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Antonio Maíllo (IU): "Los ayuntamientos deben ser una fase en la conquista del poder del Estado"

Antonio Maíllo, coordinador general de IULV-CA. / Marta Jara

Antonio Maíllo (Córdoba, 1966) es la cabeza visible de Izquierda Unida en Andalucía, en un momento en el que la organización de izquierdas se encuentra inmersa en un proceso de convergencia con otras fuerzas con vista a las próximas elecciones autonómicas y municipales. Relevó en el cargo hace un año a Diego Valderas, vicepresidente de la Junta de Andalucía, y en julio pasado ganó las primarias que le sitúan como cabeza de lista de IUCA-LV a las elecciones andaluzas, previstas para marzo de 2016. ¿Llegará el Gobierno de coalición hasta entonces? ¿Convergerá IU con otras fuerzas en candidaturas ciudadanas para las próximas elecciones? ¿Pasa el futuro próximo de IU por el diputado malagueño Alberto Garzón? Maíllo responde, entre otras, a estas incógnitas.

El Gobierno de coalición en Andalucía depende de los presupuestos que se están negociando ahora. ¿Cuáles son las condiciones de IU para apoyarlos o no?

Cuando uno intenta negociar los presupuestos siendo parte de un Gobierno no es para provocar rupturas, sino para hacer de los presupuestos una herramienta de política diferenciada. Esa es nuestra perspectiva, convertir la ley de presupuestos, la más importante, en un instrumento que establezca políticas diferenciadas para la salida de la crisis y el mantenimiento de los servicios públicos. Ahora estamos en un nivel de concreción menor, y lo que planteamos es mantener los servicios públicos, recuperar derechos y hacer del presupuesto un instrumento para crear empleo con un cambio en las ayudas públicas a las empresas.

Además, este presupuesto ha de incorporar leyes estratégicas que se encuentran en el acuerdo programático, como la ley de banca pública, la ley integral de agricultura y el debate sobre renta básica. En esto estamos, y hablaremos hasta diciembre, cuando se producirá el debate parlamentario. Hasta ahora no está habiendo ningún elemento insalvable, pero no estamos en un nivel de concreción en el que pueda haber conflicto.

¿No le interesaría a IU adelantar las elecciones?

Nosotros hablamos de lo que le interesa a Andalucía, no a IU, y Andalucía necesita tener fortaleza suficiente para no asumir las tesis del Gobierno central. El ministro de Hacienda siempre nos sugiere, con la financiación tan dañina que hace a Andalucía, que busquemos liquidez con la privatización de los servicios básicos. Y nos negamos. Sé que es una solución más complicada para mantener los servicios públicos, pero es lo que nos define. Mientras IU esté en el Gobierno, aquí no se cierra un colegio rural por rentabilidad económica ni se privatiza un hospital público ni un centro de salud. Son líneas rojas, no sobre lo que se hace, sino que, gracias a que IU está, se impide que se haga.

¿Y eso es mérito de IU?

Sin lugar a dudas. Compare lo que han hecho gobiernos monocolores anteriores y lo que estamos haciendo ahora.

¿Cree que el PSOE, el socio de gobierno, está preparando un escenario en el que sea posible la ruptura?

Me llama la atención la llamada recurrente a esa posibilidad. Y es una obviedad. Es evidente que, si no hay presupuesto, no hay Gobierno. El elemento nuevo es la referencia continua a eso. Hay cierta estrategia de despiste por parte del socio de Gobierno [el PSOE], pero lo que tiene relevancia es hablar de políticas concretas y saber si hay acuerdo. Hasta ahora, los planteamientos que ha hecho IU han sido aceptados por el PSOE. Por ejemplo, ahora hay un proceso en el que los 8.000 trabajadores del Servicio Andaluz de Salud, que están al 75% de horario y salario, pasan al 100% de horario y salario. Lo que planteamos ahora es un desarrollo, una estrategia, en tiempos tan complicados en lo financiero, con un PP que nos ahoga, para que salvemos la estructura pública de los servicios básicos. El éxito o fracaso de este Gobierno está en esa hoja de ruta diferenciada del resto de comunidades. Y el presupuesto tiene que ser la traducción de esa visión para este año.

¿Se puede reeditar el pacto presupuestario?

