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El Mar Menor acumula miles de toneladas de algas en sus orillas: “El problema no se corrige en origen y cada vez será peor”

Retirada de biomasa en el Mar Menor

Erena Calvo

26 de marzo de 2026 21:57 h

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Las más de 4.000 toneladas de biomasa retiradas de la orilla en las playas del Mar Menor en los primeros tres meses de 2026 —el equivalente a más de 150 camiones de gran tonelaje cargados de algas y restos vegetales marinos— no son un buen síntoma medioambiental para la laguna salada. Así lo explican tanto científicos como ecologistas que trabajan en el entorno de este ecosistema. “La retirada de la biomasa es necesaria para evitar la pestilencia de la putrefacción y la proliferación de fangos, pero es insuficiente”, afirma al otro lado del teléfono Ramón Pagán, portavoz de Pacto por el Mar Menor, quien no se muestra extrañado por la cantidad de biomasa que las patrullas de limpieza se apuran por retirar de la playa este año. “Llevamos unos meses muy intensos de lluvias, lo que ha generado más arrastre de contaminantes, en especial fertilizantes”.

Desde enero se ha recogido ya el 45% de toda la biomasa retirada en 2025. Desde el Gobierno regional vinculan este aumento de la biomasa con las fuertes lluvias de este año hidrológico. Desde el 1 de octubre, cuantifican, han entrado al Mar Menor por la rambla del Albujón 7,31 hectómetros cúbicos de agua, 2.925 piscinas olímpicas, “más del doble que en el mismo período del año anterior”, apuntan las mismas fuentes. Esta tarea va aparejada a un contrato plurianual con una inversión de 13,2 millones de euros para el periodo 2025-2026, con dos posibles prórrogas de un año cada una de ellas, según fuentes del Ejecutivo murciano, que cifran en más de 224 millones de euros la inversión realizada en conservación y mejora del Mar Menor en los últimos cinco años.

Un paseo por Los Nietos, Los Urrutias o las playas de Los Alcázares basta para darse cuenta de la “gran cantidad de algas filamentosas que se extienden por la costa formando una gruesa capa”, da fe Pagán, quien compara la retirada de las algas con el mito de Sísifo y su eterno castigo a empujar una piedra cuesta arriba en la montaña. Para salir del círculo, añade, “hay que invertir en la prevención, por mucho que se esté destinando del presupuesto regional a la limpieza”. En su opinión, se está fallando en materia de control de nitratos: “El problema en origen sigue sin corregirse y cada vez será peor; la Comunidad autónoma apunta a que la causa está en las lluvias, pero ha habido danas desde que existe el Mar Menor y el asunto no es la entrada del agua, sino lo que transporta, lo que lleva disuelto”.

“El problema es que hay una disponibilidad de nutrientes muy alta, que hace que la producción primaria sea incluso más elevada que antes, lo que explica la presencia de grandes cantidades de biomasa, especialmente de las especies más oportunistas, como el alga Caulerpa. La retirada de biomasa es, por tanto, una medida que se enfoca en las consecuencias del problema, pero no en el problema en sí, que son las entradas de nutrientes a la laguna y su origen en cuenca”, apunta el investigador del IEO-CSIC Juan Manuel Ruiz.

Fango y biomasa flotando junto al Puerto Deportivo de Los Alcázares.

“El Gobierno regional -apuntala Pagán- no está haciendo cumplir la normativa referente a los fertilizantes en los campos y está perjudicando a otros sectores como el de la hostelería, la restauración, el precio de los alquileres en el entorno del Mar Menor o los veraneantes que vienen a estas playas”.

Otros indicadores preocupantes

“Es cierto que han entrado muchos nutrientes por las riadas que ha habido en 2025”, analiza Gonzalo González Barberá, del Comité Científico del Mar Menor. El investigador advierte de que algunas consencuencias “son más inmediatas que otras” y señala que hay algunos indicadores “preocupantes”, como el nivel medio de clorofila, que es más alto que el año pasado por estas fechas, casi el doble, “y hace frío todavía”. En este sentido, recuerda que se han producido varias crisis de anoxia en los últimos años “y que tenemos que estar vigilantes” de cara al verano y el aumento de las temperaturas.

Gonzalo González pone el acento en que no solo son los nutrientes lo que afecta a la laguna: “Cuando no hay lluvias es lo que lleva el acuífero, pero con las danas la entrada de fósforo también es descomunal, lo que genera la proliferación de algas y el proceso eutrófico (al incrementarse los organismos planctónicos por el exceso de nutrientes se disminuye radicalmente la llegada de la luz al fondo)”.

Manta de algas filamentosas que están ocupando todo el fondo del mar en esa misma zona

Desde el Ejecutivo advierten de que el Mar Menor “se mantiene en una situación de estabilidad dentro de la cautela”: la salinidad continúa en valores bajos para la época, entre uno y tres puntos por debajo de lo habitual en años anteriores; el oxígeno se sitúa en 6,11 miligramos por litro, la clorofila en 0,90 miligramos por metro cúbico, con un descenso del 48 por ciento, y la transparencia alcanza los 4,31 metros.

Un contexto en el que hay que mantener la vigilancia “y actuar con anticipación, especialmente ante la llegada de los meses de primavera y verano, cuando el aumento de las temperaturas puede agravar los efectos de la acumulación de nutrientes y de la menor salinidad”.

Equilibrio del ecosistema

En este sentido, apuntan que continuarán con la retirada de la biomasa “para garantizar el equilibrio del ecosistema junto con la monitorización continua mientras que no se ejecuten las actuaciones necesarias para reducir el caudal constante de agua dulce que llega al Mar Menor a través de la rambla de El Albujón y el acuífero cuaternario, todas ellas, competencia del Gobierno de España”.

En opinión del científico del IEO-CSIC Juan Manuel Ruíz, “está claro que los aportes a través de Albujón y del acuífero son importantes, pero los procesos que desencadenan episodios distróficos son las olas de calor y las lluvias torrenciales, como se ha visto en 2025 y en años anteriores”. Y concreta que los eventos de lluvias torrenciales como los de la dana Alice en 2025 aportan no solo agua, “sino cantidades masivas de elementos como fósforo que son limitantes de la producción primaria de la laguna”.

El arrastre de estos elementos, añade, se produce a nivel de cuenca debido a la erosion de los terrenos por los que pasa el agua, “especialmente los terrenos agrícolas, que son particularmente vulnerables a los efectos erosivos de estos episodios extremos de precipitacion” por lo que en este problema, “enormemente complejo”, las soluciones no pueden enfocarse en un único punto, considera: “En cualquier caso, hay que tomar decisiones en base a datos y modelos lo más realistas posibles, así como justificar con datos objetivos la efectividad de las medidas que se apliquen”, concluye.

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