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“Me fascina dibujar a Bárcenas con ese pelo que tiene”

Manel Fontdevila ha repasado su trayectoria como humorista gráfico en Bilbao en la presentación de su libro ‘En el lado bueno de la valla’ que recoge cien de sus viñetas publicadas en el último año en eldiario.es

El dibujante reivindica que “las viñetas no están para apoyar algo, sino para cuestionar la realidad y hacer reflexionar”.

“¿Por qué tengo que dibujar ahora a Mahoma? Tampoco es cuestión de salir ahí esperando al francotirador ¿no? Tiene que haber otra forma de hacer esto en la que el siguiente no sea uno sino un conjunto, algo más social”, reflexiona Fontdevila.

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Viñeta de Manel Fontdevila para eldiario.es

Viñeta de Manel Fontdevila para eldiario.es

Los balazos que se ha llevado el humor en las últimas semanas han atiborrado páginas y minutos en los medios de comunicación. Ha tenido que ser la sangre la que, por desgracia, haya traído a primera línea informativa el trabajo de un gremio que lleva muchos años nadando al lado del periodismo, pero que no siempre ha visto reconocida su labor. Manel Fontdevila suma ya décadas de esfuerzo dedicadas a los chistes. Ironía y sarcasmo impregnan sus viñetas, dibujos y tiras gráficas, pegadas siempre a la actualidad, que buscan ser un retrato de los tiempos que vivimos. Nuestra monarquía, nuestros gobernantes, nuestros empresarios y, en resumen, nuestra sociedad aparece retratada en su libro ‘En el lado bueno de la valla’, que ha sido  presentado esta semana en la Alhóndiga de Bilbao dentro del marco de conferencias Aurrez Aurre conducido por Borja Crespo  y que recopila cien de las viñetas publicadas en el último año en eldiario.es.

Tras abandonar El Jueves por la censura de su portada sobre la abdicación del rey, el humorista gráfico lanzó en el mismo 2014 junto a otros compañeros la revista digital Orgullo y Satisfacción. “A pesar de mi edad debo reconocer que Internet ha abierto nuevas posibilidades. Me encantan los kioscos pero hay gente de 20 años que nunca ha pisado uno, cosa que no es muy difícil cuando hay gente de 20 años que tampoco ha leído un libro en su vida, pero este país funciona así”, señala en relación a su nueva apuesta de humor en la Red. Fontdevila y el resto de dibujantes aprovecharon el “fenómeno mediático” que produjo su salida del grupo RBA para lanzar este nuevo proyecto. “Trabajamos contra reloj para llegar a tiempo y aprovechar el tirón”, asegura sobre el lanzamiento dedicado la proclamación del nuevo monarca. En su caso se volvió cierto eso de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana. La abdicación de un rey se llevó su trabajo, pero paradójicamente la proclamación de otro le trajo uno nuevo.

Sus dibujos, calificados por él mismo como “caligráficos y mascados para que el lector los entienda”, se enmarcan en la actualidad informativa y por ello no se han escapado de la corrupción que colapsa la clase política española. En relación a ello confiesa que es “complicado” hacer una viñeta diaria porque “cuando acabas un tema de corrupción tienes otro”. “Este verano hubo un momento que fue el caos: Pujol, Acebes, luego el rey…  Al final dices: ¡Dejad de tocar las narices y variad de temas, enrollaros con Belén Esteban o algo, que uno ya no puede más!”, bromeaba en la presentación. “Ayer dibujaba a Bárcenas, después de un año volví a dibujarlo como si no hubiera pasado nada. Está siempre de moda el tío, aunque me fascina dibujarlo con ese pelo que tiene, creo que incluso tiene más que antes”, ironizaba.

Ahora que el humor gráfico y la información vuelan tan rápido por las redes sociales con la irrupción de los famosos memes, el trabajo de los dibujantes “de toda la vida” se vuelve complejo. “Solo tengo Twitter y es jodido colgar chistes porque es una máquina de hacer chistes sobre todo cuando se muere alguien. La propia red va limpiando y de repente te llegan cinco súper buenos”, dice Fontdevila que ha optado por dar a su trabajo el planteamiento opuesto. “En vez de hacer un chiste inmediato, hago un chiste reflexivo”, señala sobre una labor “en la que no vale solo con aportar un pequeña sonrisa, hay que intentar hacer reflexionar”. “Hice chistes del referéndum catalán en Madrid porque tiene más morbo. No sé hacer chistes apoyando las cosas, hay que cuestionarlas y no querer imponer lo que está bien”, argumenta.

Manel Fontdevila junto a Borja Crespo durante la presentación de su libro en la Alhóndiga de Bilbao.

Manel Fontdevila junto a Borja Crespo durante la presentación de su libro en la Alhóndiga de Bilbao.

'¿Cuándo vas a dibujar a Mahoma?'

El humor recibió hace apenas dos semanas un zarpazo sanguinario en Francia. Sin embargo, dibujantes de todo el mundo, lejos de amedrentarse, utilizaron su trabajo para defender la libertad de expresión ante quienes buscaron censurarla mediante la barbarie del terrorismo. Fontdevila reconoce que los atentados contra Charlie Hebdo le han dejando “muy aplastado porque no tenía contemplado que pudiera pasar lo que pasó”. “Que se muera la gente por hacer lo que hacemos me parece el colmo de la estupidez y el despropósito”, denunciaba en defensa de la labor del semanario satírico francés. En lo referente a las religiones, sus viñetas huyen del cristianismo y tienen por foco a “la iglesia católica como institución porque la sufro y la pago”, dice Fontdevila asegurando que “para hacer humor que funcione hay que tener una idea parecida de las cosas, por eso hago chistes que afectan aquí en España”.

Tras los ataques, entre los humoristas gráficos ha surgido la pregunta del millón: ‘¿Y tú cuándo vas a dibujar a Mahoma?’ “Lo que ha pasado te obliga a replantearte cosas y es muy difícil. Piensas, ¡ostia! yo ahora no dibujo a Mahoma, ¿por qué tengo que dibujar ahora a Mahoma? Lo haré cuando el ambiente acompañe. Tampoco es cuestión salir ahí esperando al francotirador ¿no? Lo tendremos que hacer pero habrá qué ver cuándo y cómo. Tiene que haber otra forma de hacer esto en la que el siguiente no sea uno sino un conjunto, algo más social”, reflexiona Fontdevila que, a pesar de no haber dibujado “nunca” a lo largo de su carrera al profeta fundador del islam, asegura que ha quedado reflejado que el problema está en los dibujos, en las caricaturas que quedan plasmadas. “Se ha visto que se puede hablar y escribir de Mahoma y del islam porque se ha hecho. El problema está en el dibujo de Mahoma”, señala sobre un tema que hasta ahora no ha impregnado sus viñetas porque en España no tiene el mismo calado que en Francia. “Además, si no tienes conocimiento suficiente de algo siempre puedes caer en tópicos racistas, prefiero hablar de lo que sé”, subraya.  

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