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El nombre del juego es ‘Cooperación’

Para avanzar hacia la cooperación libre, debemos conocer nuestros propios monstruos individuales y colectivos, que nunca se ven, sólo se vislumbran.

Para avanzar hacia la cooperación libre, debemos conocer nuestros propios monstruos individuales y colectivos, que nunca se ven, sólo se vislumbran.

‘Reglas… Algunas puedes saltártelas, otras pueden romperse, unas te pueden matar, otras defenderte. Están por todas las partes. Te dan poder, seguridad, libertad, bueno, algunas no. No son solo herramientas, son armas. Recurres a ellas cuando te despiertas y está oscuro y peligroso. Te hacen daño. La mayoría están en tu contra. Llevan aquí más tiempo que tú. Tú no las has creado. Te dicen que son neutras, o racionales. Es mentira. Todas son una locura. Las examinas como un monstruo. Entras en el juego y ya estas muerto’.

Así comienza ‘ On rules and monsters – An introduction to free cooperation, de Christoph Spehr y Jörg Windszus, un ensayo audiovisual sobre los monstruos que habitan el camino de ida y vuelta entre la cooperación forzosa y la cooperación libre. Un transito por el mundo de las reglas, sin atajos simplistas, sino afrontando la complejidad de actuar libremente, desde estructuras de relación y toma de decisiones más igualitarias y co-responsables. Porque quizá el problema no sean las reglas, sino cuales son estas y sobre todo, como llegamos a decidirlas colectivamente en comunidades abiertas.

Y es que, queramos o no, los individuos en sociedad debemos colaborar para hacer sostenible la vida. Nada funciona sin cooperación, sin interdependencias. Ni siquiera hay diversión sin cooperación, pero la vida con cooperación no es necesariamente divertida.

¿Qué monstruo quieres ser?

Controlar la cooperación es el objetivo de cualquier sistema dominante. Marcar las reglas y los objetivos, medir la eficacia. Dominar a los monstruos y ponerlos a su servicio. Domesticar ese ser interior, fantástico, mítico, espeluznante, quimérico, que nos impulsa a cambiar, transformarnos, mutar, desarrollarnos libremente frente a la autoridad y las convenciones. Hacernos madurar, encadenar nuestro lado oscuro, salvaje, creativo; acostumbrarnos a ser otro tipo de monstruos, sometidos y despersonalizados: trols sindicados, consumidor*s zombificad*s, policías robotizad*s…

Para avanzar hacia la cooperación libre, debemos conocer nuestros propios monstruos individuales y colectivos, que nunca se ven, sólo se vislumbran. Debemos convivir con ellos, temerlos, conocer sus escondrijos apartados y profundos, seguir sus rastros, ¿vencerlos?… Inventarlos si es que no los hubiese. De esa forma podremos enfrentarnos a nuestros límites, convenciones y reversos tenebrosos.

Y es que, debemos pensar sobre qué monstruo queremos ser y con quién y para qué combinar nuestras fuerzas monstruosas. Un deseo complejo y a veces peligroso, un deseo no solo de trabajar junt*s sino de transgredir barreras, de mezclar identidades de mirar el mundo con distintos ojos, de convertirte en algo diferente de lo que eras.

Un juego con tres principios

El juego que Spehr nos propone consiste en tratar de resolver el siguiente dilema: Por un lado, la cooperación no parece hacernos libres; por otro, vivir sin cooperación, tampoco. ¿Cómo podemos mantenernos libres en un sistema basado en la cooperación? Promover un movimiento cooperativo emancipatorio no-elitista, sobre la base de una comunidad igualitaria y diversa, más allá de la ‘libertad cínica’ del capitalismo democrático y la ‘igualdad sin poder’ del socialismo de estado. Un dispositivo aplicable-adaptable a TODOS los ámbitos de la vida, a cuestiones como: las estructuras de poder existentes, los principios de organización, las relaciones sociales, la capacidad para la acción, o la crítica de la democracia.

Para ello Spehr nos plantea cooperar en un tablero de juego en base a tres principios que enfrentan la ‘Cooperación forzosa’ y la ‘Cooperación libre’.


