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Los psiquiatras ven “inservible” la revisión de la estrategia en salud mental

Los psiquiatras ven "inservible" la revisión de la estrategia en salud mental
Santa Cruz De Tenerife —

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Santa Cruz De Tenerife, 23 ago (EFE).- La Asociación Española de Neuropsiquiatría ha pedido al Ministerio de Sanidad que detenga el proceso de revisión de la Estrategia de Salud Mental y deseche el borrador presentado, ambos “absolutamente inservibles” para enfrentarse coherentemente a los problemas de la atención en este ámbito.

La atención en salud mental no necesita una estrategia sino un plan de acción, ha afirmado en declaraciones a EFE el presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, Mikel Munarriz, quien ha expresado la preocupación de este importante sector de la atención sanitaria y social “en un momento que consideramos especialmente significativo” debido a la confluencia de algunos factores.

Por un lado, ha proseguido Munarriz, la pandemia ha puesto de manifiesto importantes dificultades y carencias de los sistemas públicos de atención a este tipo de problemas, arrastrados en parte “desde el desarrollo insuficiente, parcial y escasamente homogéneo” de las reformas psiquiátricas y las disposiciones de la Ley General de Sanidad de 1986, y agravados por las políticas restrictivas de manejo de la crisis de la pasada década y los intentos de desmantelar los sistemas públicos “abriendo vías a iniciativas privadas meramente lucrativas”.

Al respecto, ha señalado que hay una sensibilidad social creciente sobre la necesidad de mejorar la situación, aunque limitada a algunos de los problemas más fáciles de relacionar con los efectos de la pandemia (cuadros de ansiedad y depresión con dificultades de atención pública no exclusivamente farmacológica, suicidio en adolescentes) y “lamentablemente acompañados de presiones corporativas y en ocasiones de algún tipo de manipulación política, con escasa audiencia de los expertos”.

Actualmente, el Ministerio de Sanidad ha anunciado su propuesta de enfrentar el problema mediante la actualización de la tradicional Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, cuyas anteriores versiones han tenido hasta el momento “escasos resultados prácticos”.

Ello se debe, explica Munarriz, a que la Estrategia ni va acompañada de presupuesto ni es de obligado cumplimiento para las comunidades autónomas, a pesar de tener que aprobarse en el Consejo Interterritorial de Sanidad.

“Pero, además, presenta para ello el borrador de un documento en nuestra opinión claramente inadecuado, pues una estrategia, a diferencia de un plan de acción, formula recomendaciones pero no establece los mecanismos financieros y administrativos que permiten cumplirlas”, advierte.

Y en este caso, el documento presentado tiene deficiencias importantes en muchos aspectos, desde el pobre y parcial análisis de la situación y la escasamente justificada formulación de las líneas prioritarias de actuación, hasta el inventario excesivo y poco trabajado de objetivos y recomendaciones y la insuficiencia de los mecanismos de evaluación propuestos.

Los especialistas insisten en el impulso a una atención personalizada, participativa y respetuosa con los derechos humano, que se refuerce la Atención Primaria en este ámbito, entre otras propuestas, pues advierten de que hay un número importante de personas que presentan distintos tipos de problemas de salud mental y que reciben una atención insuficiente y no siempre adecuada desde los sistemas públicos.

Al respecto, la fracción mayoritaria, habitualmente agrupada bajo la denominación de Trastornos Mentales Comunes (TMC), en referencia a síntomas de ansiedad, depresión y manifestaciones somáticas diversas, y cuya atención corresponde mayoritariamente a los Servicios de Atención Primaria con el apoyo de Equipos de Salud Mental, en ambos casos pobremente dotados y con frecuentes dificultades de coordinación.

Otro grupo menos numeroso, pero necesitado de abundantes recursos sanitarios y sociales, de personas con trastornos mentales graves (TMG), agrupando problemas de tipo psicótico, frecuentemente afectados por el estigma y la discriminación y cuya atención intersectorial (salud, servicios sociales, empleo) tiene también graves carencias.

Munarriz alude además a problemas que afectan de manera más específica a determinados sectores de la población (niños y niñas, adolescentes, mayores, personas con discapacidad residentes en recursos sociales o en instituciones penitenciarias) y que tampoco reciben la atención necesaria, junto al “eterno problema de las adicciones”, todavía fuera del sistema sanitario en algunas comunidades.

Asimismo, los profesionales de salud mental subrayan la clara infradotación de profesionales según estándares europeos razonables, especialmente llamativa en Psicología Clínica, Enfermería especializada, Terapia Ocupacional y ante la que “resulta inexplicable” la pretensión ministerial de disminuir un 25 % el número de plazas MIR de Psiquiatría, como “fácil” cobertura financiera de las de la nueva especialidad de Psiquiatría infantil.

Ante esta situación, la iniciativa ministerial de la Estrategia, corre el riesgo “de no solo no solucionar nada, sino de enmascarar y cronificar los problemas, con una imagen ilusoria de abordaje de los mismos, de corto recorrido pero que nos haría perder una oportunidad histórica de encauzar una solución real”, asevera Mikel Munarriz.

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