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José Antonio Serrano: de jefe de Urgencias en plena pandemia a pilotar el Ayuntamiento de Murcia

José Antonio Serrano, en el Ayuntamiento de Murcia

A sus 62 años, José Antonio Serrano se ha convertido en el nuevo alcalde de Murcia tras desbancar al popular José Ballesta. El pacto entre socialistas y naranjas fracasó en la comunidad autónoma por los votos de los tránsfugas de Ciudadanos, pero triunfó en la ciudad, donde la moción de censura salió adelante con el apoyo de PSOE, Ciudadanos y Podemos.

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Médico de profesión, Serrano ha compatibilizado su labor como concejal en el Ayuntamiento de la capital con la jefatura del Servicio de Urgencias del Hospital Morales Meseguer, que además ayudó a montar cuando se abrió. "Ha estado en primera línea durante toda la pandemia", cuentan desde su equipo, formado por nueve concejales y cinco trabajadores. ¿Cómo ha podido sacarlo todo adelante? "Pues, básicamente, juntando el día con la noche y con todo nuestro apoyo", presumen sus colaboradores. En el medio hospitalario reconocen su capacidad organizativa y competencia para dar respuesta a situaciones estresantes "a pesar del caos de la pandemia". Conciliador y dispuesto siempre a echar una mano y a resolver conflictos.

Serrano no es un recién llegado al mundo de la política. Con una larga trayectoria participativa en el PSOE, ha puesto a disposición del partido sus conocimientos en el ámbito sanitario. Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, ha sido profesor colaborador honorario de la Facultad de Medicina, ha colaborado en la planificación de instalaciones deportivas con la Consejería de Cultura y Educación y ha sido también tutor hospitalario de médicos residentes de Medicina Familiar y Comunitaria en el Hospital Morales Meseguer. Fue además director médico del antiguo Hospital de la Cruz Roja.

En la universidad también se integró en la Junta de Estudiantes, foco de la organización de movilizaciones por la libertad de expresión, huelgas estudiantiles para reivindicar becas o la liberación de presos políticos. Más tarde, también fue miembro fundador de la Federación de Sanidad de Comisiones Obreras y formó parte de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, cuentan sus compañeros.

"Está muy comprometido con el bienestar del paciente", dan fe sus colaboradores: "Y defiende iniciativas como la creación de un centro de cuidados paliativos o de atención domiciliaria de enfermos crónicos irreversibles" para acompañarles en un final íntimo y digno.

La memoria histórica la tienen muy presente en la familia. Uno de sus abuelos estuvo en la cárcel durante la dictadura franquista y dos tíos de su mujer fueron encerrados en el campo de concentración de Mauthasen por ser republicanos, según datos recabados de su grupo municipal.

En la década de los noventa trabajó en Lima como médico durante una epidemia de cólera y actualmente sigue afiliado a Médicos Sin Fronteras. Apasionado por Latinoamérica, viajó allí recién casado. De joven se recorrió también España con su moto Bultaco y Europa, con un grupo de amigos montados en un 1500. "Con un camping gas, un par de sartenes y durmiendo en el coche".

Siempre ha tenido interés por la vida participativa y de joven fue uno de los fundadores del centro juvenil de Puente Tocinos, pedanía murciana donde nació en el seno de una familia sencilla, y donde sigue viviendo con su mujer e hijos. El centro juvenil pronto se hizo famoso por programar uno de los primeros conciertos de Joaquín Sabina en Murcia, con su álbum La Mandrágora, recuerdan fuentes socialistas. Desde entonces, cada vez que el cantautor se sube a los escenarios en la región, Serrano hace todo lo posible por ir a escucharle. Sus gustos musicales pasan por las bandas de rock británico Camel y Queen, a quienes fue a ver con su hija, o Bob Dylan, a quien pudo disfrutar en un concierto junto a su hijo.

Los madrugones a la lonja

Serrano conoce al dedillo la huerta murciana y siente debilidad por las pedanías, como la que le vio nacer, Puente Tocinos. Allí, desde joven, tuvo que ayudar en el negocio familiar de comestibles que regentaban sus padres, "lo que le obligaba a pegarse unos buenos madrugones para ir a la lonja a por fruta y verdura". Más tarde, entró a trabajar en una industria de conservas para poder pagarse la carrera de Medicina. Nada le vino regalado a Serrano, cuentan sus allegados. "Para pagarse sus viajes, se iba a recoger fruta al campo y estuvo trabajando una temporada como camarero en Ibiza".

Apasionado del deporte, le gusta mucho el baloncesto. Y llegó a jugar en la selección murciana de este deporte, una afición que comparte con su mujer y sus dos hijos. También siente predilección por la bicicleta y por recorrer la huerta murciana dándole a los pedales, a veces hasta llegar a Orihuela.

José Antonio "ama" la gastronomía murciana, desvelan los que le conocen. El mondongo –un contundente plato para los días de frío cocinado con garbanzos, callos y chorizo– o el arroz con habichuelas son sus favoritos.

Cuentan de él que conoce bien Murcia y las necesidades de las pedanías y, como punto positivo, que no está contaminado por la política, pues es la primera vez que está en un cargo de responsabilidad (políticamente hablando).

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