> Los principios para la ‘Cooperación forzosa’

  1. ¡No toques las reglas básicas!
    Las reglas básicas son inamovibles y no cederán ante nadie, Las reglas menores pueden ser cambiadas, pueden negociarse o incluso pueden rechazarse, pero los fundamentos son intocables por los agentes implicados en la cooperación.
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  2. ¡Nunca pares la máquina!
    Puedes hablar. Puedes discutir mientras trabajas. Puedes hacer propuestas o incluso enviar notas de protesta. No hagas huelga, no pares de trabajar mientras negocias. Parar es considerado un comportamiento monstruoso.
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  3. ¡Obedece o paga!
    Asume tu posición subordinada. No tiene mucho sentido negarse, porque si se rompe la cooperación, eres tu quien paga, quien tiene ‘más’ que perder.


> Los principios para la ‘Cooperación libre’

  1. ¡Hazte con las reglas!
    Las reglas y principios fundamentales están en continuo estado de negociación. Todas las normas pueden ser cuestionadas y cambiarse en cualquier momento, por todos los agentes implicados en la cooperación, de manera equitativa.
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  2. ¡Tú pones los límites!
    Participaremos ‘sólo si’ o ‘sí, pero a cambio de’ o ‘si no, no’. Cooperar no es una obligación, es una decisión que se es libre de tomar en base a unas condiciones negociadas. Eres libre de abandonar, limitar y poner condiciones a tu participación. Ve a por todas, pero hasta donde tu decidas.
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  3. ¡Que nadie sea imprescindible!
    Quédate sólo donde puedas irte y que el precio de salida (dejar la cooperación) sea sostenible para todas las partes. La libre cooperación se basa en la creación de relaciones no-jerárquicas, no-autoritarias, no-prescriptivas. Nadie tiene más o menos poder de negociación que otr* y todo el mundo continuamente debe reflexionar, discutir, debatir y negociar sus deseos, necesidades y expectativas de(con) l*s demás.

Jugar implica conflictuar

La cooperación libre no es otra cosa que quitarse la máscara, y pedirle a l*s otr*s que lo asuman. Porque la mayoría de las cooperaciones suenan bien mientras llevas la máscara que te han diseñado, mientras encajes en lo que l*s otr*s creen que es apropiado para tí; mientras hagas lo que otr*s quieren que hagas. Pero sólo te das cuenta del valor de la cooperación cuando hay un conflicto, cuando pides un cambio, cuando te quitas la máscara.

Aunque confiamos en que la cooperación libre mejore nuestras vidas, no debemos caer en la autocomplacencia acrítica y tenemos que cuestionar: los límites y barreras para la colaboración; la viabilidad y la eficacia del sistema distribuido; los peligros de agendas ocultas, relaciones precarizadas o ansiedades; etc. Porque la cooperación libre solo se pondrá en valor si hay conflicto, confrontándola y haciéndola operativa y deseable en condiciones adversas. Sólo entonces, la redistribución del poder de negociación nunca cesará.

Libros para el viaje

Si has llegado hasta aquí, probablemente ya no puedes pensar más que en emprender la aventura hacia la búsqueda colectiva de la libre cooperación, para lo que Spehr nos regala cuatro claves, cuatro libros de (auto)ayuda, cuatro herramientas que meter en la mochila para nuestro encuentro con los monstruos:

  1. ‘Una sociedad de código abierto’, sobre el libre acceso a la riqueza colectiva, a los frutos de nuestro trabajo e historia. Pero no se trata sólo de abrir el código fuente, sino de aprender a leerlo, modificarlo y compartirlo.
  2. ‘Una red mundial de organizaciones sin ánimo de lucro’, sobre organizaciones que gestionan la producción, el trabajo y la propiedad de manera co-responsable entre todos los agentes implicados, buscando maximizar el beneficio social y no el rendimiento al accionista.
  3. ’99 juegos para cuando estás cansado de la regla colectiva’, porque la búsqueda de la libre cooperación puede resultar agotadora y hay momentos en los que es necesario evadirse, permitirse ser incoherente, abandonar la comunidad.
  4. ‘Nunca digas que no a un peligro’, una libreta, un libro en blanco, probablemente el libro más importante de los cuatro.
Este es un material de trabajo para #HONDARTZAN_16 publicado originalmente en ColaBoraBora. Transcripción completa del guión del vídeo AQUÍ.

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