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ENTREVISTA | Miguel Saro

"Las constructoras son las que manejan el urbanismo de Santander en exclusiva"

"Las políticas y los que toman las decisiones siguen siendo los mismos que hace cuatro décadas", asegura el único concejal de IU en el Ayuntamiento

Miguel Saro tacha de "bochornoso" el papel de Ciudadanos en Santander y califica como "despótica y prepotente" la actitud de Íñigo de la Serna

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Miguel Saro, concejal de IU en Santander. | RUBÉN VIVAR

Miguel Saro, concejal de IU en Santander. | RUBÉN VIVAR

Miguel Saro (Santander, 1975) lleva toda la vida haciendo política, aunque esta sea su primera legislatura dentro de las instituciones. Las casi 5.000 papeletas que cosechó en las pasadas elecciones municipales como cabeza de lista de Izquierda Unida en Santander le permitieron recoger un acta de concejal que ya estuvo a punto de conseguir en 2011. Abogado en ejercicio desde hace 15 años, compagina su trabajo profesional con su labor como portavoz de la oposición en el Ayuntamiento. Colabora con diversas asociaciones y organizaciones no gubernamentales y ha prestado asesoramiento jurídico a colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la Plataforma contra la Exclusión Sanitaria o la Asamblea en Defensa de la Senda Costera.

Aficionado a los deportes de montaña y a la bicicleta, reconoce que su nuevo desempeño le ha quitado mucho tiempo para hacer lo que más le gusta: pasar tiempo con su mujer y sus dos hijas pequeñas. Durante la conversación se muestra muy crítico con el papel de Ciudadanos, que ha apuntalado la minoría del PP en el Consistorio, y asegura que  "las políticas y los que toman las decisiones en la ciudad siguen siendo los mismos que hace cuatro décadas".

¿Qué impresión tiene tras su primer contacto con la política institucional después de muchos años haciendo política desde fuera?

Por un lado, estoy muy satisfecho porque tengo la oportunidad de conocer desde dentro los órganos en los que se toman las decisiones, pero es una sensación contradictoria, porque he comprobado que hay muy poco margen de actuación en los órganos municipales más representativos. El pleno tiene muy pocas competencias y casi todas las decisiones se toman en la Junta de Gobierno Local o directamente por decisión personal del alcalde. De esta forma, nos queda únicamente el recurso de la moción, que es una declaración política y la única herramienta de la oposición para intervenir, o bien hacer  performances en el pleno, como el otro día, para poner el foco en las cacicadas del alcalde. A pesar de todo, el balance es positivo.

Compagina su labor como concejal en el Ayuntamiento de Santander con su trabajo como abogado. ¿Cómo está afrontando en lo personal esta doble vertiente?

Esa es la parte más tirante. Es obvio que, siendo el único concejal de Izquierda Unida, tengo que hacer muchas más cosas que el resto, porque no puedo compartir el trabajo. Dedico mucho más tiempo al Ayuntamiento del que creí que me iba a llevar. Probablemente, más de la mitad de mi jornada laboral la dedique a labores derivadas de mi cargo, y eso hace que se resienta mi trabajo. Además, está mi familia. Tengo dos niñas y muchas veces no las puedo ver en todo el día, desgraciadamente.

Hace unas semanas entrevistábamos a Isabel Tejerina, que fue la primera concejala en el Ayuntamiento de Santander, y mencionaba algunos de los problemas de la ciudad hace cuatro décadas que, repasando la actualidad municipal, siguen vigentes. Desde el problema de la vivienda a la poca atención a los barrios, pasando por la falta de transparencia o las dificultades de la oposición para acceder a ciertos documentos públicos. ¿Cómo valora esa escasa evolución de la vida pública?

