Copenhague es mucho más que su Sirenita

El puerto de Nyhavn es una de las imágenes más famosas de Copenhague

Roberto Ruiz

Nos vamos de viaje a Copenhague en busca del 'hygge', esa filosofía danesa que esconde el secreto de la felicidad, que la encuentra en la satisfacción que ofrecen las pequeñas cosas, de manera relajada y en consonancia con la comunidad, el medioambiente, el orden cívico y el bienestar en general. Ese secreto que hace que cuando viajamos a Dinamarca todos pensemos “Qué maravilla, qué armonía, qué bien se debe de vivir aquí”. Y no, no es una sensación, sino una realidad.

Así que no hay más que escaparse tres o cuatro días, encontrar un vuelo barato que ofrezca alguna de las compañías low cost que vuelan a Copenhague, y poner de nuestra parte para empaparnos del ritmo danés. Recorriendo sus calles, visitando sus monumentos, paseando por sus parques, rodeando sus plazas y fotografiando sus colores, sin dejar nunca de olvidarnos de la hora y las prisas en bares, cafeterías y restaurantes. Pero eso sí, si vas pensando en un destino económico quizá éste no sea el plan que andas buscando.

Para que conozcas Copenhague como es debido no tienes más que prestar atención a los puntos de interés que aquí te vamos a describir, pero si consigues dejar todo un día para simplemente vivir su calle y apreciar su modo de vida, mejor que mejor.

Los principales lugares de interés que debes visitar en Copenhague

No lo vamos a negar, la famosa Sirenita de Copenhague es la imagen más conocida de la capital danesa, y aunque te vayamos a proponer muchos otros lugares que deberías conocer no podríamos hablar de la ciudad sin mencionar a su “Den lille havfrue”, como se conoce en danés. La Sirenita es una escultura de bronce, obra de Edvard Eriksen, data de 1913 y la encontrarás en el paseo de la costa Langelinie, a unos 15 minutos caminando desde el palacio de Amalienborg. Fue un homenaje a la bailarina danesa Ellen Price, quien se hizo famosa gracias al ballet basado en el cuento de La Sirenita. Ve a verla (si no nadie creerá que has ido a Copenhague) y pasa de camino por el Kastellet, una espectacular fortaleza convertida en parque, pero no olvides tampoco visitar todo lo demás.

  • Amalienborg Plads

En esta plaza encontrarás el Palacio de Amalienborg, que es la residencia oficial de la familia real danesa durante el invierno. Se compone de cuatro edificios dispuestos en círculo y entre ellos se forma la plaza, dejando en el centro la estatua de su fundador, el rey Frederick V. Son de mediados del siglo XVIII y de estilo Rococó. Dos de los edificios del palacio se pueden visitar por dentro y cada día, a las 11:30h, se lleva a cabo en la plaza un cambio de guardia con un desfile que va desde el Palacio de Rosenborg hasta el Palacio de Amalienborg. Si la reina está en el palacio además se anima con una banda de música.

  • La Iglesia de Mármol

En danés se conoce como Frederiks Kirke (la iglesia de Federico) y puedes llegar a ella desde Amalienborg paseando por la calle Frederiksgade. Es una iglesia luterana que impresiona, fue proyectada en estilo Rococó pero terminó siendo de estilo Barroco, pues su construcción llevó más de 130 años y se terminó a finales del siglo XIX. Se puede visitar por dentro e incluso se puede subir a su bóveda en horas puntuales.

  • El Castillo de Rosenborg

Desde la Iglesia de Mármol se puede caminar hasta los jardines de Kongens Have, donde se encuentra el Castillo de Rosenborg. Un edificio que parece sacado de un cuento, que fue construido como palacio en el siglo XVII, y que llama la atención con su edificación en ladrillo rojo y sus torres en color verde. En su interior guarda un museo que repasa la corona danesa del siglo XV al siglo XIX.

  • La Rundetårn

Es la Torre Redonda de Copenhague y puedes llegar a ella dando un corto paseo desde el Castillo de Rosenborg. Desde fuera no es especialmente bonita, pero lo mejor es fijarse en su arquitectura y en las vistas que ofrece desde lo más alto. La construcción es del siglo XVII y una rampa que gira en espiral te lleva hasta sus 35 metros de altura. A veces además ofrece exposiciones temporales.

