Espíritu Santo, primera calle de Madrid cortada al tráfico para albergar terrazas de hostelería

Tramo de la calle Espíritu Santo que será peatonalizado los sábados y domingos de diciembre

Lo que va a pasar a partir de este fin de semana en un pequeño tramo de la calle del Espíritu Santo, en la zona de Malasaña, puede ser revolucionario para los hosteleros de la ciudad que carecen de veladores y, especialmente, para los del distrito Centro de Madrid.

Desde la Junta Municipal que dirige el popular José Fernández, del Gobierno de José Luis Martínez-Almeida, se ha dado permiso para que los sábados y domingos de diciembre se cierre al tráfico el trozo de la citada vía comprendido entre las calles de la Madera y Corredera Alta de San Pablo. No es técnicamente una peatonalización, el objetivo es colocar terrazas sobre la acera.

La hostelería de Centro había reclamado en múltiples ocasiones una medida similar alegando que ellos no podían beneficiarse de los permisos extraordinarios para colocar veladores que el Ayuntamiento había concedido en otros distritos como ayuda para compensar las restricciones dentro de los locales derivadas de la crisis de la Covid-19.

La razón por la que en Centro es casi imposible permitir nuevas terrazas la encontramos en el hecho de que lo aprobado por el Consistorio es que se instalen sobre bandas de aparcamientos de rotación, inexistentes en toda la zona de Madrid Central. Además, está la ZPAE, que protege del ruido a muchas de las calles de la zona, Espíritu Santo incluida, y que evita nuevas aperturas de bares en áreas saturadas.

Así pues, esta es la primera vez que algo así se pondrá en práctica. Estamos ante el primer corte de vía pública que se produce en Madrid para instalar veladores.

"Pedimos a los vecinos una oportunidad"

La asociación de comerciantes de Malasaña, Vive Malasaña, es la que ha logrado algo que se antojaba difícil y entre las 9 de la mañana y las 00.30 de la noche cuatro establecimientos hosteleros -San Wich, Almudayna, Lolina Café y Chick- podrán colocar tres mesas en su tramo de acera más próximo. 

La idea es que en próximos fines de semana otros tres negocios se les sumen pero, de momento, la iniciativa arrancará con los que figuraban inicialmente en una solicitud a la Junta Municipal que inició su andadura burocrática allá por el mes de abril.

Ricardo Sáez, miembro de la junta directiva de Vive Malasaña, afirma que la notificación del Ayuntamiento ha llegado por sorpresa y ha sido recibida con gran alegría por parte de su asociación. Sáez indica que los bares, al igual que otro tipo de pequeños comercios de proximidad, están atravesando una época muy dura y que toda ayuda que les pueda brindar la Administración es poca. 

Sobre la posibilidad de que algunas asociaciones vecinales se rebelen ante el permiso concedido, este portavoz pide a los vecinos una oportunidad para demostrarles la responsabilidad de la que son capaces los hosteleros, muchos de los cuales, como es su caso, viven también en el barrio.

"Los vecinos no quieren que el pequeño comercio muera y medidas como ésta son útiles para ese fin. A quienes viven en los edificios más cercanos vamos a comunicarles, mediante buzoneo, lo que va a pasar a partir de este fin de semana y cómo vamos a tratar de generar las menores molestias posibles. Les pedimos que nos dejen demostrárselo. En cuanto al temido ruido, queremos decirles que el simple cierre al tráfico de vehículos del tramo de calle afectado por la medida ya supone una apreciable disminución del ruido que soporta la zona".

Para poder colocar las mesas con las distancias de seguridad pertinentes estos hosteleros cuentan ya con la colaboración de los comercios cercanos y de, incluso, algunas comunidades de vecinos colindantes. "Nos han dado permiso para ocupar algún trozo de acera de sus fachadas si fuera preciso. De momento han recibido bien la noticia".

Sáez indica que, si bien un permiso para colocar tres mesas en la calle durante cuatro fines de semana no es lo que va a salvar de la quiebra a ningún comercio, máxime en esta época de frío, es un buen inicio. Este hostelero confía en que ese permiso pueda extenderse a lo largo de 2021 mientras continúen las restricciones que exige la lucha contra la pandemia, algo que sí que influiría ya notablemente en la facturación de cada establecimiento.

Por último, cabe señalar que la solicitud inicial de Vive Malasaña para el corte del tráfico aprobado en Espíritu Santo iba acompañada de la petición de otro corte de tráfico en Madera, calle perpendicular, con el objetivo de que comercios de la zona ajenos a la hostelería pudieran instalar ahí un mercadillo callejero también los fines de semana y mientras que durara la pandemia. Sin embargo, sobre este particular la asociación, que reúne a establecimientos de proximidad de distintos sectores, no tiene noticias. Vive Malasaña recuerda que no sólo la hostelería está sufriendo el impacto económico de la crisis y pide también que se tenga en cuenta al resto de negocios.

Con ejemplos en la retina como los de las múltiples terrazas autorizadas de forma extraordinaria -con motivo de la Covid-19- en distritos cercanos como Chamberí, los hosteleros de Centro han presionado para conseguir ayudas también para ellos. 

En Malasaña, incluso, hubo un par de establecimientos que colocaron veladores sobre zonas de aparcamiento habiendo presentado tan sólo una solicitud y un proyecto. Esas soluciones desesperadas para salvar sus negocios acabaron, sin embargo, con el levantamiento de las terrazas por parte del Ayuntamiento, pero también dieron pie a algún intento de movilización de hosteleros de la zona reclamando ayudas y denunciando el agravio comparativo, con respecto a locales de otros distritos, que dicen sufrir.

El permiso que habilita a los bares de Espíritu Santo para sacar mesas a la calle, cerrando ésta al tráfico rodado, es un rayo de esperanza para todo el sector hostelero del distrito y un hito para el de toda la ciudad.

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