El “alma rural”, por las calles de Madrid contra los “salvapatrias comelechugas”

Manifestación por el "alma rural" en Madrid

Víctor Honorato


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En torno a dos docenas de tractores, algo más de 10 caballos, cinco vacas, un número considerable de perros de compañía, unos cuantos halcones de cetrería, varios miles de personas y al menos dos burros han desfilado esta mañana por Madrid, de Nuevos Ministerios a Atocha, para defender el “alma rural” de España, representada por una ensalada de asociaciones de tipología e intereses diversos, desde la ganadería a la pesca de bajura, pasando por los gallos de pelea o la cría de toros de lidia, que han convenido unirse para protestar contra el Gobierno en particular y los “políticos” en general, con ataques a la ley de cadena alimentaria, el proyecto de ley de bienestar animal o los acuerdos comerciales de la Unión Europea con terceros países, entre una plétora de variopintas reclamaciones.

La españolidad de la convocatoria era patente y se manifestaba en las múltiples banderas nacionales que portaban los manifestantes, que muchos complementaban con otras de sus respectivas comunidades autónomas. Esto puso de evidencia la sobrerrepresentación de Asturias (todos los tractores venían de allí) y Andalucía, o la virtual ausencia de catalanes o vascos. Aunque sí había extremeños, faltaron también los castellanos. Tampoco quedaba muy clara la representatividad real de las organizaciones, ante la ausencia de los principales sindicatos agrícolas. Los políticos, muy vilipendiados como categoría general, sí estaban presentes, y todos eran de derechas. La mayoría, de Vox, representados por la líder en Madrid, Rocío Monasterio, el eurodiputado Jorge Buxadé o el diputado Víctor Sánchez del Real, aunque también hubo alguno del PP. Al final de la comitiva venía, además, el grupo Hacer Nación, reciente contenedor neofascista. El éxito no fue grande si se atiende a las expectativas de los convocantes, que llamaban a reunir en Madrid a un millón de personas. 

La marcha comenzó al revés de lo habitual, con la lectura sucesiva de las reclamaciones de las organizaciones promotoras, desde un escenario situado en la Plaza de San Juan de la Cruz, junto a Nuevos Ministerios. Un maestro de ceremonia iba dando paso a los representantes asociativos, a los que saludaba y despedía entre censuras a los “salvapatrias comelechugas” y otros epítetos críticos. No hubo apenas, sin embargo, menciones a personajes concretos, y la esperada crítica al ministro de Consumo, Alberto Garzón vino de William Cárdenas, abogado y presidente de la Asociación Internacional de Tauromaquia, novillero en su juventud, también integrante de la Plataforma de Venezolanos de Madrid. “¡Ese abusador dice que los niños no tomen leche!”, lanzó, tras cargar contra quienes desde las instituciones van contra los toros, “las cabalgatas”, los galgos, los mastines e incluso “El Rocío”. 

Aunque reivindicaciones como las anteriores se asocian mayoritariamente a la derecha, hubo otras ideológicamente más transversales. Lucía Velasco, ganadera trashumante asturiana, exsoldado y Premio a la Excelencia a la Innovación para las Mujeres Rurales de 2018, cargó contra las “grandes cadenas comercializadoras”, que venden a pérdida y condenan a los trabajadores del rural a la “esclavitud”. Ella, como después los representantes de asociaciones agrícolas y ganaderas, reclamó medidas proteccionistas al abrigo de la Política Agraria Común de la UE, o que se garantice que las importaciones cumplan las mismas medidas sanitarias y laborales que se exigen en el territorio comunitario, reivindicación esta última por la que lleva clamando décadas, con escaso éxito, la Organización Internacional del Trabajo. 

El gallo combatiente español, milenario y eterno

Pescadores andaluces de bajura hartos de que “los atunes pasen por delante y no poder pescarlos”, cazadores partidarios de la educación cinegética en los colegios“, dueños de mascotas contrarios a que el Gobierno quiera restringir la cría indiscriminada, amantes del ”gallo combatiente español, milenario y eterno“, vareadores de olivo tradicional o la asociación de agricultoras de Carchuna-Calahonda, cuya portavoz, Sara Vázquez, habló ”en nombre de todo el sector de la agricultura“ para reclamar, entre otras cuestiones, que la UE no ratifique el tratado de libre comercio con el Mercosur, fueron pasando por el escenario antes del inicio de la marcha, que se desarrolló sin incidentes. ”La policía nos ha pedido que no tiremos petardos“, insistió el presentador, y le hicieron caso. 

Los convocantes dieron voz también a Eddie Puyjalon, representante del francés “Movimiento de la ruralidad”, enemigo de los “ecologistas de salón” que declaró que “antes de la condición animal viene la condición humana”. La organización que representa apoyó al candidato de la derecha tradicional en las últimas elecciones presidenciales galas. 

Más beligerantes que los discursos fueron algunas de las pancartas, como la que llevaba un socio pontevedrés de la asociación Aviornis de criadores de aves silvestres -palomas, en su caso- que apostaba por castrar químicamente al presidente del gobierno antes que a las mascotas. Otra, más interpretable, decía “Ven, Garzón, que te doy un chuletón”. Hubo también alguna referencia crítica a los urbanitas, a los que se recordó: “Sin ganadería ni agricultura comeréis basura”.  

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