Claro. El Gobierno de Andalucía ha tenido desde el primer día su anuncio de finiquito. Y es verdad que ha habido momentos de crisis, porque estamos hablando de un Gobierno de coalición sobre un acuerdo programático en virtud de una representación en un Parlamento entre dos fuerzas políticas con análisis diferentes de la crisis y de sus soluciones. Eso ha creado tensiones, pero esta cultura democrática de acordar, pactar y modular las propuestas es un contraste positivo frente a los años de plomo de un Gobierno socialista que lo decidía todo unilateralmente en Andalucía porque había un Gobierno con mayoría absoluta. Hay una nueva cultura democrática, del debate y la propuesta, y eso no es negativo. Hemos de ser leales en el debate político y acordar o no, no en función al tacticismo vinculado a otros intereses, sino de la hoja de ruta que tenemos diseñada entre los dos.

¿Llegará el Gobierno de coalición a las municipales?

El que se siga gobernando o no, no depende de que haya elecciones, sino de acuerdos sobre elementos que consideramos vitales. Es innegociable la ejecución de las leyes aprobadas, por tanto, la banca pública y la ley de agricultura son leyes que hay que aplicar ya. No se puede esperar más, deben entrar en vigor antes de la finalización de la legislatura. Nunca lo hemos vinculado a ningún momento electoral, IU no trabaja pensando en romper: Y si hay elecciones, hay que estar preparado para ello, como hemos hecho con las primarias de este verano.

Gobernar con un partido que lleva tantos años al frente de Andalucía y con sonados casos de supuesta corrupción que están siendo investigados, ¿no les produce contradicciones?

Nosotros estamos en un Gobierno en el que no hay casos de corrupción. Han desaparecido.

¿Y los que les acusan de tapar los casos de corrupción?

IU está gobernando con el PSOE y está garantizando que no haya casos de corrupción en esta legislatura. IU está gobernando con el PSOE y no se siente heredera de ningún Gobierno anterior. Este Gobierno no se cierra en banda ante las acusaciones de actuaciones irregulares, sino que se pone a la ofensiva para investigar y asumir que en cualquier momento la Junta se puede personar judicialmente como perjudicada por los que se lo llevaron calentito, si es que se lo llevaron calentito, y en algunos casos hay evidencias más que contrastables.

Cuando había acusaciones contra el PSOE en otros gobiernos, se cerraban en banda y hablaban de conspiración, y ahora que está IU en el Gobierno se obliga a que comparezca un consejero una vez al mes en el Parlamento para que explique lo que están haciendo. Porque la sociedad andaluza debe conocer actuaciones negligentes de otros gobiernos. Y aunque este Gobierno no sea responsable, tiene la obligación de explicar lo que ha pasado y, también, actuar contra los que utilizaron y se aprovecharon de mecanismos no contrastados de concesión de ayudas y ausencia de evaluación y fiscalización de la ejecución de esas actividades de formación.

IU aporta en este gobierno que han desaparecido los casos de corrupción. Esa es nuestra obligación en lo que queda. Y, desde luego, si sale alguno, nuestra actuación será implacable, inmediata. Nos gustaría ser más audaces y atrevidos. Si en lugar de 12 diputados tuviéramos 25, 30 o 40 no le quepa duda de que este Gobierno sería diferente, por eso aspiramos a convencer a la sociedad andaluza de que necesitamos más instrumentos para ser más fuertes y audaces.

Aun así, hay crítica interna.

Internamente tenemos los debates sobre la participación del Gobierno y siempre tenemos un mismo mensaje: no estamos en el Gobierno para calentar sillones, sino para cambiar y sentar bases de una salida a la crisis diferente al resto de comunidades autónomas. Y hay leyes que demuestran esa contradicción de clases a la que obligamos a otra gente, como la ley de la función social de la vivienda, que ha provocado el recurso del Gobierno central.

¿Cala este discurso tanto dentro como fuera de la organización?

