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¿Por qué nos enfada tanto debatir sobre maternidad?

Es el tema que más comentarios acalorados ha suscitado en Pikara, sobre todo cuando hemos propuesto repensar si las prácticas de crianza natural son compatibles con la autonomía de las mujeres y la corresponsabilidad por parte de las parejas.

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Collage de Señora Milton que ilustra el artículo de Beatriz Gimeno 'Construyendo un discurso antimaternal'

Collage de Señora Milton que ilustra el artículo de Beatriz Gimeno 'Construyendo un discurso antimaternal'

Cuando empezamos con Pikara Magazine, imaginaba que el tema que más alboroto iba a provocar, el que iba a suscitar una avalancha de comentarios encendidos y los debates más enconizados, sería la prostitución. Me equivoqué. Y me sorprendí. En los tres años largos que llevamos publicando contenidos, el tema más controvertido ha sido la maternidad.

El primer año, Beatriz Gimeno encendió la llama con su 'Estoy en contra de la lactancia materna'. Utilizó a propósito un título provocador, porque en realidad no es que esté en contra de que las madres que así lo decidan den pecho a sus criaturas, sino que planteaba que se ejerce presión hacia quienes, como ella en su día, deciden optar por el biberón:

La presión a favor de la lactancia se encuadra en la cada vez mayor naturalización de las mujeres. Ser madre lactante no es una obligación, sino una opción; se puede ser buena madre y dar biberón; que además permita compartir la crianza a partes iguales con el otro progenitor o progenitor.

Dos años y medio después de su publicación, no ha semana en la que este artículo no reciba algún comentario (lleva 368) y figure entre los contenidos con más visitas de Pikara. Muchas lectoras expresaron que les pareció un texto "liberador", otras discreparon con educación, argumentando por qué la lactancia prolongada no supone una forma de esclavitud o que quienes optan por ella también reciben presiones. Pero lo interesante fue encontrarse con muchos comentarios airados que confirmaban la tesis de Beatriz Gimeno, tachándola de egoísta y mala madre, y llamando a priorizar en todo caso las necesidades del bebé sobre las de la madre.

En 2013 publicamos dos artículos a modo de debate, escritos por feministas con visiones diferentes sobre la crianza natural:

'Crianza con apego, por qué sí', por Laura García-Vidal Escudero

Quienes defendemos la crianza natural partimos de una crítica reflexiva a todos esos “consejos” de “expertos”, que no llevan más que a la sumisión de las criaturas, y lo hacemos desde nuestra libertad como mujeres y en compañía de nuestros compañeros varones, pensando en otro modo de hacer las cosas.(...) Cuando vemos a una mujer amamantar hasta los 2 años o portearlo saltan muchas alarmas. Muchas feministas la ven como víctima del sistema, que vive para su criatura. Pero, ¿alguien se ha parado a preguntarle cómo se sienten y por qué lo hace?

Los 'peros' de la lactancia prolongada o el pecho a demanda, por Mayka Cuadrado Zurinaga

Yo no digo que destetemos para incorporarnos al mercado cabrón, aunque a veces toque. Afirmo que decidamos cuándo hacerlo en función del tiempo que queramos para nosotras, para bailar libres, para tener tiempo para nuestra vida, nuestra sexualidad, nuestro ocio, nuestras amigas. (...) Nos hemos atrincherado en la maternidad como si fuera nuestro campo exclusivo, porque realmente hay intentos de controlarla. Semejante decisión ha perjudicado a las criaturas, que se pierden a un padre; perjudica a los hombres, que quieren adquirir la satisfacción ética de querer a un hijo, y aleja a la sociedad de la igualdad de derechos.

Una vez más, avalancha de comentarios, algunos sosegados y otros indignados, tanto hablando del sectarismo de las partidarias de la lactancia natural como los consabidos "si no quieres volcarte en cuidar a un bebé, no lo tengas".