Es que hay muchos problemas que se repiten y que son comunes a lo que ocurría entonces porque las políticas y los que toman las decisiones en Santander siguen siendo los mismos que hace cuatro décadas. Las personas pueden ser distintas, pero los intereses políticos que se persiguen siguen siendo los mismos. En materia de vivienda, lo que interesa en cuanto hay un poco de liquidez es aumentar la cuenta de resultados de las empresas constructoras, que son las que manejan el urbanismo de Santander en exclusiva. En materia de transparencia no se quiere dar facilidades a la oposición porque, si nosotros pudiéramos hacer bien nuestro trabajo, pondríamos al alcalde frente a las contradicciones entre lo que él predica y lo que realmente hace. Dice perseguir el interés general y lo que hace es defender intereses particulares de unas pocas personas. En definitiva, seguimos igual que hace cuarenta años porque los intereses que se persiguen son los mismos y son absolutamente contrarios a los intereses de los vecinos de Santander.

El 24 de mayo se acabó la mayoría absoluta del Partido Popular después de dos décadas, pero eso no se ha traducido en una mayor flexibilidad en cuanto a las acciones que se llevan a cabo desde el equipo de Gobierno. ¿Cómo está viendo el desarrollo político de esos resultados de las pasadas elecciones municipales?

Quiero recordar que el PP no tiene mayoría absoluta en el pleno, pero que al ser Íñigo de la Serna el alcalde y elegir él a la Junta de Gobierno Local, tiene bastantes facultades, bastantes competencias en su mano. Tiene mucho margen de maniobra y mucho poder. Y luego, se da la circunstancia de que en el pleno, desde el primer día, dos concejales de Ciudadanos firmaron un pacto tácito con el alcalde, firmado con sangre o con tinta, lo ignoro, y están apoyando al PP en todas y cada una de las decisiones que llevan a pleno. El entreguismo de Ciudadanos en Santander es una cosa de vergüenza ajena. Ni siquiera se tapan, ni siquiera se esconden, ni siquiera utilizan argumentos que ellos mismos utilizaron en su programa electoral. No defienden siquiera sus propuestas y se excusan en que no hay dinero o que ahora no es prioritario. Hay alguna clave que a mí me falta por conocer, pero la verdad es que el papel de los dos concejales de Ciudadanos en el pleno de Santander es bochornoso.

En los plenos está habiendo un tono bastante crispado, igual que en las respuestas públicas a propuestas políticas del resto de partidos. De hecho, el alcalde califica habitualmente a PSOE, PRC, Ganemos e IU como "cuatripartito radical". ¿Existe un entendimiento entre la oposición para hacer frente común o es la imagen frentista que quiere transmitir el equipo de Gobierno municipal?

El alcalde, con su actitud, va a facilitar ese entendimiento. Lo cierto es que, desde el principio de la legislatura, la oposición no hace un trabajo conjunto. Existe colaboración en algunos temas y en otros no. Debido a la actitud despótica y prepotente de Íñigo de la Serna, apoyado por los concejales de Ciudadanos, es bastante factible que acabe existiendo un frente común. La actitud del alcalde es la que deriva de su propia personalidad. Yo no lo conocía hasta ahora. Lo cierto es que es una persona educada en el exterior pero, en cuanto se rasca un poco, aparece una persona arrogante y que acepta muy mal las críticas. Yo creo que está bastante cansado, que no le gusta lo que hace. Podría utilizar la crítica para resaltar sus logros, pero lo que hace es atacar personalmente a los portavoces de los grupos que muestran sus carencias. Para él debe ser un sufrimiento tener que estar soportando la gestión diaria en el Ayuntamiento de Santander porque tenía otras aspiraciones personales y políticas que no han sido colmadas. Está aquí a disgusto y desahoga esa frustración personal con la oposición. En política se puede discutir dentro de un tono razonable, pero sus ataques personales están fuera de lugar y es algo que se ve en el pleno habitualmente. Me parece vergonzoso. 

En el último pleno, cuando los concejales de la oposición abandonaron la sala como forma de protesta, el alcalde dijo que estaban ahí por dinero, que el único interés de la oposición era el beneficio económico. ¿Cómo se ha tomado esas declaraciones?