  • La calle Strøget

La calle comercial más famosa de Copenhague es Strøget, una calle peatonal que está a cinco minutos andando desde la Rundetårn. Strøget ha sido tradicionalmente la calle de las tiendas y hay quien defiende que es la calle peatonal más larga de Europa. Strøget en realidad no es una calle, sino una red de calles, y aquí encontrarás desde las tiendas danesas más prestigiosas y algunas firmas de lujo, hasta las populares y omnipresentes cadenas internacionales. Es una buena zona también para buscar un café donde nunca faltará el ambiente.

  • El Nyhavn o “puerto nuevo”

Junto a la Sirenita este puerto es la imagen más conocida de Copenhague. Es un lugar de ocio, pero también de gastronomía y cultura. Fue construido en el siglo XVII por el rey Christian V para facilitar una entrada a los comerciantes que llegaban del mar y hoy en día se puede considerar un museo al aire libre, con sus casas de colores y sus barcos de época amarrados a un lado y otro. Desde aquí zarpan diversos barcos turísticos.

  • La Iglesia de Vor Frelsers

También conocida como la iglesia de San Salvador, Vor Frelsers Kirke es uno de los mejores miradores de la ciudad. Si dentro llama la atención su altar de mármol blanco lo más característico de esta iglesia es su torre, pues está rodeada por una escalera que sube en espiral desde la que se ve una excelente panorámica de la ciudad. Por seguridad, si la climatología es mala es posible que el acceso a su torre esté cerrado.

  • La Ciudad libre de Christiania

Christiania es un barrio autogobernado de unas 34 hectáreas de extensión que da cobijo a unos 1.000 vecinos. Su historia comienza en 1971 y es independiente a la ciudad de Copenhague, por lo que no pertenece a la Unión Europea. Mantiene un estilo de vida comunal y anarquista en el que la toma de decisiones es siempre consensuada, pero a su vez es uno de los espacios más turísticos de la ciudad. Es un buen ejemplo si hablamos de otros barrios autogobernados que podemos encontrar en el mundo.

Unos consejos útiles al visitar Copenhague

  • Muévete en bici

Copenhague está plagada de bicicletas y si te gusta pedalear lo mejor que puedes hacer es alquilarte una bici para ir de un sitio a otro. El precio puede rondar los 15€ las 24h y la ciudad entera está preparada para ellas con carriles bici, parkings, estaciones de aire para las ruedas… Hazlo y te sentirás un poco más danés. Además, todo es absolutamente llano.

  • Acércate a los castillos de Kronborg y Frederiksborg

Los castillos de Dinamarca son la mejor manera de comprender el esplendor de su Renacimiento y merece la pena visitar Kronborg y Frederiksborg. Kronborg es conocido como “el castillo de Hamlet”, ya que fue el escenario elegido por William Shakespeare para ubicar su obra, donde se realizan visitas teatralizadas, mientras que el de Frederiksborg alberga el Museo de Historia Nacional.

  • Echa un ojo a la Copenhagen Card

Quizá te interese hacerte con esta tarjeta turística que incluye transportes y diferentes visitas, pues dependiendo del uso que le des la Copenhaguen Card te puede salir más económica que pagar cada cosa por separado. Y ya que estás, como incluye un gran número de atracciones, así quizá visites alguna que otra cosa que no te planteabas en un comienzo. Es válida incluso para llegar y visitar los castillos de Kronborg y Frederiksborg.

  • Y come algo típico

Un viaje sin gastronomía típica ni es un viaje ni nada que se le parezca. El smørrebrød es uno de los platos más típicos de la comida danesa, una buena rebanada de pan negro con mantequilla y diferentes ingredientes fríos a gusto del consumidor (quesos, verduras, pescados, carnes, embutidos, salchichas, etc). Es ideal para el almuerzo por ser ligero. Ten muy en cuenta los horarios de comidas, no vayas a comer más tarde de las 13:30 o a cenar pasadas las 20h.

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