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Análisis Sonic Boom, un erizo en vías de extinción

Sonic Boom 2014036

Jaime Pérez

Si pudiéramos viajar al pasado e informar a los jugadores de principios de los 90 como iba a acabar un personaje que por aquel entonces se codeaba con el mismísimo Super Mario, probablemente nadie nos creería.

En aquella época los usuarios de Megadrive y los de Super Nintendo, se daban de tortas por anteponer el carisma de los dos principales iconos de la industria del videojuego, que además eran la imagen de marca de las dos grandes compañías del momento.

El tiempo ha puesto fin a esa disputa con un Super Mario que sigue en auge con algunos de los mejores títulos de plataformas que se pueden encontrar en el mercado más de 20 años después, y un Sonic con una trayectoria irregular y plagada de títulos de escaso interés y calidad.

Ya hace un tiempo que el mítico erizo daba señales de agonía, y salvo contadas excepciones, muchos de sus últimos lanzamientos no fueron más que juegos de segunda categoría a los que apenas se dedicaron esfuerzos y recursos publicitarios. No sabemos si en algún momento alguien se decidirá a retomar las riendas para devolver al erizo azul al lugar que le corresponde, pero desde luego, un lanzamiento como Sonic Boom: El Ascenso de Lyric, no le hace ningún favor a un icono en sus horas más bajas.

Nos encontramos ante uno de esos títulos que requieren de un esfuerzo sobrehumano para encontrar una sola virtud, y no por un error de planteamiento de base, que resultaba prometedor, sino por una terrible ejecución y una puesta en escena no menos terrible.

Sonic Boom: El Ascenso de Lyric intenta cubrir facetas tan distintas como la exploración, la velocidad, el combate y las plataformas, pero a diferencia de otros títulos que también aspiran a abarcar más de la cuenta, no sólo se muestra incapaz de destacar en alguna de ellas, más bien supone un dilema decidir cuál es la peor de todas.

Las plataformas son imprecisas, los tramos de velocidad son completamente insulsos, el combate es aburrido y los escenarios invitan a cualquier cosa menos a explorar sus escasos lugares de interés. Todas ellas además se ven lastradas por unos controles deficientes y una cámara que puede resultar una auténtica pesadilla.

El desarrollo de la aventura tampoco aporta nada con lo que endulzar sus carencias, y nos toparemos con multitud de situaciones tan poco inspiradas que pueden llegar a producir escalofríos. Ni las habilidades de los distintos personajes consiguen amenizar una propuesta que resulta ser poco más que un trámite de principio a fin.

Correremos persiguiendo a algún enemigo mientras esquivamos obstáculos moviéndonos de izquierda a derecha, saltaremos por plataformas en escenarios donde apenas contamos con opciones de decisión, y lucharemos contra enemigos con una inteligencia artificial que no les permite realizar acciones más complejas que desplazarse de un lado a otro.

Aunque el juego cuenta con una trama, y en ocasiones puntuales con algún comentario ingenioso en perfecto castellano (el doblaje resulta ser uno de los pocos aspectos positivos), lo cierto es que se pueden saltar estas secuencias sin que el jugador se pierda gran cosa.

También contaremos con una serie de puzles que tendremos que resolver utilizando a uno u otro personaje para sacar provecho de su triple salto o de la capacidad de trepar por las paredes, pero siguiendo con la tónica general de ausencia absoluta de desafío, estos puzles se resuelven de forma sencilla y sistemática sin apenas provocar que el jugador se pare a pensar sobre su siguiente paso.

Quizás uno de los principales atractivos sea la posibilidad de jugar en modo cooperativo usando la pantalla del Gamepad, y aunque realizar acciones entre los distintos personajes puede dar lugar a algún que otro momento agradable, la experiencia viene a ser la misma. Las distintas modalidades y desafíos para el multijugador, aportan algunas opciones adicionales, pero teniendo en cuenta que se basan en las situaciones de la campaña, no son una apuesta a largo plazo.

Técnicamente el juego se muestra excesivamente flojo, con unas texturas de muy baja calidad y un diseño de escenarios plano y sin apenas detalles. La imagen de desolación visual es constante y ni unas animaciones que al menos son decentes, ni un diseño artístico que podría provocar una cierta sensación de nostalgia, consiguen paliar el despropósito.

La principal excusa de un juego con estas características podría ser un enfoque dirigido a los más pequeños de la casa, pero teniendo en cuenta su frustrante falta de precisión y los continuos problemas con una cámara que se empeña en evitar a toda costa un encuadre razonable, poner a los mandos a un tierno infante, podría llegar a calificarse como un acto de crueldad.

Puede que volvamos a ver un título de Sonic en el futuro que haga honor a su nombre, pero desde luego, no va a ser fácil recuperarse de este duro golpe.

Lo mejor:

Lo mejor:

  • Es Sonic, que a pesar de todo tiene cierto encanto.
  • Está doblado al castellano.

Lo peor:

Lo peor:

  • Muchas facetas abarcadas y ninguna mínimamente satisfactoria.
  • Ausencia absoluta de desafío.
  • Los controles son terribles, y la cámara parece querer hacer el mal a propósito.
  • Técnicamente muy pobre, parece terminado con prisas.
  • Aburrido e insulso de principio a fin, sin una sola secuencia memorable.
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