Estamos acostumbrados, porque utiliza normalmente un tono bastante grueso. Que el presidente de una Corporación que, de común acuerdo con Ciudadanos, ha destinado el 80% de todos los recursos para 12 dedicaciones exclusivas, que suponen más de medio millón de euros, para pagar a sus concejales del Partido Popular y luego destina una dedicación completa a la oposición y un 40% más para el concejal de Ciudadanos, habla bastante de cuál es la realidad de la distribución de los recursos económicos. Fue un acuerdo pactado secretamente por el PP y Ciudadanos y presentado después a la prensa, antes de que los directamente afectados tuviéramos conocimiento. Lo que hace es dificultar nuestra labor. Yo no cobro ninguna dedicación, porque el 20% que me corresponde como portavoz tendré que dedicarlo a compensar los 250 euros que se pagan al auxiliar del grupo mixto, una auténtica basura.

Vamos a insistir mucho en que se hagan más progresivos los impuestos y vamos a seguir fiscalizando la gestión de los servicios públicos privatizados, para que vuelvan a la esfera pública y que los vecinos de Santander no paguen con sus impuestos los beneficios de las empresas privadas.

Lo que consigue es que yo tenga más dificultades en mi labor en el Ayuntamiento y que no pueda dedicar más tiempo, no a hablar en el pleno, sino a revisar los expedientes y la documentación con la que trabajamos, que son miles de folios los que debemos conocer para tener una posición política formada. Tenemos que tomar postura sobre la gestión cotidiana, que es una gigantesca masa de trabajo, que se presenta por parte del equipo de Gobierno, y por otro lado tenemos que defender nuestras alternativas respecto al modelo que queremos para Santander. Eso, con una hora al día, es imposible. Quitan recursos a la oposición para que no podamos supervisar su trabajo y la concentran en el equipo de Gobierno. Ciudadanos no solamente está de acuerdo con eso, sino que ha dicho que va a estudiar la posibilidad de reducir aún más los recursos que tiene la oposición en forma de asistencia a órganos. 

Más allá de esas dificultades de las que habla, ¿cuáles son las prioridades de Izquierda Unida para esta legislatura?

Nosotros vamos a insistir mucho en que se hagan más progresivos los impuestos locales, de forma que paguen más los que tienen un nivel de renta más alto; vamos a impulsar la participación ciudadana en la redacción de los presupuestos; vamos a seguir fiscalizando la gestión de los servicios públicos privatizados, para intentar que vuelvan a la esfera pública y que los vecinos de Santander no tengan que pagar con sus impuestos los beneficios de las empresas privadas que controlan estos servicios, y vamos a intentar ampliar el catálogo de servicios que presta el Ayuntamiento y hacerlos más eficientes. El equipo de Gobierno tiene el objetivo de quitar valor o reducir la calidad de algunos servicios, como el TUS o la red de bibliotecas, para tener una excusa para ir eliminándolos o trasladar la responsabilidad a otra administración.

Hablaba antes de urbanismo, que es el tema estrella de este equipo de Gobierno, y que es una materia que está provocando graves problemas a nivel social, como en el caso del Barrio de El Pilón que sigue encima de la mesa. ¿Cuál sería la propuesta de Izquierda Unida en este sentido?

Es curioso, porque todos los partidos de la oposición teníamos en nuestro programa la modificación o la anulación del planeamiento urbano. Para eso hace falta mayoría en el pleno y mucha constancia, porque la facultad de modificación es de la Junta de Gobierno Local. Sin embargo, Ciudadanos ha echado abajo todas las propuestas en ese sentido que se han presentado. Entonces, lo tenemos más difícil en el pleno. Nosotros creemos que es un plan que está pensado exclusivamente para preparar la siguiente burbuja inmobiliaria en la zona norte de Santander, con un crecimiento de la edificación de viviendas destinado para las segundas y terceras residencias de aquellos que tengan solvencia suficiente para poder pagarlas. Esto es, pensando en vecinos de otras ciudades que quieran veranear o pasar los fines de semana aquí. No pretende solucionar los problemas de los vecinos de Santander, sino los problemas de caja de las constructoras que operan en esta ciudad.