Es muy poco atractivo gobernar, porque gobernamos sin un euro. La opción más fácil era no gobernar, pero nosotros queremos cambiar determinadas bases políticas. Si no las cambiamos, no vale la pena. Vale la pena si incidimos en las bases de un nuevo modelo productivo y, ¿lo vamos a conseguir? Hemos establecido ese condicionamiento en el ámbito presupuestario. Y ahora tiene un valor fundamental de credibilidad que las apruebe el Consejo de Gobierno antes de la aprobación de los presupuestos a final de año. No estamos en una política de lucimiento, sino de resistencia, que nos permite estar en mejores condiciones de alianzas sociales para situaciones de gobierno mucho más atractivas para nosotros, como hacerla no con 12 escaños, sino de 20-25, con más capacidad de incidencia e igualdad. El PSOE ahora tiene 47, y el PP, 50. Ese juego aritmético condiciona mucho los acuerdos programáticos. Con el PSOE no tenemos una alianza, sino un acuerdo programático; la alianza la tenemos con nuestra gente, con los agentes sociales, que son los que nos empujaron a estar en el Gobierno. Y vamos a evaluar en cada momento político, y el presupuesto lo es, la apuesta por este Gobierno. Lo hacemos desde una posición dialéctica de no romper, pero no nos va a temblar el pulso si las condiciones nos impiden desarrollar las políticas que queremos.

¿Avanza la confluencia en Andalucía con otras fuerzas con vistas a las elecciones municipales?

Nosotros hemos acordado lanzarnos a la ofensiva: hay espacios de confluencia serios y bastante solventes en los que IU, donde llevamos 28 años practicando la convergencia, vamos a entrar. Nosotros vamos a entrar en todos los espacios con honestidad, diciendo quiénes somos, transmitiendo que somos un proyecto andaluz. La convergencia con más gente es un instrumento para saber qué hacer al día siguiente de ganar unas elecciones. Para eso hay que ponerse de acuerdo. Y yo lanzo unas propuestas: ¿nos ponemos de acuerdo en rescatar los servicios públicos, principalmente el del agua? ¿Nos ponemos de acuerdo en convertir los ayuntamientos en administraciones que utilicen sus recursos de personal para organizar a los parados y paradas de los pueblos en la búsqueda de empleo? ¿Planteamos una política de transparencia máxima para que todo el mundo en cualquier pueblo pueda saber hasta a dónde va el último euro que se gestiona? Nosotros hacemos convergencia sobre lo concreto, lo programático. Nosotros nos disponemos a hablar con todo el mundo y a incorporarnos en todos los espacios donde la gente quiera buscar alianzas para ganar los ayuntamientos de Andalucía.

¿Entrará Podemos?

Ese es un problema de Podemos, no nuestro. Nosotros estamos dispuestos a hablar con todo el mundo para acordar fórmulas programáticas de cambio en los ayuntamientos de Andalucía. Estamos hablando de que el 65% de los andaluces están gobernados por alcaldes del PP, que domina las nueve ciudades más pobladas de Andalucía. Y queremos decirle un no alto y claro al PP, entre otras cosas porque si lo conseguimos a través de candidaturas potentes y de alianzas muy plurales podemos provocar que al día siguiente de las municipales Mariano Rajoy tenga que convocar elecciones anticipadas porque la situación sea insostenible.

Si Podemos no se incorporara, ¿qué pasaría?

Nosotros nos lanzamos a procesos de convergencia donde vayamos juntos todos los que coincidan programáticamente.

¿No le asusta que Podemos vaya por su cuenta?

A mí no me asusta, lo que me asusta es que el PP siga gobernando y restringiendo y minando derechos. Es una batalla profundamente ideológica. El papel es que IU se sitúa con mucha claridad a favor de la confluencia con todas aquellas fuerzas que quieren cambiar este país. No que actúan tácticamente, sino que se sitúan como instrumento de cambio. Nosotros nos presentamos para cambiar la realidad, y los ayuntamientos son una primera fase en unas elecciones municipales que deben trascender de la limpieza de las calles y el arreglo de las farolas. Hay que ideologizar ese arreglo de calles y farolas, y convertir la conquista de los ayuntamientos en una fase para la conquista del poder en el Estado que nos haga iniciar un proceso constituyente, y esto lo llevamos diciendo en IU desde hace unos cuantos años.

¿Tiene sentido un Ganemos sin Podemos?

