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João Maia: las imágenes de un fotógrafo ciego en los Juegos Paralímpicos

João Maia da Silva es un fotógrafo brasileño de 41 años que está cubriendo el evento deportivo del año paralímpico. Hasta aquí todo normal, pero la cosa cambia cuando nos cuentan que es ciego.

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Fotografía

Ahora que los Juegos paralímpicos de Rio están a punto de acabar hemos descubierto algo muy interesante, un caso muy especial. João Maia da Silva es un fotógrafo brasileño de 41 años que está cubriendo el evento deportivo del año paralímpico. Hasta aquí todo normal, pero la cosa cambia cuando vemos que es ciego. A los 28 años sufrió la perdida, casi total, de la visión a causa una uveítis, una inflamación de la úvea, formada por el iris, el cuerpo ciliar y la coroides. Así que desde entonces toma las fotografías por intuición y porque a través del visor de la cámara puede ver formas y colores. Esto hace que sus fotografías tengan un sello distintivo, más saturadas y con un enfoque, valga la expresión, muy distinto al que estamos acostumbrados a ver.

Pero no sólo es el único retrón que está cubriendo los juegos, Rui Martins y Vitor Wang son también retrones, uno ciego y otro en silla de ruedas. Estos no han tenido la atención mediática de   nuestro protagonista, pero vemos que cada vez más se están empezando a resquebrajar las barreras que nos separan.

Generalmente los medios usan estas historias como inspiración, para decirnos que se puede si se quiere y toda esa retahíla de consignas liberales del esfuerzo y la oportunidad de romper barreras, pero no es suficiente. No es suficiente que uno pueda, es necesario entender que debemos seguir trabajando para que todos puedan y actualmente no siempre es así. Hay un determinismo que es muy difícil de romper: el económico. Según tengas dinero y medios para sobrevivir será más fácil acceder a según qué sitios y a veces ni eso. Pero volvamos a João.

Según ha comentado a diversos medios, el ser ciego le ha impedido el acceso visual al mundo y a la vez ha conseguido agudizar los otros sentidos para poder compensar su falta de visión. Ya hablamos aquí de otro caso similar, pero sin tanta relevancia internacional.

Como retrón, pero sobre todo como fotógrafo, estos casos me hacen plantearme los límites de la fotografía y cuales son sus signos distintivos. ¿Es enfocar bien? ¿Es encuadrar? ¿Es transmitir una información o una vivencia? Muchas preguntas que me ayudan a cuestionar lo que hago y cómo lo hago. Gente como João es necesaria para mantener a la sociedad despierta, dispuesta a cuestionarse toda clase de circunstancias.

En este caso Ricardo Rojas es un personaje fundamental en la carrera de João y el impacto mediático es menor en su caso, pero como él mismo dice, Ricardo es una especie de guía para ayudarle en su trabajo

Volviendo al trabajo de João me parece algo fuera de lo común. Tiene una viveza y un movimiento que, a pesar de no estar encuadradas de manera usual, no dejan de funcionar. Son realmente brillantes, más aún si consideramos la dificultad de un trabajo que João no puede ver, es hacer las fotos “a ciegas” con todo lo que supone, es decir, como si se tratara de un franco tirador que sólo tiene una oportunidad. El brasileño dice que es capaz de escuchar hasta el latido de los corredores y es que cuando uno le pone atención a las cosas, aprecia hasta el más mínimo detalle.

Su trabajo podéis verlo aquí

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