Nuestra propuesta es, a través del planeamiento, rehabilitar zonas degradadas, con participación de recursos públicos en la medida que se pueda. También, facilitar la reforma energética de muchos edificios y establecer fórmulas a través de las que se pueda crear una bolsa de vivienda pública en alquiler, que permita que el centro de Santander se vuelva a ocupar. Ahora, son focos de especulación y degradación urbanística por el modelo que ha diseñado el Partido Popular. Han puesto caramelos en las puertas de las constructoras para que, cuando sean capaces, puedan gestionar ese suelo construyendo viviendas que podrán ser pagadas solo por aquellos que tengan el bolsillo bien lleno y echando de allí a los habitantes originarios. 

La bicicleta es el medio de transporte con el que Saro se desplaza habitualmente por la ciudad. | RUBÉN VIVAR

Saro, junto a su inseparable bicicleta con la que se desplaza habitualmente por la ciudad. | R.V.

El equipo de Gobierno del PP no reconoce como un problema la pérdida de población que reflejan los datos con los que ellos mismos trabajan cuando proponen un aumento significativo de la construcción de viviendas. ¿A qué lo achaca?

Por una parte, el Ayuntamiento tiene un déficit tremendo de vivienda pública para atender las necesidades de la población de Santander. Eso es consecuencia de que, durante el crecimiento de Santander, las cesiones de suelo que tenían que hacer las constructoras se han convertido en dinero líquido, porque el equipo de Gobierno no quería tener su propia bolsa de viviendas. Ese dinero líquido lo han utilizado para hacer sus obras y sus infraestructuras, casi siempre justo antes de las elecciones, pero no han comprado ni tienen suelo público para construir viviendas. El problema, además, es que el Ayuntamiento sigue promocionando un sistema de vivienda en propiedad y las VPO no tienen venta, porque no hay capacidad de compra. Creo que el objetivo que se persigue con esos aumentos de viviendas de protección oficial es seguir pagando a unas constructoras para que sigan subsistiendo. Es decir, que son intereses del Partido Popular y del equipo de Gobierno que no tienen mucho que ver con los intereses de los vecinos. La parte de la contraprestación de las constructoras al Ayuntamiento yo no lo he visto.

En las últimas semanas se ha hablado mucho de la futura ubicación del Museo de Prehistoria de Cantabria. ¿Qué le parece el debate y la posibilidad de que la sede del MUPAC esté fuera de Santander?

Es un debate de cínicos tremendo. Ver al alcalde de Santander reclamando la sede del MUPAC en Santander cuando antes rompió un acuerdo que ya existía para una sede definitiva en el edificio del Banco de España, sobre la que había una valoración positiva de los técnicos del museo, es como ver a Miguel Ángel Revilla defendiendo la costa de Cantabria, por ejemplo. Creo que el debate se está centrando en la parte identitaria, cuando debería estar en qué modelo de museo queremos, de qué forma vamos a conseguir un proyecto a medio y largo plazo, que permita la labor de investigación, catalogación y divulgación, y cómo vamos a dar una salida digna para los trabajadores del MUPAC. Sobre eso no existe debate, y debería ser una discusión que incluyera a todas las administraciones implicadas.

Debería acabar este 'postureo' que están desarrollando los alcaldes de algunos municipios con este tema. Cantabria es una de las regiones del mundo con mejor registro arqueológico y artístico de una fase importantísima, como es el Paleolítico Superior, con una red de cuevas que no existe en ninguna parte, y eso es algo que tiene un potencial cultural, identitario, turístico... que hay que desarrollar. No se ha hecho hasta ahora y el museo se ha visto condenado a repartirse entre distintos almacenes y una sede expositiva siempre muy pequeña e insuficiente para su enorme catálogo. Creo que debe estar todo en una misma sede y, en cuanto a su ubicación geográfica, no tengo una opinión definitiva, aunque me gustaría que estuviera en Santander. No hacen falta palabras, hacen falta hechos, y no los ha habido hasta el momento.

¿Y está de acuerdo con la posible ayuda con dinero público al Racing?

