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Ecomasa, Racing y Papelera del Besaya, principales pufos del ICAF

Desde su creación en 2009, el Instituto Cántabro de Finanzas ha avalado 27 proyectos privados y ha perdido más de 40 millones de euros

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Las autoridades asisten a la puesta en marcha de Nueva Papelera del Besaya en diciembre de 2010.

Las autoridades asisten a la puesta en marcha de Nueva Papelera del Besaya en diciembre de 2010.

La comisión de investigación parlamentaria para esclarecer lo sucedido en Ecomasa-Nestor Martin ha puesto de rebote en la palestra al Instituto Cántabro de Finanzas (ICAF). Este ente público, creado en el año 2009 por el Gobierno de Cantabria para apoyar económicamente proyectos considerados estratégicos para la comunidad autónoma, avaló con 12 millones de euros esta fábrica de estufas impulsada por los empresarios Andrés de León y Jesús Lavín y que sirvió para recolocar al cerca de centenar de trabajadores despedidos de Teka. El resultado ya es conocido por todos: la empresa cerró tras dos años de actividad y varios expedientes de regulación de empleo y el ICAF ha perdido prácticamente en su integridad los 12 millones -tan solo ha recuperado 200.000 euros y no prevé recuperar nada más-.

Pero el proyecto Ecomasa-Nestor Martin, que está en los tribunales, no es el único que ha resultado ruinoso para las arcas públicas. En sus siete años de actividad, el ICAF ha perdido "más de 40 millones de euros" avalando proyectos empresariales fallidos, tal y como apuntó el actual director del Instituto Marcos Díaz durante su comparecencia en la comisión de investigación. 

Según datos a los que ha tenido acceso eldiario.es, casi la práctica totalidad de esos 40 millones corresponden exclusivamente a tres proyectos: el ya mencionado de Ecomasa-Nestor Martin, la operación de la compra de la marca Racing y la reanudación de la actividad en Papelera del Besaya. Entre los tres suman 34 millones de euros de pérdidas (12 en Ecomasa más uno que estaba previsto ingresar en concepto de intereses; 12 en el Racing y 9 en Papelera del Besaya). El resto hasta completar los 40 millones se divide entre varios proyectos de menor cuantía, destacando los 1,3 millones de euros en la financiación de la película 'Cuervos' que no se ha llegado a estrenar debido a su baja calidad -tal y como destapó eldiario.es- y que también está denunciado por el Ejecutivo en los tribunales y otro millón en un proyecto denominado 'NetBoos'.

Dos etapas 

El ICAF se diseñó inicialmente como "una banca de segundo nivel", es decir, que dedicaba fundamentalmente su actividad a estructurar financieramente proyectos y buscar fondos para ellos en el mercado, fundamentalmente a empresas públicas del propio Ejecutivo autonómico. 

Así, el Instituto en una primera etapa promovió 242 millones de euros de inversión, destinados a Gesvican (70 millones para el plan de choque de carreteras), a Gieducan (82 millones de euros para la escuela de fisioterapia de Torrelavega y convenios en educación), a Giscan (50 millones en centros de salud en la región), a Gesaican (7 millones en edificios administrativos) y a la Sociedad de Activos Inmobiliarios Campus Comillas (33 millones para la primera fase de rehabilitación del Seminario Mayor).

A partir del año 2010, el Gobierno reorientó el ICAF en una "banca de primer nivel", es decir, su actividad pasó a centrarse en financiar directamente proyectos privados. Los dos objetivos eran frenar el "parón crediticio" provocado por la crisis y apoyar, especialmente aquellas iniciativas dirigidas a impulsar el cambio de modelo productivo, según explicó en su momento el exconsejero de Economía, Ángel Agudo.

Nuevo rumbo

Durante estos años el ICAF ha avalado un total de 27 proyectos del sector privado, aunque el número ofrece una imagen distorsionada, ya que más de la mitad de esas operaciones financieras -14- se han llevado a cabo tan solo durante este año. El motivo reside en las nuevas directrices dadas por la Consejería de Economía y Hacienda que encabeza Juan José Sota, quien ha dado instrucciones de reducir sustancialmente el importe de las inversiones avaladas y multiplicar el número de iniciativas, es decir, financiar más proyectos pero con cuantías más reducidas.

"Para una comunidad pequeña como Cantabria poner en un proyecto privado más de 12 o 13 millones es bastante arriesgado", apuntó en este sentido el director del ICAF, que con este cambio de rumbo basado en una mayor diversificación de las inversiones espera reducir las pérdidas.

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