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Los clientes de Kutxa y Vital se ‘atascan’ con la fusión

Muchas de las sucursales de ambas entidades se colapsan por las consultas de los usuarios.

El nuevo sistema ha causado numerosas quejas debido a los cambios en los números de cuenta y operaciones bancarias.

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La fusión de las tres cajas vascas en una única entidad, Kutxabank, se hizo oficial el 2 de enero de 2012. Pero realmente ha sido quince meses después, con la integración operativa de Caja Vital y Kutxa, y el traspaso de los registros de todos sus clientes a un único sistema informático, cuando se ha hecho efectiva para los trabajadores y usuarios.

Los cambios que ha traído el nuevo proceso de integración informática lo han notado sobre todo los clientes alaveses y guipuzcoanos que han visto como de un día para otro ha cambiado su sistema de banca por Internet, sus números de cuenta y las condiciones de las comisiones que hasta ahora soportaban los usuarios de estas entidades.

Esto se debe a que tanto Caja Vital como Kutxa han asumido el gestor que utiliza BBK, que cuenta con el 57% de las participaciones en el capital social del nuevo banco. Las consecuencias de esta “absorción” han desatado el malestar entre los clientes de las dos entidades que han tenido que acomodarse al modelo imperante en la caja vizcaína y que ha generado multitud de problemas a la hora de realizar las gestiones habituales.

Por ejemplo, en el caso de las pequeñas empresas el tiempo que deben emplear al pagar las nóminas se ha duplicado. “Nosotros hacíamos esta gestión a través de la banca electrónica, pero al cambiar las condiciones, hemos tenido que ir a la ventanilla para solucionar todos los problemas que nos han surgido”, explica Óscar Caballero, gerente de Ikudea,una empresa de gestión deportiva, y añade, “he tenido que ir a activar una clave para poder operar solo con una firma y no con tres como me reclamaban ahora”. Además Caballero se queja de que le avisaron de que este servicio va a pasar a ser de pago, “en ese caso dejaríamos de utilizarlo y mucho me temo que las ventanillas se colapsarán”.

Desde el departamento que gestiona la relación con las empresas,  confirman que la integración en el nuevo sistema informático ha supuesto un gran colapso en sus servicios “todo es nuevo para nosotros y para los clientes. Las firmas, las cantidades y también los datos”, afirma uno de los responsables, que prefiere mantener el anonimato, y reconoce que el sistema es muy farragoso, “hará falta por lo menos un año para que se estabilice la situación”, añade.

Óscar Caballero solucionó sus problemas en una sucursal, como tantos usuarios habituales del servicio de banca electrónica, y esto también lo han notado los trabajadores de las oficinas de Kutxa y Caja Vital. El director de una de las sucursales de Kutxabank, que tampoco quiere dar su nombre, reconoce que están saturados  porque “el teléfono de consultas está colapsado” y en las oficinas pequeñas “todos estamos haciendo de todo, porque no damos abasto, hay colas inmensas y hay gente que pierde la paciencia”. Además las sucursales de Álava y Gipuzkoa han asumido el número de cuenta con el que operaba BBK, lo que ha producido el cambio de números de cuenta de todos los usuarios. “Esto ha creado mucha confusión entre nuestros clientes”, asegura el director, y añade que “el cambio se tenía que haber anunciado mucho antes. Los clientes se sienten abandonados. Hemos pasado a ser un banco con alma, a un banco sin alma”, se lamenta.

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