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Murcia y aparte es un blog de opinión y análisis sobre la Región de Murcia, un espacio de reflexión sobre Murcia y desde Murcia que se integra en la edición regional de eldiario.es.

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Europa: una decisión que transformó España y cambió la Región de Murcia

Archivo - Bandera de la Unión Europea (UE) en imagen de archivo.
4 de enero de 2026 06:00 h

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Cuarenta años después de la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea, conviene recordar que Europa no fue un accidente de la historia ni una consecuencia inevitable del paso del tiempo. Fue una decisión política consciente, adoptada por un Gobierno socialista que entendió que el futuro de España, y de sus regiones, pasaba por integrarse cuanto antes en el proyecto europeo.

Al frente de aquellas negociaciones estuvo mi admirado Fernando Morán, ministro de Asuntos Exteriores del primer Gobierno de Felipe González. Pero Morán no caminó solo. Lideró un equipo de alto nivel en el que tuvieron un papel decisivo Carlos Westendorp, como secretario de Estado para las Comunidades Europeas y negociador jefe, y Manuel Marín, que pronto se convertiría en uno de los españoles más influyentes en Bruselas y, posteriormente, en vicepresidente de la Comisión Europea. Aquella generación socialista comprendió que Europa no era solo un mercado, sino un espacio político, social y democrático al que España debía incorporarse sin complejos.

España salía de una dictadura larga, con enormes carencias estructurales y profundas desigualdades territoriales. Integrarse en Europa significaba consolidar la democracia, modernizar la economía, fortalecer los servicios públicos y reducir las brechas entre regiones. Supuso asumir costes, adaptar sectores productivos y aceptar reglas comunes, pero también acceder a oportunidades inéditas hasta entonces. El tiempo ha demostrado que la apuesta fue acertada.

Para la Región de Murcia, tradicionalmente aislada y con un desarrollo desigual, la entrada en la UE ha tenido un impacto profundo y duradero. Europa ha sido uno de los principales motores de transformación económica, social y territorial de la comunidad autónoma.

La agricultura murciana es quizá el ejemplo más evidente. La integración en el mercado único permitió a miles de explotaciones acceder a nuevos mercados, profesionalizarse y modernizarse. La Política Agraria Común ha sido clave para sostener rentas agrarias, mejorar infraestructuras de regadío y garantizar la competitividad de un sector que hoy es estratégico para la economía regional. Sin Europa, difícilmente la Región se habría consolidado como una de las grandes despensas agrícolas del continente.

Pero el impacto europeo no se limita al campo. Los fondos estructurales y de cohesión han llegado a prácticamente todos los rincones de la Región: carreteras, equipamientos sanitarios y educativos, depuración de aguas, rehabilitación urbana, proyectos de innovación, formación para el empleo y desarrollo rural. Muchos municipios, especialmente los más pequeños, han podido acometer inversiones que de otro modo habrían sido inalcanzables.

Europa también ha estado presente en la universidad, en la I+D y en la movilidad de los jóvenes. Miles de estudiantes murcianos han podido formarse en otros países gracias a programas como Erasmus, ampliando horizontes y adquiriendo competencias que hoy revierten en la propia región. Esa dimensión europea de la juventud murciana es uno de los legados menos visibles, pero más valiosos, de la integración.

La pertenencia a la UE ha demostrado su valor no solo en tiempos de bonanza, sino también en los momentos más difíciles. Durante la crisis financiera y, más recientemente, durante la pandemia, los mecanismos europeos de apoyo han sido fundamentales para proteger empleo, empresas y servicios públicos. Los fondos de recuperación han vuelto a situar a Europa como un actor clave para la modernización económica y la transición ecológica y digital de la Región de Murcia.

Nada de esto significa que el proyecto europeo esté exento de críticas o de desafíos pendientes. La política agraria, la gestión del agua, la cohesión territorial o la respuesta a las desigualdades sociales siguen siendo debates abiertos. Pero es precisamente desde dentro de Europa, y no desde el aislamiento, desde donde la Región puede defender mejor sus intereses.

Recordar hoy quién lideró la entrada de España en Europa no es un ejercicio de nostalgia, sino de responsabilidad democrática. Fue un Gobierno socialista quien asumió el coste político y la complejidad de negociar la adhesión, pensando en el largo plazo y en el interés general del país y de sus regiones.

Cuando hoy se cuestiona el proyecto europeo o se banalizan sus beneficios, conviene mirar atrás con rigor y memoria. La España de 1986 y la Región de Murcia de hoy no son comparables. Y esa transformación no se explica sin Europa.

Cuarenta años después, la conclusión es clara: la entrada en la Unión Europea fue uno de los mayores aciertos políticos de la democracia española, y para la Región de Murcia ha sido una palanca decisiva de desarrollo, cohesión y oportunidades. Reconocerlo no es propaganda; es, simplemente, de justicia histórica.

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