Yo soy socio desde hace muchísimos años, pero no acabo de ver los números. Si el Gobierno de Cantabria o cualquier otra administración va a hacer un desembolso de cinco o diez millones de euros, como ha hecho en otras ocasiones sin ningún resultado, lo que deberíamos conocer es sobre qué base se va a hacer esa aportación pública. Si hay un retorno medible y si hay base para ese cálculo, para someterlo a crítica. No puede ser una decisión emocional exclusivamente. Entonces lo valoraremos. Sin conocer más detalles, yo no estoy de acuerdo con esa propuesta. Significaría enterrar más millones de euros en un club de fútbol que ya ha enterrado bajo el suelo decenas de millones de dinero público. Yo no quiero para el Racing un trato de favor que cree agravios comparativos con el resto de empresas, autónomos y trabajadores que pagan sus impuestos. 

Izquierda Unida no tiene presencia en el Parlamento de Cantabria y no puede expresar ahí sus posicionamientos políticos. ¿Qué valoración hace de la gestión del bipartito PRC-PSOE hasta el momento?

Lo primero, habría que meter a otro agente en este Gobierno, porque creo que Podemos está siendo una pata importante para sostener al bipartito PRC-PSOE. Últimamente, incluso, están autoinvitándose a formar parte de un futuro Gobierno, desplazando al PSOE. Me sorprende esa actitud de tanta entrega. Respecto al Gobierno en sí y las carteras que ocupan, que están en manos de regionalistas y socialistas, da la sensación de que están a la espera de si se modifica o no el contexto general en el conjunto del Estado desde que tomaron posesión. No ha habido una sola propuesta, o muy pocas, de gran política, de planificación, de las que tendría que hacer un Gobierno en una situación como esta. Por ejemplo, el diseño de un plan industrial real para Cantabria, el desarrollo de un plan regional del territorio, temas que están pendientes desde hace decenios. Son cuestiones esenciales para la gestión que atañe al Gobierno de Cantabria de aquí a muchos años. No hay ninguna iniciativa en ese sentido y están bastante paralizados. A esa parálisis ayuda una oposición que se dedica al folclore, principalmente. La aportación de nuevos grupos al Parlamento en esta legislatura no está generando un debate más rico, sino que Ciudadanos está haciendo la parte de oposición más macarra, que quizás el PP no se atreva a realizar, y Podemos está dando un apoyo claro al Gobierno, lo que dificulta hacer una oposición estricta. Se están utilizando las viejas consignas por parte de los nuevos partidos.

En el escenario nacional, ¿vamos hacia nuevas elecciones de forma irreversible?

Sí, yo creo que sí. No ha habido voluntad real desde ningún partido para formar una coalición que permita salir de este laberinto. Lo que ha habido es una escenificación de casi todos los partidos para retratarse de la mejor forma posible de cara a una nueva convocatoria electoral. Creo que es un error, porque no va a haber una modificación sustancial de las mayorías. Hay dos partidos nuevos que han crecido mucho en poco tiempo y las burbujas es lo que tienen, que se rompen. Sin embargo, el reparto electoral no será muy diferente. Es verdad que una variación muy pequeña en el número de votos puede provocar un reparto de escaños distinto en algunas provincias. No sé quién va a salir más perjudicado, pero espero que Izquierda Unida crezca, porque con un millón de votos y solo dos diputados ha sido muy responsable para intentar formar un gobierno de izquierdas alternativo a las políticas del Partido Popular.

¿Y es partidario de que IU vaya sola en esa nueva convocatoria electoral o apuesta por otras fórmulas?

Izquierda Unida tiene en el ADN la creación de alianzas estratégicas y lo ha hecho en todas las convocatorias electorales. Ha ido en coaliciones desde su nacimiento. Cuando hay distintos sujetos políticos, es razonable que se negocie una candidatura conjunta, pero esa candidatura conjunta no puede ser para que vayamos todos detrás del macho alfa como ovejitas, que es lo que pretendía Pablo Iglesias y Podemos el otoño pasado. Si hay un acuerdo razonable, se debería estudiar la posibilidad, pero no creo que Izquierda Unida deba desintegrase para ser una corriente más dentro de Podemos y darse de leches con las otras, como está ocurriendo ahora. Debemos hablar de política y sobre bases programáticas y acción de gobierno. Así podríamos llegar a un acuerdo con Podemos, con Equo o con otras fuerzas políticas. Lo que no puede ser es que Podemos haga una política de fichajes en Izquierda Unida para la foto.

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