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ENTREVISTA | Escritor

Bernardo Atxaga: "En la juventud actual hay una vuelta al marxismo"

"La juventud vuelve a tener ideas reivindicativas. ¿Qué ocurre? Que eso no trasciende, no hay caja de resonancia. Uno puede dar una voz y si hay eco se reproduce; si no hay, esa voz para y muere", reflexiona el escritor

Bernardo Atxaga, Premio Nacional de las Letras Españolas 2019

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Bernardo Atxaga EFE

Bernardo Atxaga (Asteasu, 1951) se despide del género de la novela con Casas y tumbas, obra que pone punto y final al recorrido que comenzó con Obabakoak. En esta última novela, Atxaga descubre un mundo real en el que deja el mito y la fantasía a un lado para mostrar la fragilidad de la vida y las dificultades a las que las personas deben enfrentarse. La amistad, el amor y la naturaleza son las claves de este libro con el que cierra más de tres décadas de historias. 

En Casas y tumbas se habla de sindicatos, de huelgas y de cuestiones políticas de una forma más tangencial que en otras de sus novelas, según explica Atxaga. Un deseo de cambio que latía en los 70 y 80 y que el ganador del Premio Nacional de las Letras Españolas 2019 sigue viendo entre la juventud de la sociedad actual. Jóvenes que buscan que su voz tenga eco, a pesar de aquellos "agentes" que tratan de acallarlos.

Ha anunciado que 'Casas y tumbas' va a ser su última novela. ¿Es una despedida de este género por todo lo alto?

Quiero que sea una buena despedida, un buen colofón. El libro recoge temas y personajes que han ido saliendo en mis libros desde Obabakoak. Obabakoak es el primero de la serie, luego vinieron El hombre solo y El hijo del acordeonista y esta novela final hace un recorrido interno por esos libros. Yo quería que fuera así y en ese sentido es mi última novela. También hay razones de tipo literario, la novela es el género más complejo, el mayor reto que tiene un escritor en cuanto a género, técnicamente es mucho más fácil escribir un cuento o un ensayo, entonces, una vez cerrado toda una travesía, creo que esta será la última.

Dice que "es el final de una travesía". ¿En qué se parece y en qué difiere esta última novela de la primera, 'Obabakoak'?

Es fácil para mí decirlo. Casas y tumbas empieza cuando acaba Obabakoak. Casas y tumbas parte de un lugar que llamo Ugarte. Ugarte empieza donde acababa Obabakoak. Lo puedo explicar con la figura del jabalí. En Casas y tumbas aparecen dos jabalíes uno en el primer capítulo y otro en el segundo. Este último jabalí es un jabalí tratado de forma realista, es un animal real. Sin embargo, en Obaba, el jabalí es legendario, es un jabalí visto a través del mito, podría ser un niño transformado en animal en un mundo mítico, legendario. Estos dos mundos, el realista y el legendario, tienen un ejemplo real que se llama Ataun. Ataun es un pueblo de Gipuzkoa del que era José Miguel de Barandiarán, quien construyó para su uso y disfrute una radio. El día que por primera vez encendió la radio, resulta que fue el día del hundimiento del Titanic, entonces captó la señal que se enviaba desde la Torre Eiffel en la que se daba la noticia. Él fue el primero en recibir esa noticia y en difundirla por aquí. Ese sería nuestro mundo, el real. Cuando se difundió la noticia, la recibieron personas que todavía pertenecían a un mundo antiguo y José Miguel de Barandiarán tuvo problemas cuando algunos vecinos fueron a su casa y le pidieron que dejara de encender esa radio, porque si escuchaba las noticias que daban desde París, temían que pudiera estar escuchando las conversaciones privadas de los habitantes de Ataun. Para mí este es un ejemplo en el que se ven las dos mentalidades clarísimamente. Volviendo al libro, la diferencia es esa, que Ugarte ya es nuestro mundo, en el que hay televisión, las personas ven la retransmisión de los Juegos Olímpicos, mientras que en Obabakoak era inimaginable que hubiera televisión. Son formas de entender el mundo, lo que yo quise transmitir en Obabakoak era que había personas que vivían en un mundo de mitos, mágico, mientras que en Casas y Tumbas viven en un mundo real. 

En esta novela se habla de huelgas en las que las personas alentadas por sindicatos hacen temblar la industria minera de Ugarte. ¿Considera que con el tiempo se ha ido mermando el carácter reivindicativo de la sociedad?

