por un sueldo dicen lo que no te puedes hacer ni idea. Caen en las garras de sus propios compañeros. Es muy triste”, abunda en conversación telefónica con este periódico convencido de su total inocencia. Los imputados tienen derecho constitucional a no incriminarse e incluso a mentir. De cara al juicio, la Fiscalía ha pedido la declaración de los tres trabajadores personados y de algunos otros, de cuatro agentes de la Policía Nacional y de dos subinspectores laborales.

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