Madrid vuelve a cumplir los límites de contaminación europeos, pero sigue lejos de los estándares fijados para 2030
Madrid ha vuelto a cumplir en 2025 la normativa europea de calidad del aire por cuarto año consecutivo, según el balance presentado por el Ayuntamiento con los datos definitivos del ejercicio el viernes pasado. Sin embargo, los registros muestran un estancamiento en los niveles de dióxido de nitrógeno y un empeoramiento de la contaminación por ozono, lo que mantiene a la capital lejos de los nuevos estándares europeos que deberán cumplirse en 2030 y de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el cómputo global de las 24 estaciones de medición, el dióxido de nitrógeno descendió un 1,6% respecto a 2024. El Consistorio destaca que ninguna estación superó el antiguo límite anual de 40 microgramos por metro cúbico (ug/m3) y que 14 de ellas registraron en 2025 los valores más bajos de toda la serie histórica. “La capital cumple por cuarto año consecutivo con la directiva europea de calidad del aire y, por cuarto año, no hemos tenido que activar el protocolo por contaminación”, afirmó el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, quien atribuyó los resultados al “esfuerzo de los madrileños”.
El Ayuntamiento subraya que Madrid encadena dos años con los niveles de dióxido de nitrógeno más reducidos desde que existen registros y defiende la eficacia de la Estrategia Madrid 360, que incluye la electrificación progresiva de la flota de la EMT, la ampliación de Bicimad a todos los distritos, las ayudas Cambia 360, la mejora de la eficiencia energética o el despliegue de puntos de recarga eléctrica. En 2025, ninguna estación superó los 32 microgramos por metro cúbico (ug/m3), frente a las 19 que lo hacían en 2019.
En la última década, el peor año de calidad del aire fue 2017, cuando se superó este límite en 15 de las 24 estaciones que tiene la ciudad. En 2018 se rebasó en siete de ellas, siendo este precisamente el último año de referencia incluido en la sentencia condenatoria del Tribunal de Justicia Europeo a España por los reiterados incumplimientos de Madrid, Barcelona y Baix Llobregat desde 2010.
Las estaciones que peores datos han registrado este 2025 han sido las de Villaverde, que ha pasado 29 a 28 microgramos por metro cúbico (ug/m3) y la de Escuelas Aguirre, en el distrito de Salamanca, con 27 microgramos, uno menos que en 2024. Por otro lado, las estaciones que mejores datos han presentado son las de El Pardo, con 9 microgramos por metro cúbico, seguida de las de Retiro y Tres Olivos, ambas con 18.
No obstante, el balance municipal contrasta con las advertencias de Ecologistas en Acción, que alertan de que la ciudad sigue lejos de cumplir los nuevos límites fijados por la Unión Europea para 2030, que reducen a 20 microgramos el valor máximo anual de dióxido. Según la organización, 17 de las 24 estaciones superaron ese umbral en 2025 y otras dos lo igualaron, mientras que solo cinco se situaron por debajo, en su mayoría en grandes zonas verdes.
Los ecologistas subrayan además que los niveles medios de dióxido registrados en 2025 fueron similares a los del año anterior, lo que rompe la tendencia descendente de los últimos ejercicios. “El conformismo y la autocomplacencia que muestra el Ayuntamiento están fuera de lugar”, advierten, al estimar que Madrid deberá reducir en más de un 37% su nivel máximo anual de dióxido de nitrógeno en los próximos cuatro años para cumplir la nueva normativa europea.
Más preocupante es, según Ecologistas en Acción, la evolución del ozono troposférico. Las 13 estaciones que miden este contaminante superaron ampliamente el valor objetivo octohorario, con un total de 680 superaciones en 2025, frente a las 648 del año anterior. Se trata de los valores más elevados desde que existen registros en la ciudad, lo que sitúa a Madrid “estructuralmente fuera” de los límites europeos para este contaminante, con una tendencia al alza que “no ha encontrado techo”.
Los niveles de partículas en el aire también siguen siendo altos. Tanto las más grandes (PM10) como las más finas (PM2,5) superan los límites que la UE fijará para 2030 y también las recomendaciones de la OMS.
La oposición pide más ambición
Las cifras han reavivado las críticas de la oposición municipal. Esther Gómez, concejala de Más Madrid y portavoz de la formación en la Comisión de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, cuestiona el balance del Gobierno de Almeida y asegura que “no se entiende de qué presume el PP con su gestión ambiental”, ya que Madrid “no cumple con los valores que exige la nueva normativa europea de calidad del aire a partir de 2030 para proteger la salud de la población”.
Gómez acusa al Ejecutivo municipal de “alardear y sacar pecho” mientras “los datos de contaminación por ozono han empeorado” y se superan los estándares fijados por la nueva directiva europea. En este sentido, recuerda que el propio Ayuntamiento reconoce que será necesario reducir un 60% los valores de dióxido respecto a los de 2023 para cumplir los nuevos objetivos en 2030. “No es momento para el triunfalismo, sino para ser más ambiciosos y avanzar en la protección de la salud de la población”, afirmó.
Desde Más Madrid reclaman medidas concretas para reducir el tráfico, mejorar la información a la ciudadanía, reforzar el transporte público con la contratación de conductores pendientes y aprobar un protocolo específico ante episodios de alta concentración de ozono, una iniciativa que, según denuncian, el PP ha rechazado en varias ocasiones.
En la misma línea se expresó el concejal socialista Ignacio Benito, quien advirtió el pasado mes de diciembre de que aún hay “demasiados indicadores en rojo” que no avalan el optimismo del Ayuntamiento. Benito alertó de que el ozono troposférico “está disparado en Madrid” y recordó que, aunque la ciudad cumple los límites actuales de dióxido de nitrógeno incumpliría los nuevos umbrales europeos si se aplicaran ya, algo que se ha confirmado con los datos presentados el 2 de enero.
Cabe destacar que el plan de restricciones al tráfico que comenzó con Madrid Central y siguió adelante con las Zonas de Bajas Emisiones de Plaza Elíptica primero y Madrid ZBE después está arrojando resultados cada vez mejores para la calidad del aire en la capital. Sin embargo, el debate sobre las políticas anticontaminación en la capital se mantiene abierto, especialmente después de la decisión del Consistorio de prorrogar durante todo 2026 la circulación de los coches sin etiqueta de residentes.
El delegado de Movilidad, Borja Carabante, justificó esta medida “por el bajo impacto medioambiental” de estos vehículos, que cifró en unos 15.000 turismos, y por los buenos datos en materia de calidad del aire, debido a que la ciudad sigue cumpliendo el rango de límites máximos marcados por la Unión Europea. La prohibición de circulación de estos vehículos lleva aprobada desde 2021.
Cuando se anunció la moratoria, Gómez ya criticó la decisión del gobierno municipal y tachó de “desfachatez” que Almeida se parapete en la calidad del aire de la capital pese a “un importante problema de ozono” y a que la ciudad “no cumple los estándares de la nueva normativa europea”. La formación insiste en que el aplazamiento “antepone los intereses de unos pocos a la salud pública” y recuerda que “seguir permitiendo estos vehículos beneficia a un 0,05% de la población y perjudica la salud del 100% de los madrileños”.
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