Yo no me sitúo en escenarios condicionales. Nosotros lo que decimos es que ofrecemos nuestro historial, nuestra trayectoria, nuestra coherencia y nuestra voluntad de cambio para que nos unamos todas las fuerzas políticas. Y yo creo que quien no quiera ir tendrá que asumir su responsabilidad en un momento en que, no olvidemos, la derecha política, económica y financiera está muy cohesionada. Y la sociedad que quiere el cambio no perdonaría un fraccionamiento que nos debilite. IU ha dado los pasos que siempre da: antes de las europeas hemos estado en un encuentro de organizaciones de izquierdas, periféricas, nacionalistas y no nacionalistas, para crear ese bloque político y social que seguimos construyendo. Es verdad que ahora en un escenario nuevo. Pero siempre nos situamos en la ofensiva en ese acuerdo.

¿Qué queremos? Queremos cambiar la realidad del ayuntamiento de Madrid, de la gente, de los trabajadores y trabajadoras de su comunidad, de Andalucía, de cualquier ciudad. Los ayuntamientos del PP son ayuntamientos que se dedican a obras faraónicas sin interés social y a satisfacer las demandas de negocios de las grandes constructoras y empresas de obras públicas. Y nosotros queremos ayuntamientos que estén al servicio de las clases populares y trabajadores.

¿Cuenta para ello con el PSOE?

No, no... Vamos a ver... Los procesos de convergencia se vinculan a un proyecto programático en el que todos nos sintamos cómodos y vinculados a algo que para IU es estratégico y clave: el camino de las elecciones municipales se vincula a un proceso constituyente para un nuevo modelo de país. Estas municipales van a ser las municipales más políticas desde que regresaron las elecciones, desde la Segunda República. Y van a ser tan políticas que nuestra aspiración es derrotar al PP de tal manera que con este bloque político y social en el que nos incluímos provoquemos unas elecciones generales anticipadas. Desde esa coherencia nos unimos a aquellos que se opusieron a la reforma del artículo 135 de la Constitución y no a los que gobiernan en Europa juntos. El PSOE todavía no ha dado ni señales ni las va a dar para entrar en una política de cohesión programática.

Pero gobiernan con ellos la Junta.

No, no, cuidado. Estoy hablando de ir en una candidatura. No es lo mismo. No es lo mismo una alianza que un acuerdo programático, que es lo que tenemos con el PSOE. En la Segunda República el Frente Popular unía a gente desde la burguesía ilustrada hasta campesinos, y fue un bloque antifascista. Aquí nosotros aspiramos a ser mayoría. Nos situamos ante unas elecciones para ser mayoría, pero queremos ofrecer a la sociedad una propuesta política que vincule las elecciones municipales a un nuevo proyecto de país, que no se quede sólo en una gestión parcial de una administración local.

Así lo establecen los documentos que hemos aprobado desde hace mucho tiempo. Nosotros rompimos con la Constitución española en 1996, cuando hubo una declaración formal de Julio Anguita en la que se constataba después de 18 años que los aspectos más avanzados no se desarrollaban y se hacía una lectura restrictiva y reaccionaria.

Anguita decía que no se cumplía.

Y no se cumplía, sobre todo en los aspectos de aumentar los derechos. Siempre hemos tenido un sentido poco oportuno, y nos hemos adelantado... Pero sin el trabajo y debate político de IU no se llega a esta situación actual en España. Podemos decir que IU es muy responsable del debate político que se ha construido en estos momentos, porque hemos sido la única fuerza que cuando en este país se miraba para otro lado y parecía que el dinero salía de las tuberías de las casas y los créditos eran facilísimos y todo el mundo estaba feliz, sosteníamos un discurso que hablaba de la insostenibilidad de este modelo. Sin ese hilo conductor es imposible el actual escenario político, en un momento en el que hay unas contradicciones de clase extraordinarias y sigue habiendo diferencias entre izquierda y derecha, porque sigue habiendo ricos y pobres. Tenemos claro que somos gente de izquierdas porque tenemos un modelo y alianzas con los trabajadores y trabajadoras de este país. Somos la gente de abajo y las personas que representamos; somos parte de los sectores más castigados por la crisis y nos negamos a esa neutralización posmoderna de que ya no hay izquierda y derecha porque nunca ha habido mayor expresión de la lucha de clases que en este momento.