En el libro se habla de sindicatos, de huelgas y de cuestiones políticas de una forma más tangencial que en otras novelas mías. En cuanto a la pregunta, yo creo que ahora mismo igual que hace 20 o 30 años, la reivindicación, el deseo de cambio y justicia es tan fuerte como antes. La juventud vuelve a tener ideas reivindicativas, veo que en la juventud actual hay una vuelta al marxismo, lo veo en textos que leo. ¿Qué ocurre? Que eso no trasciende, no se convierte en lenguaje. No se difunde, no hay caja de resonancia. Es como si no hubiese eco. Uno puede dar una voz y si hay eco se reproduce, si no hay, esa voz para y muere. Hay una prueba clave de que esto ocurre, si comparamos la reacciones entre la guerra de Vietnam y la guerra de Irak. La reacción contra la guerra de Vietnam fue enorme, todo el mundo se acuerda de John Lennon y Yoko ono protestando metidos en la cama, una imagen icónica. ¿No hubo respuesta en la guerra de Irak? Sí que la hubo, pero aunque hubo lecturas contra la guerra de Irak prácticamente en todas las librerías de las ciudades de Estados Unidos, nada de eso pasa a ser noticia. Hay una especie de patrimonialización del lenguaje que hace que solo se oiga un cierto tipo de discurso. No solamente ciertos tipos de discursos no afloran, sino que cuando afloran, siempre hay agentes de la confusión que inmediatamente tratan de que ese discurso se mezcle con otros y desaparezca. Eso es entonces lo que ocurre, hay un problema enorme de hacerse oír. En el futuro la lucha de la gente por la justicia y por la libertad irá por ahí, por hacerse oír y tener eco.

¿Quiénes son esos agentes de los que habla?

Hay un pasaje que es famoso pero que es muy reivindicativo de Alicia a través del espejo, la segunda parte de Alicia en el país de las maravillas. En este segundo libro de Alicia hay un personaje que se llama Humpty Dumpty, en plena discusión con Alicia sobre el significado de una palabra, ella le dice "esa palabra no significa lo que usted dice" y entonces dice Humpty Dumpty "cuando yo digo una palabra, esa palabra significa lo que yo quiera", a lo que Alicia le responde "esa no es la cuestión" y Humpty Dumpty concluye "la cuestión es quién manda". Efectivamente, el preguntarse por qué el lenguaje es de un modo es preguntarse por quién manda. Es evidente que eso es así.

La historia comienza con un niño que vuelve sin habla después de pasar una temporada en un internado. ¿Cómo cree que puede perjudicar a un niño el hecho de que sus padres puedan escoger el tipo de contenido educativo que recibe en las aulas?

Yo eso no lo sé. Lo que sí sé es que en todas las sociedades que yo considero democráticas y que considero en cierto modo igualitarias y progresistas, que se acercan a la justicia y la libertad, como Finlandia, por ejemplo, este tipo de actitudes o de negativas a seguir, lo que está pasando en Murcia, yo veo que pasa en los rincones más reaccionarios de Estados Unidos. No sé cómo va a afectar, solo sé que ninguna persona que desee una sociedad mínimamente justa o igualitaria, una sociedad laica, abierta, progresista, evidentemente no puede hacer estas cosas. Que con su pan se lo coman en Murcia, me parece algo totalmente indeseable.

La novela transcurre en los años 1972, 1970, 1985, 2012 y 2017. Habla sobre el sindicalismo y también aparece la central de Lemoiz, en la que uno de los protagonistas trabaja como ingeniero. ¿Cuál es el papel de ETA en la trama?

En el capítulo tercero se habla de la central nuclear de Lemoniz, porque el protagonista es un ingeniero químico. Ahí se habla de huelgas y de maoístas. El tema de ETA, puede que lo diga con cierta agresividad, pero así lo digo. En el asunto de ETA yo estuve en el primer plato, entonces yo, en los postres no estoy interesado. Aparecen en mi libro, pero no es el tema central de ningún modo.

"La vida discurre como hilos de agua entre las piedras" es la metáfora sobre la que está construida 'Casas y Tumbas'. ¿Qué significa? 

Tiene tres lecturas. La primera es la de la fragilidad, las personas del libro, sus vidas, son frágiles. Todo el capítulo sexto discurre en un hospital, la persona que está en ese hospital tiene un grado de fragilidad enorme. Entonces, la primera lectura es que la vida es frágil y hay que tomarlo al pie de la letra, son hilos de agua, no son trombas y son ríos no es un gran caudal. La segunda es que ese hilo de agua, esa persona frágil, atraviesa aguas difíciles. La tercera, que es la mejor, es que a pesar de todo el hilo de agua avanza en ese lecho de piedras, entre dificultades, pero avanza. Puede ocurrir que choque, que vuelva atrás, que parezca que no va a seguir adelante, pero en general la vida sigue adelante, es terca. Ese es el espíritu de todas las personas del libro. 'Casas y tumbas' es la misma idea, ¿qué es lo hay entre las casas y las tumbas? Pues la vida. 

Dejando un poco de lado el tema del libro...¿Cómo está viendo la actualidad política con la conformación del nuevo Gobierno?

Me da igual. Entiéndeme, podríamos hacer una entrevista sobre la actualidad política, pero yo del nuevo Gobierno no voy a hablar. Tengo mi idea sobre lo real, tengo mi idea sobre la política, pero como se decía en mis tiempos, paso olímpicamente. Es lo que te he hablado antes de la caja de resonancia. Hay debates televisivos que tienen una teatralización, un circo tremendo y yo no entro ahí, porque no lo valoro.

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