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“Invito a Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera a pasar un día conmigo en urgencias, saldrían machacados”

El doctor de Urgencia del hospital de Alcorcón Juan Manuel Parra / MARTA JARA

Raquel Ejerique

Juan Manuel Parra es médico de urgencias en el hospital de Alcorcón de Madrid. Estaba de turno cuando la ambulancia llevó a su centro hospitalario a la enfermera Teresa Romero, infectada con ébola, pese a que la deberían haber trasladado al hospital especializado, el Carlos III. Juan Manuel entró en la habitación solo, para que el riesgo de contagio se redujera, y con un traje que le venía pequeño. Abrió el debate de la falta de recursos y formación tras los mayores recortes en la sanidad pública española. Es delegado sindical de Amyts y se define como “urgenciólogo”. Esta es su radiografía de la sanidad y la campaña electoral ante el 26J.

¿Qué receta usted para esta segunda campaña en cuestión de sanidad?

Hay que sentarse y hablar, pero hablar de verdad, con médicos, enfermeras, celadores... Yo no escuché que en la campaña anterior se hablara de sanidad, y no es un tema ahora mismo. No veo trazas de que aparezca, salvo una frase como “yo apuesto por la sanidad pública y universal”. Los candidatos en su programa pueden poner mil maravillas, porque el papel lo aguanta todo, pero yo le pediría a cada uno que diga cómo va a llevar a cabo sus proyectos. Hojeo los programas y veo generalidades. En mi hospital por ejemplo hay áreas con más de un 50% de eventuales, y si me propones que los vas a hacer interinos tienes que decir cómo, no que depende de Hacienda. Cómo, con qué dinero. 

¿Cómo ha vivido en las urgencias los recortes más profundos de la democracia?

Además de los recortes y la falta de personal, en la época más mala hemos visto cómo hay gente que ha sacado a sus familiares de las residencias porque la pensión era el único ingreso en casa. Ves historias de pacientes a quienes les das la baja y te dicen que es imposible, que perderían el trabajo. O por ejemplo algunos pacientes que venían a urgencias a la una de la mañana porque no podían cogerse cita para el médico de familia durante su jornada laboral. Estas pequeñas mellas conllevan a un empeoramiento de la salud, la gente tiene más agobio, y eso se ve en urgencias, que es como una foto de la sociedad.  

Las carencias las vivió también cuando entró a cuidar a la enferma Teresa Romero. ¿Volvería a entrar en esas condiciones?

Volvería a entrar, sí, es una paciente que necesitaba de ayuda y soy médico de urgencias. El problema es que hubo fallos de organización severos que pudieron conllevar al empeoramiento de la paciente y de los que la trataron. Mi traje no era de mi talla y no todos habían tenido la formación práctica, aunque la teoría la sabíamos todos. La he vuelto a ver solo una vez más, que vino al hospital. Nos saludamos, y nada más. Nos encontramos en ese momento pero cada uno ha seguido su camino.

Si usted fuera candidato, ¿cuál sería su programa para los hospitales y centros de salud?

Hay que analizar en qué áreas faltan recursos. Si mejoro la atención primaria, que cada paciente tenga 15 minutos con su médico en lugar de 5, y se estudia si hace falta más personal de mañana o de tarde y en qué áreas, se aliviaría la carga en los hospitales. Porque si quiero cita con mi médico y me dan para dentro de cinco días, ¿dónde acabo? En urgencias. La urgencia es la puerta para resolver los problemas de la sanidad. También hay que actuar sobre especialidades con mucha lista de espera, como las quirúrgicas.

La sanidad pública está denostada. Pero claro, si tienes a la gente esperando cuatro horas en urgencias, o te dan cita para traumatología en seis meses... Pero no significa que haya que apostar por lo privado, sino que hay que gestionar mejor lo público. 

¿Cómo se puede convencer a los políticos de que hagan más caso a la sanidad?

Yo les plantearía a los cuatro candidatos que pasaran 24 horas en un servicio de urgencia. Va a ser latoso, eso sí. Les daríamos una bata y verían infartos, accidentes de tráfico y hasta un ingreso por urticaria. También momentos en los que estamos sobrecargados, y cómo nos reímos y afrontamos la situación. Verían también humanidad, aunque si quieren más humanidad como dicen lo que tendrían que hacer es poner más recursos para eliminar el estrés extra que sufrimos los sanitarios. 

También verían médicos residentes que están como segunda mano de obra y se utilizan para suplir, cuando deberían ser médicos adjuntos quienes hicieran ese trabajo. De esa experiencia saldrían todos los candidatos muy machacados, yo por ejemplo biorritmos del sueño casi no tengo. Y comprenderían situaciones de conflicto que se producen a veces, y que pueden llegar a agresiones.  

¿Cree que un nuevo Gobierno puede mejorar la sanidad?

Bueno hemos visto que hay algunos candidatos más peligrosos que otros en su apuesta por la privatización. Pero la sanidad es competencia de las comunidades autónomas y una ley nacional puede hacer poco, eso limita la labor de un futuro ministro o ministra. Habría que recuperar cierto grado de control sobre la sanidad. No puede haber diferencias si me atienden en Madrid, en León o Sevilla. Igual que el Pacto de Toledo con las pensiones, el futuro gobierno debería pensar un pacto por la sanidad, para hacer una columna vertebral.

¿Qué le sobra de la campaña electoral?

Siempre me han llamado la atención lo de los mítines, porque en realidad van los convencidos, se hacen para dar una muestra de tu fuerza, como una campaña de publicidad. Sería más productivo que hubiera múltiples debates: sanidad, política exterior, economía... Así da pie a que se hable más y a que no se enroquen. Escucho cosas, pero no he escuchado grandes ideas y lo echo de menos. Ahora solo escucho lo mismo que en la anterior campaña: pactos de gobierno y apoyos, esto es el día de la marmota.

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