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La crisis humanitaria no es más que una serie de crisis olvidadas

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Gráfico Oxfam

Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas a través de su jefe humanitario Stephen O’Brien declaraba que “estamos en un momento crítico de la historia” pues posterior a la catástrofe vivida en la Segunda Guerra Mundial, el mundo no se había visto expuesto a una situación de violación colectiva de los derechos humanos como en la actualidad.

Estamos viviendo la peor crisis humanitaria del siglo XXI y, no es para menos, cuando África y Oriente próximo además de enfrentarse a una serie de conflictos internos, parece que han sido olvidados por la comunidad internacional y se les recuerda tan solo por la importancia de sus recursos minerales.

Posterior a la independencia de los países africanos en el siglo XX, estos aun cargan con el lastre de la colonización, sobre todo por la división arbitraria de sus fronteras, lo que ha perpetuado el conflicto étnico, social y religioso de las tribus africanas. La repartición del continente lo único que aseguró a los africanos fue un largo camino de guerras y conflictos por los intereses sobre el territorio y las diferencias existentes.

Al día de hoy, uno de los hechos más graves es la crisis alimentaria de los miles de africanos pertenecientes a Sudán, la Republica Centroafricana, Somalia, Nigeria y Sahara Occidental. La falta de agua, la escasez de alimentos y el desplazamiento forzado han hecho que cientos de organizaciones internacionales, entre ellas la ONU, lance un llamado de ayuda humanitaria urgente. Según datos oficiales de Naciones Unidas, se necesitan alrededor de 4.400 millones de dólares para poder ayudar a las 20 millones de personas que viven hambruna y desplazamiento forzado en estos países, antes de que presenciemos una catástrofe.

El dramático ejemplo de la crisis actual en la cuenca del Lago Chad, a causa de las acciones por parte del grupo extremista islamista Boko Haram ya deja siete millones de personas en riesgo de hambruna, de los cuales 450 mil son niños y niñas, poniendo en alerta a las ONG que buscan a través de las ayudas de la sociedad civil, dar respuesta humanitaria de emergencia para poder salvar la vida de 11 millones de chadianos que se encuentran en riesgo.

Por su parte, Yemen también está atravesando por momentos de características similares a las africanas. Según el diario El Mundo “Actualmente, Yemen es escenario de la “peor crisis humanitaria en el mundo”. Dos tercios de sus 18,8 millones de habitantes necesitan asistencia y más de 7 millones “ignoran de dónde provendrá su próximo alimento”, debido a los combates entre fuerzas gubernamentales y hutíes”; que aunado a la disputa entre Arabia Saudita e Irán, y el conflicto interno de Siria, han agravado la crisis en la región de oriente medio.

No hace falta mencionar más víctimas para darse cuenta que hay una serie de conflictos que parecían olvidados por la comunidad internacional hasta que se llegó al borde de la tragedia, porque los problemas de desabastecimiento y desplazamiento no suceden hace algunos días o pocos meses; por el contrario, son de larga data y de total conocimiento por los gobiernos y órganos internacionales.
Sin embargo, parece ser que la primacía de intereses político-económicos decidió superponer la realidad Siria sobre los demás casos; y con esto no se quiere hacer referencia alguna a que no deba seguírsele dando importancia al caso, por el contrario, debe continuarse. Lo que es fundamental entonces, es visibilizar la situación de los países africanos y los demás orientales para evidenciar que son igual de importantes.

África y Oriente próximo continúan, aunque ahora con más gravedad, hundidas en una crisis social sin precedentes. Uno de los grandes retos que se le plantea a la ciudadanía, además de la defensa activa por los derechos humanos, es el de la reactivación del sentido colectivo de solidaridad y de memoria histórica, en donde organizaciones como Oxfam Intermón, no solo se preocupan por brindar ayuda de emergencia en los territorios, sino que también visibilizan las crisis olvidadas a través de acciones y campañas para fortalecer el sentido crítico de la participación ciudadana a través de la cohesión del lazo social.

Como ciudadanos y ciudadanas, hacemos un llamado de emergencia a los Estados y las demás organizaciones de la sociedad civil sobre la crisis humanitaria mundial para avanzar hacia la protección efectiva de los derechos de las personas, pues de lo contrario, la situación pasará de critica a lamentable y, como sucedió al finalizar la Segunda Guerra Mundial, prometeremos que no volverá a suceder una tragedia humanitaria de tal magnitud.

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