El diputado Alberto Garzón es el responsable de la política de convergencia. ¿Cree que, además, ha de ser el referente organizativo y electoral de IU?

Alberto Garzón es uno de los más importantes referentes en estos momentos en IU. Y todo se decidirá en función de la lectura del momento. Lo que sí estoy convencido es de que goza de mucho consenso y acuerdo para que siga siendo un referente formidable y primordial en el proyecto político. Pero vamos a dejar también que cada debate tenga su tiempo. Ahora tiene un cometido, que está vinculado a la política de convergencia. Creo que tiene que ser una labor prioritaria en IU y es una señal de lo que nosotros queremos que sea IU. En estos momentos creo que, con Cayo Lara, son las dos personas más referenciadas de IU.

¿Se presentará Cayo Lara a las primarias de IU?

No me gusta hablar de especulaciones en política, me gusta hablar de constataciones. En su momento, cada uno de nosotros se pronunciará al respecto. En estos momentos, la prioridad política, la necesidad de este país y de la izquierda es seguir tejiendo alianzas que nos hagan crecer frente a una derecha económica, mediática y financiera que es muy poderosa, que tiene una hoja de ruta muy clara y que se siente muy cómoda con un fraccionamiento y división en el campo de la izquierda. Nuestra voluntad es crear instrumentos que no sólo le inspiren miedo, sino también esperanza e ilusión en mucha gente, que la tiene, en este país. Cualquier proyecto transformador pasa por IU.

¿IU está en la UCI?

Para nada. Eso son declaraciones de vieja política, por muy nuevos que se crean algunos. El adanismo no es una buena fórmula de reflexión si queremos ser rigurosos, solventes y no conducirnos a la melancolía, y por tanto IU es un proyecto de pensamiento sólido que tiene su ideología, que siempre hemos sido muy transparentes en nuestro proyecto de país, que es muy ambiciosa políticamente y quizás sobre la que tenemos que desarrollar estrategias de difusión de nuestro mensaje más hábiles que las que hemos tenido hasta ahora.

Ustedes han votado en contra de su socio de gobierno en el Parlamento porque no comparten la iniciativa de regularizar las viviendas ilegales levantadas sobre suelo no urbanizable en Andalucía. ¿Es un nuevo divorcio?

Uno de los logros de esta nueva etapa en Andalucía es que el debate político está más activo y cuando se produce una visión diferente sobre determinados aspectos de gestión se está introduciendo con normalidad la cultura del diálogo y el acuerdo. Y cuando no hay concordancia, el acuerdo tiene que hacerse sentarse, ver qué elementos son básicos o fundamentales para cada una de las partes e intentar llegar a un acuerdo que sea una solución mejor que las dos propuestas que se planteen esas partes sobre un asunto que compartimos. Lo que sí hemos dicho es que esto hay que abordarlo con cautela y que vamos a sentarnos para intentar llegar a una concreción. Una medida de este tipo tiene que ser algo más que un anuncio de titular y ser riguroso en la concreción y tiene mucho que ver con hacer como mínimo un decreto ley o una ley. Son aspectos fundamentales y de planificación, que no estaban en el acuerdo programático y tendrá que ser sometido a una negociación entre las partes.

También esa negociación tiene que ir al consejo de administración de RTVA, en un escenario en que las televisiones públicas están cayendo en picado y el diálogo está abierto desde mayo. ¿Qué quiere IU del consejo?

Aparte de la reducción del número de miembros, lo importante es la adecuación de los gastos. Hemos planteado el principio de salvar la televisión pública, para que sea instrumento de comunicación y servicio público, y nos preocupa mucho el modelo de la RTVA. En otras comunidades el debate ha sido TV sí o no, y en algunas ha sido no, y en Andalucía es sobre el sí al mantenimiento de RTVA, qué modelo queremos hacer, que es manifiestamente mejorable. Teníamos que haber hecho más hincapié sobre un poder tan simbólico como RTVA, pero en las condiciones actuales vamos a aforntar esa negociación para darle una línea de estabilidad. Queremos hablar con los trabajadores, los sindicatos, la dirección para plantearles nuestras propuestas y negociar con los otros partidos que están en el consejo.

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27 de septiembre de 2014 - 20:11 h

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