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Hospital Clínic y Hospital Sagrat Cor: el nuevo drenaje hacia la sanidad privada

Entendemos que la desobediencia del colectivo médico es vital, es vital que no operen en la privada. También lo es la de los pacientes al negarse a ser operados en el Sagrat Cor

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Los traumatólogos del Hospital Clínic de Barcelona deberán operar las fracturas del tercio proximal de fémur en el enfermo geriátrico en el Hospital del Sagrat Cor, propiedad de la antigua Capio, de titularidad privada. Y esto se produce después de que la Dirección Médica del Clínic haya desobedecido la asamblea de médicos.

El Convenio Marco que regula esta Alianza Estratégica es una muestra de las derivas provocadas por el confusionismo de intereses públicos y privados en la sanidad. Según este documento, " el proyecto se desarrollará por líneas de trabajo, con la constitución de equipos interdisciplinarios formados por profesionales de ambas instituciones, con el objetivo de trabajar de manera absolutamente integrada (...), para prestar asistencia a pacientes de CatSalut, privados y de aseguradoras indistintamente en uno u otro hospital".

Este objetivo se materializará con los profesionales de los servicios públicos pasando a trabajar por el sector privado y contribuirán con su trabajo, experiencia y formación al lucro de la empresa privada.

También será así como sus pacientes, que hasta ahora provenían del CatSalut -aquellos que no queremos y no podemos acudir a la sanidad privada-. Ahora serán también " pacientes privados y de aseguradoras". Sí, el hospital público -después de la tocada durísima de los recortes- también atenderá a los pacientes de la sanidad privada fruto de este convenio.

La apuesta ideológica del consejero Boi Ruiz, que ha consistido en el cierre de servicios hospitalarios, camas y quirófanos, así como de las urgencias nocturnas de algunos de los centros de atención primaria, en la precarización de las condiciones laborales de las profesionales, la subordinación del transporte sanitario a las ganancias de las empresas privadas, la nueva reorganización territorial amparada en las RAT (reordenaciones asistenciales territoriales) está consiguiendo lo que pretendía, simple y sencillamente, precarizar la sanidad pública y dar negocio a la privada.

¿La prueba? Pues los más de 100.000 afiliados en 2012 a las mutuas sanitarias privadas, los 127 millones de euros que ha facturado Capio (IDC Salud) del presupuesto de la sanidad pública o la bolsa de clientes/pacientes que la sanidad privada consigue mediante estas derivaciones con las que obtiene beneficios, por poner tres ejemplos muy concretos de muchos, de muchísimos por desgracia...

Pero es que en el Hospital Clínic, y sobre todo después de la relación de subyugación de éste con el Sagrat Cor, se han dado todas las irregularidades del modelo sanitario catalán: a) la sociovergencia sanitaria: no olvidemos que es el Tripartito quien comienza la privatización soft, ellos la llaman colaboración entre el Hospital Clínic y el Sagrat Cor en 2008, y es CiU quien la consolida con "convenios de privatización" posteriores; b) las puertas giratorias: recordemos que Capio fichó en 2011 al exdirector general del Hospital Clínic, Raimon Belenes, sólo dos años después de que el centro sanitario y la compañía firmaran una "alianza estratégica" que contempla el intercambio de profesionales y pacientes; c) la complejidad jurídica de la relación, derivada de unos convenios redactados de manera muy abierta, poco precisa y con un sesgo de información necesaria importante; d) opacidad en la relación: a estas alturas todavía intentamos encontrar el convenio original que fija la derivación general de actividad; e) precarización y recortes al servicio público para dar negocio y por lo tanto privatizar y favorecer un continuo drenaje de recursos que no se agota con la derivación de pacientes, que ahora afecta a las y los profesionales, las infraestructuras, etc.

Ahora, la pregunta que nos debemos hacer vecinas y vecinos del barrio del Eixample de Barcelona (el área de influencia del Clínic), también las pacientes y usuarias de la sanidad pública, profesionales de la sanidad, y en general todas las clases populares, es hasta dónde permitiremos este desangramiento, y qué podemos hacer para detenerlo.

Nosotros entendemos que la desobediencia del colectivo médico es vital, es vital que no operen en la privada. También lo es la de los pacientes de negarse a ser operados en el Sagrat Cor. No se operará a ningún paciente en el hospital privado contra su voluntad. También la de todas nosotras apoyando a los y las que desobedezcan, participando activamente en cualquier acción o campaña de protesta, y estando pendientes y activos sobre qué podemos hacer para detener esta subyugación del servicio público de salud al servicio de las empresas privadas de sanidad, al servicio de las multinacionales como Capio (IDC Salud).



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