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De Guindos mezcla razones técnicas y políticas para defender la candidatura de Soria al Banco Mundial

Guindos dice que la designación de Soria fue de "carácter discrecional", pero "no político"

Belén Carreño / Luz Sanchis

Ni evitar el rescate a España, ni el cese de su otrora amigo Rodrigo Rato, ni el rescate a Bankia. En pocas ocasiones se ha escuchado al ministro de Economía, Luis de Guindos, explicarse con la voz quebrada, consciente de que en la convicción de sus palabras se jugaba algo más que el destino de España. Estaba en cuestión su supervivencia política personal.

La sala Constitucional del Congreso de los Diputados nunca había estado con un lleno hasta la bandera como el de esta tarde en la que el ministro dio explicaciones por el fallido nombramiento del Banco Mundial de José Manuel Soria. Un cambio en el orden del día en el último momento, solicitado por el diputado de Ciudadanos Toni Roldán, despejó la tarde para empezar a desgranar el argumentario preparado en su ministerio sobre las razones para elegir al exministro de Industria como representante en el organismo internacional. Las inexplicables cifras del déficit se dejaron para el final, para los que no concilian, cuya aclaración arrancó casi a las 20 horas en mitad del estruendo de los diputados y periodistas no interesados en política fiscal que abandonaban la sala.

De Guindos se amparó durante toda su intervención en el carácer administrativo y no político del cargo. Y terminó incurriendo en una de las tantas contradicciones que se han sucedido en este “fallido nombramiento”: la de reconocer que había sido el Gobierno el que había pedido a Soria que desistiese del cargo. También deslizó, en el turno de réplica, un dato que entraba también en contradicción con afirmaciones anteriores: el hecho de que Soria no ha pedido aún el reingreso en el cuerpo de funcionarios. Y esgrimió un discurso en el que pese a reiterar que el cargo no tenía connotaciones políticas se había supeditado, en todo momento, al calendario de las investiduras en el Parlamento.

“Su consencuente impacto político y mediático hace que el Gobierno pida su renuncia”, setenció De Guindos para acabar su explicación. Sin embargo, justo cuando se marchaba de la Comisión, a preguntas de los periodistas respondió: “A veces lo que es correcto desde un punto de vista técnico, políticamente no lo es”. El primer acto de contricción y de reconocimiento de un error después de casi cinco horas de comparecencia.

En sus intervenciones, el también economista del Estado, insistió en lo “discrecional” del nombramiento, amparado en los propios estatutos del Banco Mundial que permiten al secretario de Estado de Economía, nombrar a su libre albredío al representante del país.

Al mismo tiempo, el ministro insistía, una y otra vez, en lo “técnico” del puesto, que se había ocupado por un funcionario del mismo cuerpo desde 1986. Para el ministro no entra en contradicción, la designación discrecional y el caráter técnico y no político del puesto. El ministro defendió también el carácter “transparente” del concurso, que se publicita a través de la Asociación de economistas del Estado, lo que obliga a estar asociado para recibir la convocatoria. Tal y como recordó Roldán, la asociación tiene ánimo privado y su presidente está actualmente en excedencia.

El ministro reconoció que la plaza se había convocado en un primer momento en enero pero que no se había adjudicado, con “criterio de prudencia” precisamente porque no había un Gobierno. Así, el ministro insistió a la vez en la falta de carácter político del cargo pero en la conveniencia de esperar que hubiera un Ejecutivo que no estuviera en funciones. El ministro creyó conveniente que pasara la toma de posesión de Pedro Sánchez y esperar a que hubiera un Gobierno en plenas funciones. En el turno de réplica calificó de “sensbilidad” política esta decisión. En conclusión, una decisión no política que se adjudica en función de las circunstancias políticas.

Como los plazos expiraban, De Guindos dice que preguntó al Abogado del Estado la posiblidad de convocar una segunda convocatoria en la que se fallara el puesto del Banco Mundial y otros dos similares en el FMI. Y lo hizo justo un día después de las elecciones del 26J cuando el Partido Popular había conseguido una mayoría algo más holgada que en los comicios anteriores. Ya entonces el exministro Soria estaba cesado y había expresado a sus allegados sus ganas de irse a Estados Unidos. Es más, tal y como recordó Pablo Iglesias en su intervención (el político de Podemos le arrebató la palabra al portavoz de la Comisión de Economía), laSexta había adelantado la primera semana de junio que el ministro iba a solicitar un cargo de “asesor” en el Banco Mundial.

De nuevo, según su relato, estiraron los plazos todo lo que pudieron pero el 2 de septiembre, en plena votación de investidura de Mariano Rajoy, ya no era posible dilatar más el nombramiento.

En definitiva, en su explicación asegura que se demoró la adjudicación de los puestos porque no había Gobierno, pese a no ser un cargo “político” y luego se esperó hasta el último momento en el que podía haber un nuevo Gobierno para anunciar la resolución del concurso.

En los minutos finales de esta explicación, el ministro alegó que “esta es una historia que acaba en una no designación. La decisión era adecuada. No es ni ha sido nunca un puesto de carácter político”.

Estas explicaciones no convencieron al portavoz del PSOE, Pedro Saura, ni a Iglesias que pidieron en su primer turno la dimisión de De Guindos “si se demostraba que mentía”, algo que les parecía quedaba probado tras la intervención inicial. Los dos miembros de la oposicón se escudaron sobre todo en las titubeantes respuestas del Gobierno en los primeros días en los que se desató la polémica, cuando se aseguraba que era “ilegal” no dar el cargo a Soria o que era obligado dárselo porque era “funcionario”.

Las intervenciones de los portavoces y la réplica del ministro, fueron especialmente airadas. El diputado del PP Eloy Suárez increpó directamente a los miembros de la oposición, terminando por hablar del papel del PSOE en ETA y de los nombramientos de cargos en el Ayuntamiento de Madrid por parte de Ahora Madrid o del carácter “venezolano” de la intervención del diputado de Podemos. La bancada del PP aplaudió y acogió con murmullos de aprobación esta intervención que generó una improvisada réplica de Iglesias y Saura. Una agitación poco habitual en la Comisión de Economía.

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