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Reivindicando a Carmena

Sede del Ayuntamiento de Madrid

Reyes Montiel

Este sábado, 15 de junio, el Gobierno de Manuela Carmena pasa a ser un paréntesis (para algunos siempre lo ha sido) en la ciudad de Madrid, gobernada desde 1989 por la derecha. Durante dos años y tres meses he sido la Directora de Gabinete del Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad. No pretendo hacer un análisis de qué ha pasado y por qué, pero sí quiero hablar de mi experiencia y reivindicar con el corazón, -pero también con datos-, la apasionante etapa de Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid.

¿Qué nos dicen los datos? Que a pesar de haber sido la candidatura más votada, no ha sido suficiente para gobernar. En todos los distritos hemos bajado ligeramente. En total 15.731 votos, un 0,9% en el total de la ciudad. La mayoría de los análisis que se han hecho hasta ahora coinciden en que la pérdida de votos de los distritos del Sur ha sido determinante, sobre todo en Vallecas, a pesar de que hay tres distritos por delante en ese porcentaje de bajada: Ciudad Lineal (-2,73%), Latina (-2,55%) y Hortaleza (-2,42%). También se obvia que en otros distritos del sur la bajada ha sido similar. Por ejemplo, Usera presenta datos similares a Tetuán o Centro o que Villaverde o Villa de Vallecas ofrecen datos como Chamartín o Fuencarral.

No pretendo negar que exista esa percepción. Es la que ha permitido argumentar que Carmena se ha dedicado al centro y que se ha olvidado de la periferia, concretamente de los distritos del sur. Evidentemente no hemos sabido transmitir el enorme esfuerzo que se ha hecho sobre todo desde el Fondo de Reequilibrio Territorial, los Planes Integrales de Barrio o los Equipos de Actuación Distrital que han destinado más de 166 millones de euros a reequilibrar la ciudad.

Queda mucho por hacer. Un desequilibrio territorial, social, económico y ambiental estructural no se cierra en cuatro años con una administración como la actual. Pero sí hemos conseguido dos cosas muy importantes a base de trabajo callado y dialogado: el Pacto por el Desmantelamiento de la Cañada Real (hasta que no llegó este gobierno municipal, el acuerdo no fue posible) y la Oficina del Sur y Sureste, en colaboración con la FRAVM y con acuerdo de todos los grupos políticos. Esta oficina enfrenta los grandes retos que aún quedan pendientes: lograr un sur y un este en igualdad de condiciones con los distritos más prósperos de la ciudad a través de actuaciones como el refuerzo de la inversión en materia social, resolver la acumulación de instalaciones de depuración de aguas en la misma zona que conllevan grandes problemas de olores y calidad de vida a los vecinos de estos barrios, diseñar una política de residuos que tienda al Residuo 0 y nos ofrezca un horizonte a 2025 sin incineración, apostar por un tejido productivo en esos distritos que sea próspero en términos económicos, sociales y ambientales. Espero que en esta etapa esos compromisos sigan vigentes. No en vano, la hoja de ruta está firmada por todos los grupos (excepto Vox).

En cualquier caso, más que reivindicar lo que se ha hecho, me gustaría explicar en qué condiciones hemos trabajado, no para justificar errores o deficiencias, sino para explicar las dificultades con las que nos hemos encontrado:

En primer lugar, hemos trabajado con una estructura administrativa y de gobierno que no era la nuestra. El Partido Popular dejó un Ayuntamiento hipercentralizado y descapitalizado desde el punto de vista de las políticas públicas a través de unos contratos integrales que aún seguirán vigentes cuando nos hayamos ido. Sin embargo, había dos opciones: ponernos a diseñar la administración ideal sin una sola herramienta de gestión o ponernos a cambiar la ciudad. Evidentemente, dada la urgencia en tomar medidas, optamos por lo segundo.

En segundo lugar, un bloqueo institucional sin precedentes primero del Ministerio de Hacienda y después de la Comunidad de Madrid en la práctica totalidad de las acciones que hemos emprendido. Aun así, dejamos unas cuentas saneadas y un montón de equipamientos para inaugurar.

“Cuatro años no son suficientes”, no era un lema de campaña. La transformación que necesita esta ciudad requiere sentido común y estar fuera de condicionantes electorales. Manuela y su equipo lo ha intentado en cada Comisión, en cada pleno y aunque la realidad nos dice que no ha sido más eficaz que las estrategias partidistas, estamos convencidos muchos y muchas de que ese es el camino.

Aun así, debemos poner el foco en lo que dejamos: una administración ordenada, con más capacidad estratégica y un legado importante: Plan A de Calidad de Aire y Cambio Climático, Madrid Central, la Estrategia de Residuos, el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad, la Renaturalización de Manzanares, los Presupuestos Participativos, Decide Madrid, el Observatorio de la Ciudad, Compra Sostenible, Innovación, Cultura… Seguramente para muchos no será argumento suficiente para continuar, pero estoy segura de que dejamos una ciudad mejor. Gracias Manuela, por todo lo que hemos podido hacer.

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