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¿Cómo murió Amadou Wade?

Manifestación por la muerte del senegalés Amadou Wade / E. R.

Elisa Reche

Murcia —

Todavía se desconocen las circunstancias de la muerte del senegalés Amadou Wade (Dakar, 1968) el pasado 24 de agosto en el Pilar de la Horadada. Amadou tenía un permiso de residencia de larga duración en España y pasaba tres meses al año en Murcia para reunir algo de dinero. El resto del tiempo trabajaba en Dakar (Senegal) como pescador y vendedor de pescado.

Este fue el último verano de Amadou en Murcia ya que el 24 de agosto desapareció después de su compañero Serigne viera su coche rodeado de policía en el Pilar de la Horada y abandonara el lugar por no tener papeles. No se supo más de él hasta que el 4 de octubre la policía informara a su hermano Mamadou que habían encontrado el cádaver en una zanja cerca del mercadillo del pueblo alicantino y que había muerto el mismo día de su desaparición.

Pero hay muchos interrogantes que la comunidad senegalesa de Murcia se hace y nadie responde ya que la muerte de Amadou sigue bajo secreto de sumario. “A mi hermano lo asesinó la policía”, dice sin contemplaciones Mamadou. Esa misma impresión era compartida por centenares de voces que el sábado gritaban en una manifestación convocada para aclarar las circunstancias del fallecimiento de Amadou: “Policía, asesina”.

Unas 300 personas acudieron a la manifestación y sus gritos sonaban a una con potencia y dolor: “Somos Amadou”, “Justicia para Amadou”, “Policía, asesina”. La manifestación recorrió la Gran Vía a partir de las 17 horas y alcanzó la Delegación del Gobierno sobre las 18.30. Enseguida oscureció y cayeron unas gotas, pero la manifestación siguió su curso sin contemplaciones.

Los manifestantes iba precedidos por un policía alto y de pelo canoso. Ante la pregunta de cómo se sentía al escoltar una manifestación en la que se les acusaba de asesinos respondió con visible tensión que “no estaba allí para hacer declaraciones”. La comunidad senegalesa tuvo que esperar a la reunión del cónsul de su país con el delegado del Gobierno en Murcia, Antonio Sánchez-Solís, para poder conseguir el permiso para convocar la manifestación.

“A la hora de disolver la manifestación nos iremos en grupos porque la policía aprovecha estas situaciones para detener a quién sea ilegal”, señaló Papa Ndiauw, tesorero de la Asociación Senegalesa en la Región de Murcia. “Aquí en España siempre hablan de Derechos Humanos, pero ¿dónde están los Derechos Humanos en este caso?”, añade.

“Cuando matas a un senegalés, matas a 25 personas”, dijo Djamie Diop, presidente de la Asociación. “Amadou tenía dos mujeres, cuatro hijos y un padre que dependían de él en Senegal. Como todos nosotros, que siempre mandamos dinero a nuestras familias desde aquí. No le pueden matar así como así. Pediremos que se investigue su muerte y no vamos a parar”, añadió.

“Desde que pusimos la denuncia por su desaparición el 2 de septiembre todas las tardes después de trabajar hemos ido a la zona del mercadillo de la Torre de la Horadada donde se quedó su coche, a los hospitales, a la policía, a las cárceles y no hemos sabido nada de él. ¿Cómo es eso posible? Y de pronto, el 30 de septiembre la policía le pide las pruebas de ADN a su hermano Mamadou y el 4 de octubre le informan de la muerte. Ni siquiera pueden enviar el cadáver a Senegal porque está bajo investigación”, denunció Ndiauw.

“No conseguimos ninguna información sobre mi hermano. Fuimos muchas veces a la zona del mercadillo en el Pilar de la Horadada para encontrarlo y el dueño de un bar nos quiso decir algo, pero su mujer salió de la cocina y le dijo que no se metiera en líos”, afirmó Mamadou. “¿Cómo es posible que la policía después de haber rodeado su coche el 24 de agosto no diga nada de él hasta el 4 de octubre?”. La policía informó a Mamadou de que encontraron el cadáver de su hermano muy cerca del lugar donde había aparcado el coche, a su vez muy próximo al mercadillo, ya que se le pinchó una rueda al tratar de huir de la policía.

“La policía no quiso registrar ni siquiera la desaparición en la comisaría, además de que se llevaron su pasaporte cuando fueron a registrar su casa en El Palmar. Todo es demasiado raro”, añadió Mamadou consternado. “Me siento como cualquier persona que acaba de perder a su hermano”. Esa fue una de las consignas que más se repitieron en las intervenciones de la manifestación de ayer, `somos tan humanos como cualquier español´.

“Entre la policía hay de todo, como en la sociedad, pero ¿por qué tienen que ser a veces tan agresivos si nosotros vendemos ropa en los mercadillos? ¿sería mejor que estuviéramos robando? Sólo queremos trabajar”, añadió Diauw, quien también se dedicó a vender en el `top manta´hasta que consiguió los papeles y ahora trabaja de forma legal en el campo. Amadou no volverá este otoño a Senegal, pero sus compatriotas no lo olvidan y seguirán reclamando que se esclarezcan las circunstancias de su muerte.

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