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Gürtel vuelve a amargar el fin del verano a Mariano Rajoy

El presidente del Gobierno comparece este miércoles en el Parlamento, un mes después de declarar ante la Audiencia Nacional por la financiación irregular de su partido

La soledad del PP ante los casos de corrupción ha permitido el debate extraordinario sobre el caso Gürtel

Los escándalos de corrupción salpicaron las negociaciones para la investidura de Rajoy hace un año, que pudo solventar con el de Ciudadanos y la abstención del PSOE

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El Congreso rechaza la investidura de Rajoy sin sorpresas: 180 diputados en contra por 170 a favor

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Europa Press

Miércoles, 30 de agosto. 9.00 de la mañana. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, explicará la financiación ilegal de su partido en un pleno extraordinario del Congreso. Y no lo hace por voluntad propia, sino forzado por la oposición.

No en vano, su vicesecretario general, Fernando Martínez-Maillo, lo había considerado "extraterrestre" con "la que está cayendo en España", en referencia a los atentados en Barcelona y Cambrils.

El presidente del Gobierno había preparado una agenda de inicio de curso que se ha visto trastocada por la votación de la Diputación Permanente del jueves pasado: la oposición ha forzado que Rajoy dé respuesta en el Congreso a las cuestiones que no supo o no quiso responder durante su testimonio ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el  caso Gürtel.

Rajoy llegará al Congreso después de reunirse en París con el presidente francés, Emmanuel Macron, y los jefes de gobierno alemán, Angela Merkel, e italiano, Paolo Gentiloni, para hablar  sobre el futuro de la UE.

Gürtel vuelve a amargar así el fin del verano a Mariano Rajoy, como ya ocurrió en 2016. Entonces, Rajoy asumió el encargo del rey de intentar formar gobierno 24 horas después de que se conociera el procesamiento del PP y su actual tesorera por la "destrucción a conciencia" de los ordenadores de Luis Bárcenas. Y  24 horas antes de que la plana mayor del PP fuera llamada a declarar como testigos en el primer gran juicio de Gürtel.

Los casos de corrupción salpicaron las negociaciones para la investidura de Rajoy, que pudo solventar finalmente el 29 de octubre pasado gracias al de Ciudadanos y la abstención del PSOE, que llegó tras el desalojo de Pedro Sánchez de la secretaría general del partido.

Tanto los grupos peticionarios (PSOE, Unidos Podemos, ERC y Grupo Mixto) como los que han apoyado la comparecencia han considerado que el jefe del Ejecutivo no puede escudarse en el desconocimiento de los hechos que se juzgan cuando en el periodo investigado fue sucesivamente vicesecretario general, secretario general y responsable de campañas electorales del PP.

Testimonio ante la Audiencia Nacional

El 26 de julio el presidente del Gobierno y del Partido Popular, Mariano Rajoy, siguió ante la Audiencia Nacional el guión que la formación trazó cuando el caso Gürtel se convirtió en el caso PP en el año 2013 tras la publicación de los ‘papeles de Bárcenas’. Durante su declaración ante el tribunal, Rajoy aseguró que la gestión económica del partido, allí donde los investigadores ubican la caja B, era responsabilidad exclusiva del tesorero, un señor que hoy tiene 89 años y demencia senil, Álvaro Lapuerta. Él se dedica exclusivamente a la política, ha insistido.

A esta descarga de responsabilidad, Rajoy sumó a Esperanza Aguirre, un quebradero de cabeza para su liderazgo en el PP durante años. En este caso, lo hizo al reconocer que Lapuerta le trasladó, en presencia de Aguirre, que había sospechas de irregularidades en las gestiones de los ayuntamientos de Arganda del Rey y Majadahonda, en la Comunidad de Madrid.

La reunión, afirmó Rajoy, duró “cinco minutos”, y él se limitó a indicar a Aguirre que se preocupara del problema y lo solucionara. Esos dos municipios han resultado ser el nido donde creció la trama Gürtel sin que él, admitió, se preocupara de saber qué ocurrió después de aquellas supuestas directrices a la presidenta del PP madrileño.

Rajoy tuvo oportunidad de desplegar su tesis de que él rompió el nexo de la Gürtel con el PP. Según dijo, Lapuerta le comunicó en 2004 que “proveedores” del partido estaban utilizando el nombre de la formación sin permiso para hacer negocios. No había pruebas de delitos, añadió, por lo que ordenó a Lapuerta desprenderse de esos empresarios. Esa es la versión para justificar que no investigara internamente ni denunciara, explicó.

"Desconozco las actividades de Correa porque ni lo conocía, ni estaba en las actividades a las que hacía referencia. Lo siento, pero las cosas son como son y no como a alguno le gustaría que fueran", dijo el presidente del Gobierno. 

Según declaró el investigador principal en una jornada anterior, la Gürtel siguió trabajando para el PP después de 2004, concretamente en actos de Madrid y en la organización del Congreso de Valencia de 2008, en el que Rajoy resultó reelegido. "No tuve conocimiento porque yo no me preocupo de esos temas. Esta misma semana he estado en un acto del PP en Bilbao. ¿Alguien puede imaginarse que yo sé quién ha organizado el acto? Yo digo unas palabras, hablo con la gente...", refirió el presidente.

Rajoy no se libró de hablar de Luis Bárcenas, el extesorero al que la Fiscalía pide en este caso más de 40 años de cárcel y que se revolvió con la filtración de la contabilidad paralela del partido. Como el resto de la cúpula de Aznar que ha declarado en el juicio, Rajoy evitó señalar al extesorero, número dos en aquellos momentos de Lapuerta.

El Partido Popular se sienta en el banquillo del caso Gürtel por haberse beneficiado de 245.000 euros de la corrupción en los ayuntamientos de Pozuelo y Majadahonda durante la campaña municipal de 2003. En aquel momento, Rajoy era vicesecretario general, un puesto sin responsabilidad alguna destinado a miembros del Gobierno, según Rajoy.

Los casos de corrupción que afectan a los populares son nubarrones en el horizonte del líder del partido Popular. Aunque se puede volver a repetir con la pieza separada de la caja B, Rajoy   ya ha pasado el mal trago que ha supuesto su declaración como testigo en la Audiencia Nacional por el caso Gürtel y volverá a tratar la corrupción como un problema general de la política española a la que el Gobierno está poniendo solución mediante medidas legales

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