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“Si naciera otra vez volvería a la mar”

Las instituciones vascas han reconocido y agradecido la labor de 365 arrantzales en el ‘Homenaje a la vejez del marino de Gipuzkoa’, con motivo del Día del Carmen.

Los arrantzales aseguran que “la profesión ha cambiado mucho. Nosotros hemos sufrido más que los de ahora”.

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Los arrantzales guipuzcoanos en un momento del homenaje del Día del Carmen

Los arrantzales guipuzcoanos en un momento del homenaje del Día del Carmen

José Miguel Elduayen de 80 años, comenzó a trabajar como arrantzale en Hondarribia con tan solo 14, “como la mayoría en esa época”. “Dejábamos la escuela y a la mar, y todo lo que ganábamos para la ama y el aita”, recuerda. Pero de “aquellos tiempos poco queda”, aunque sigue siendo una profesión dura y se tiene “luchar mucho para comer un cacho de pan”, ya que en los últimos años “ha habido mucha competencia”.

El Ayuntamiento de San Sebastián, con la participación de la Diputación y el Gobierno vasco, reconoce desde hace 87 años la labor de los pescadores de bajura en un acto de homenaje con motivo del Día de Nuestra Señora del Carmen. Entre ellos se encontraban también Eugenio y Santi, de Hondarribia y Orio respectivamente. Apuntan que viven este día de tradición “con mucha ilusión”, porque se reencuentran con amigos a los que no ven en mucho tiempo. Arrantzales de toda la costa guipuzcoana, desde Mutriku hasta Hondarribia pasando por Pasaia y San Sebastián, “nos reunimos en este día a contar historias y recordar hazañas” destaca José Miguel. “Pero lo de en cada puerto una mujer es mentira”, cuentan entre risas.

Por su parte, Eugenio que trabajó durante 40 años, insiste en que “la profesión ha cambiado mucho. Nosotros hemos sufrido más que los de ahora”. “Nuestros barcos eran una cosa más normal, no teníamos las comodidades que tienen ahora”,  de hecho “los barcos son más elegantes, más potentes, antes teníamos barcos viejos de madera y ahora son de chapa y plástico”. Santi está de acuerdo en que hoy se trabaja de distinta manera “con los aparatos que tienen hoy en día vía satélite, saben el tiempo que va a venir y se escapan antes que nosotros”.

Los arrantzales guipuzcoanos explican que “por las condiciones de vida de este oficio, la gente acude menos a la mar”. Eugenio apunta que ha llegado a conocer 100 barcos en el puerto de Hondarribia y ahora no hay ni 30. En Orio también Santi ha conocido hasta 27 barcos y ahora sólo hay 6. El arrantzale hondarribitarra cuenta que hubo un tiempo en el mucha gente se fue a trabajar a las fábricas, “pero yo no me meto en una fábrica de esas… lo nuestro es diferente” asegura. “No sé lo que tiene esta profesión, pero si naciera otra vez volvería a la mar”, concluye.

Homenaje a las rederas

Desde hace pocos años, durante este día se comenzó a homenajear a las rederas, también parte importante del sector. Inma Peiro lleva 30 años trabajando en este oficio y reconoce que “ahora es mucho más fácil que antes”, porque “dan muchas ayudas y tenemos sitios donde podemos trabajar más a gusto”. Sin embargo, destaca que su trabajo “todavía no está reconocido como profesión”. De hecho, explica que es hija de pescador y a ella la profesión se la enseñó su madre. Por lo que, si hoy en día alguien quiere aprender el oficio “se tiene que acercar donde estamos trabajando, no hay un sitio específico donde se den clases”.

En este sentido, una de las preocupaciones del sector de las rederas es que “no hay relevo generacional” porque es un trabajo donde “no hay casi remuneración, o se trabaja 15 horas al día o no se trabaja en 4 meses seguidos”. “La gente hoy en día quiere un sueldo mensual y eso es imposible en el oficio de redera, más bien es un oficio bonito para el que le guste trabajar con las manos”, destaca. En este momento la Asociación de Rederas de Euskadi la componen unas 50 personas y cuando se constituyó hace 8 años eran más de 70.


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