Esta polarización en el debate inspiró a Alicia Murillo el videoartículo 'Guerra de úteros', en el que parodia a la madre abnegada y a la profesional que renuncia a la maternidad, y cómo la una desacredita a la otra:

Y en 2014, nuevo debate acalorado. Brigitte Vasallo nos propuso ampliar los imaginarios sobre la maternidad:

Desocupar la maternidad

Hemos luchado por desmontar la construcción según la cual no tener hijxs nos convertía en no-mujeres. Ahora nos toca también dinamitar el concepto de que al tenerlos nos convertimos en esa cosa abstracta, despolitizada, des-sexualizada y des-socializada que es La Madre.

La mayoría de críticas que le cayeron fue por cuestionar el modelo de la "criadora natural extrema".

Pero fue Beatriz Gimeno la que, una vez más, enfadó a las masas de madres que se sintieron atacadas. El artículo se titula 'Construyendo un discurso antimaternal', pero no buscaba convencer a nadie de no ser madre, sino que llamaba a reflexionar cómo es que en el caso de la maternidad escaseen los discursos críticos. Lo que más me interesa del artículo es cuando se refiere a los tabús que impiden a las madres expresarse sobre sus emociones negativas: lo escandaloso que sería que una mujer reconozca que a veces se arrepiente de ser madre. Lo relacioné en seguida con la depresión posparto: ¿Sería tan habitual si las mujeres no sintieran la presión cultural de amar incondicionalmente desde el minuto uno a ese bebé y sentir que saben exactamente qué necesita y cómo atenderle?

Después de varios posts en respuesta, como el de María Llopis, en el que se declaraba enfadada, Gimeno publicó lo siguiente en su muro de Facebook:

En realidad, la mayoría de las respuestas contrarias que he recibido dan la razón a lo que yo decía. No se puede plantear un discurso antimaternal desde la pluralidad democrática. No se responde a por qué no existe ese discurso en igualdad con el anterior. Es más, se carga contra la posibilidad de que existan pluralidad de discursos desde las tripas y no desde la racionalidad y ni siquiera desde el fondo del asunto.(...)

Yo también soy madre, luché mucho por serlo (tenía problemas físicos para poder serlo), me gustó mucho serlo y lo disfruté y aun lo disfruto, claro. Pero serlo, desear serlo y luchar por serlo no me impidió pensar en otras posibilidades, es más, me hizo pensar en la poca pluralidad de los discursos al alcance de las mujeres. También es curioso que tenga que decir que soy madre para tener así cierta legitimidad para cuestionar el monodiscurso maternal.

Si veis los comentarios en Pikara, muchas mujeres, madres y no madres, se han sentido identificadas, así que es obvio que todo discurso y toda representación admite diferentes puntos de vista....¡Ah no, que la maternidad no!

Así que, más que debatir sobre crianza natural sí o crianza natural no, sobre cómo dinamitar los modelos hegemónicos de "la buena madre", sobre si es necesario o no poder romper tabúes sobre los sentimientos y discursos contrarios a ese ideal de buena madre... Lo que me reconcome es lo siguiente: ¿No es una paradoja interesante que en un medio feminista (ese movimiento que ha luchado y sigue luchando por que las mujeres no seamos reducidas a una categoría 'madre' a la que se nos destina desde que nos ponen a cambiar los pañales del Nenuco) sea la maternidad el tema que más nos revuelve, el único tal vez en el que siempre aparecen las descalificaciones personales y uno de los que más polaridad en los debates provoca?

También amamos, ¿por qué no nos ponemos tan nerviosas cuando debatimos sobre el amor? ¿Por qué pocas se sienten atacadas en lo personal cuando proponemos una crítica al amor romántico? ¿Es normal que este sea un tema especialmente sensible o tenemos que escuchar a Beatriz Gimeno y preguntarnos si estas reacciones guardan alguna relación con la mitificación y la sacralización de la maternidad que sigue imperando y que nos atraviesa también a las feministas?

Y si te gusta Pikara, visítanos y ¡apóyanos!


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