El Papa viaja a Irak contra el criterio de la Curia, el Gobierno local y EEUU por las amenazas del Estado Islámico

Un policía iraquí patrulla por una calle de Bagadad con carteles y murales alusivos a la visita del papa Francisco.EFE/EPA/AHMED JALIL

A las 7.30 de la mañana romana, Francisco comenzará el 32º viaje de su pontificado. Sin lugar a dudas, el más peligroso y el menos recomendado. ¿El destino? Irak. Un país marcado por las guerras, la amenaza directa del Estado Islámico y el virulento impacto del coronavirus. Se trata de un viaje muy personal, elegido directamente por Bergoglio contra el criterio de la Curia, el propio país anfritrión y los servicios secretos de Estados Unidos, que lo han desaconsejado vivamente.

Y es que Francisco ya había asegurado a sus íntimos su deseo de que el primer país en visitar después de 15 meses encerrado en el Vaticano a causa de la pandemia fuera significativo. Y vaya si lo ha sido: Irak es la patria común de las principales religiones del mundo, que reconocen como padre a Abraham, y también ha sufrido el azote del terrorismo del Estado Islámico. El Califato, aun en sus horas bajas, cuenta con potencia suficiente para atentar contra el Papa, que sigue siendo un objetivo directo, al igual que Estados Unidos. La pasada semana, dos misiles impactaron contra la embajada de EEUU en Bagdad.

Bergoglio visita, del 5 al 8 de marzo, esa 'patria de Abraham', pero también la cuna de la persecución de las minorías, a las que Francisco prestará gran atención, viajando a Erbil para reunirse con las comunidades cristianas y los kurdos; Qaragosh y Mosul, en la llanura de Nínive, la zona cero de los asesinatos y huidas de los cristianos de la zona. En Nayaf se reunirá con el ayatolá Ali al-Sistani, el líder espiritual de la corriente chií del Islam y uno de los grandes valedores de la paz en el país y del diálogo intercultural.

Videomensaje previo

En un videomensaje enviado al pueblo iraquí en la víspera de su visita, Francisco insiste en que el objetivo de su viaje es "llevar la paz y la reconciliación después de años de guerra y terrorismo". "Es un honor para mí encontrarme con una Iglesia martirizada: ¡gracias por su testimonio! Que los muchos, demasiados, mártires que has conocido nos ayuden a perseverar en la humilde fuerza del amor", señala el Papa, quien también tiene un recuerdo para los yazidíes, perseguidos con más saña incluso por el radicalismo islámico.

Así, Bergoglio insta a "dejarnos contagiar por la esperanza, que nos anima a reconstruir y a empezar de nuevo". Y, en estos "duros tiempos de pandemia, ayudémonos mutuamente a fortalecer la fraternidad, para construir juntos un futuro de paz"

Solo un centenar de personas participarán en los actos del Papa, aunque las autoridades han concedido excepciones en las concentraciones y permitirán una misa el domingo 7 de marzo para cerca de 10.000 fieles en el estadio de Erbil, que puede albergar hasta 30.000 personas.

Será una misa para homenajear a los cerca de 300.000 cristianos que quedan en el país, frente a los 1,4 millones que eran en 2003.

También se ha reforzado la seguridad en todos los lugares que visitará Francisco, sobre todo después del doble atentado del 21 de enero que causó la muerte a 32 personas en Bagdad y de los nuevos lanzamientos de misiles contra bases de la coalición internacional con presencia estadounidense.

Toda la información en www.religiondigital.org

Etiquetas
Publicado el
4 de marzo de 2021 - 22:22 h

Descubre nuestras apps

stats