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750 contratos en 16 años y 13 años sin vacaciones: las condiciones laborales de las trabajadoras de Galletas Artiach

Tras varios años con condiciones de trabajo precarias, las seis trabajadoras fueron despedidas después de realizar una denuncia a la Inspección de Trabajo, que consideró que se estaba cometiendo fraude en sus contratos eventuales

El caso de Ainhoa Marigorta es el más impactante. En 16 años trabajando como operaria, ha sumado un total de 750 contratos temporales, entre ellos contratos de uno y tres días al mes y hasta 13 años sin vacaciones de verano

Imagen de una trabajadora de Galletas Artiach

Imagen de una trabajadora de Galletas Artiach Artiach

Ainhoa Marigorta y seis de sus compañeras de trabajo en la planta de Galletas Artiach, ubicada en Orozko, Bizkaia, han dicho basta. Tras varios años con condiciones de trabajo precarias, las seis fueron despedidas después de realizar una denuncia a la Inspección de Trabajo, que consideró que se estaba cometiendo fraude en sus contratos eventuales. Las trabajadoras contactaron con el sindicato LAB, que llevó a cabo la denuncia en la que la Inspección instaba a la dirección a que las siete trabajadoras se convirtieran en empleadas indefinidas. De ellas, la dirección solo contrató a una. Ahora, han decidido plantar cara a la empresa en un juicio que ha tenido lugar este martes.

De las siete trabajadoras, el caso de Ainhoa es el más impactante. En 16 años trabajando como operaria en la empresa, ha sumado un total de 750 contratos temporales. Contratos de un día y hasta 3 o 6 días al mes, en algunas ocasiones. Ainhoa, según cuenta a eldiarionorte.es, es madre de dos niñas y ha estado 13 años sin vacaciones de verano, "con los disgustos que genera eso". Recuerda que había días en los que a las 10:00 de la mañana le llamaban para trabajar y a las 12:00 le decían que no, para más tarde, sobre las 13:15, avisarle de que finalmente sí tenía que acudir al turno de la tarde, que comenzaba a las 14:00. Y todo ello por WhatsApp. "He vivido 16 años pegada al teléfono y nunca podías decir que no", lamenta esta trabajadora.

"Llega un punto en el que ya no puedes más"

"Llevo 16 años en esta empresa y LAB hizo una denuncia al Inspector de trabajo por la alta eventualidad que había en Artiach. Nos pidieron nuestras vidas laborales y ahí se vio que había muchas irregularidades en nuestros contratos, como, por ejemplo, yo estoy haciendo una baja tuya y tú vienes a trabajar y el mismo día estamos trabajando las dos en la fábrica. Empezamos con contratos por la ETT Randstad hasta de un día. Al mes podíamos trabajar 3 días, 6 días, cuando a ellos les venía bien. Muchas veces nos decían 'venid hoy a las 10 de la mañana' y las 12 nos decían que no, y nos volvían a llamar a las 13:15 para entrar a las 14:00 y tienes que decir que sí. 13 años sin vacaciones de verano, anteponiendo siempre el trabajo a mi familia, he tenido bastantes disgustos a cuenta de eso. Ahora mis hijas son más mayores, pero yo entré ahí en el 2003 y mis hijas eran pequeñas. Llega un punto en el que ya no puedes más", asegura Ainhoa Marigorta, de 51 años.

Ainhoa explica que todo empeoró en el año 2016, cuando la empresa decidió introducir un “test de integridad” para la selección del personal. Test, que según asegura la trabajadora, se podía realizar desde casa y sin vigilancia, por lo que cualquier persona que no fuera el trabajador podía realizarlo. Si no se aprobaba dicho examen, no se podría seguir en Galletas Artiach. De esta manera, las trabajadoras que llevaban más tiempo, comenzaban a ver cómo a los nuevos les hacían contratos indefinidos pasados los seis meses, mientras que ellas, a pesar de llevar años en la empresa, seguían encadenando contratos temporales.

“Es un test que lo haces por ordenador, que te lo podía hacer cualquier persona, pero era para meter a la gente que ellos querían. Estas personas entraban con contratos de tres meses, luego de seis y ya les hacían fijos, mientras que a los que llevábamos más tiempo por no pagar la antigüedad o por lo que sea no nos daban contrato indefinido”.

"Ni siquiera me dejaron entrar en Artiach a recoger mi ropa"

Esa fue la situación que llevó a las siete trabajadoras a acudir al sindicato y fue el comienzo del fin de la vida laboral en esa empresa para Ainhoa. En junio de este año, después de que esta trabajadora hubiera firmado un contrato para trabajar durante todo el verano, le llaman para decirle que tiene una carta de despido a su nombre y que no vuelva a pisar Galletas Artiach, que ya no trabaja ahí.

"La denuncia de LAB se hace y en junio, que yo tenía un contrato con la ETT en vigor para el verano, me llaman y me dicen que tengo que ir a Orozko, que tengo una carta de despido. Después, me dicen que no, que vaya a Llodio, donde está la ETT y que ahí la recogía. Ni siquiera me dejaron entrar en Artiach a recoger mi ropa porque decían que yo ya no trabajaba ahí", señala Ainhoa.

El juicio de apelación del sindicato LAB a la decisión de Artiach de no hacer indefinidas a Ainhoa y sus compañeras se ha celebrado este martes 22 de octubre. Ainhoa y otra de sus compañeras han acudido como testigos no dudan en, si fuera necesario, presentar pruebas como los mensajes de WhatsApp en los que les avisaban de una hora para otra que tenían que acudir a trabajar ese mismo día.

A pesar del agotamiento mental que supone una lucha como esta, Ainhoa se muestra esperanzada y agradecida tanto con los medios de comunicación por dar cobertura a su situación, como con las personas que le están mostrando su apoyo. Ahora tendrán que esperar a la resolución para conocer el final de esta historia, que según asegura, "pase lo que pase no vamos a parar hasta conseguir lo que nos merecemos". Una petición que también lanza al Gobierno vasco, al que insta a "vigilar las subvenciones que se otorgan a empresas como esta" y, que, como ella ha sido testigo, "utilizan el dinero del contribuyente para despedir a trabajadoras de esta forma y dejarlas totalmente desvalidas".

Eldiarionorte.es se ha puesto en contacto con Galletas Artiach, quienes han indicado que "no tienen autorización para hablar del juicio ni el suceso porque esas cuestiones las gestionan desde Barcelona", ya que desde 2015, Galletas Artiach es gestionada por Adam Foods, empresa con sede en Barcelona especializada en galletas y alimentación bajo el control de la familia Ventura, que además de ésta, gestiona marcas como Cuétara, los bollitos Phoskitos, el paté La Piara, la mezcla para sandwiches Bocadelia, la miel Granja San Francisco, la concesión de caramelos Pez y los caldos envasados Aneto, con seis fábricas en España y una en Portugal.

La empresa encargada de llevar la comunicación y el marketing de Adam Foods es la agencia de servicios de marketing NUPA SA, creada en sus orígenes para trabajar con Adam Foods e Idilia Foods (Cola Cao, Nocilla, Paladín, OKEY), empresas resultantes de la separación de Nutrexpa en dos grupos empresariales. Tras múltiples intentos, al cierre de la edición de hoy, eldiarionorte.es no ha recibido respuesta acerca de estas cuestiones por parte de dicha agencia.

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