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La denunciante del futbolista Rafa Mir, en el juicio por agresión sexual: “Estaba pegado a mí y le dije que me quería ir”

El futbolista Rafa Mir a su llegada a la Audiencia Provincial de Valencia, a 28 de mayo de 2026

Lucas Marco

València —
28 de mayo de 2026 12:53 h

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El futbolista Rafa Mir se ha sentado este jueves en el banquillo, acusado de los presuntos delitos de agresión sexual y lesiones a una joven, en un juicio en el que se enfrenta a una petición de pena de 10 años y medio de prisión por parte de la Fiscalía. La denunciante de los hechos, acaecidos la madrugada del 1 de septiembre de 2024, ha relatado que conoció a Mir y al también futbolista Pablo Jara (para el que la fiscal pide tres años de prisión por otra presunta agresión sexual y por lesiones menores a una segunda joven) en una zona VIP de la discoteca Mya y que, junto con otra amiga, se fueron ya de día a la vivienda del primero en una conocida urbanización de Bétera, donde la besó e introdujo sus dedos en la vagina tanto en la piscina como luego en un baño, sin que ella diera su consentimiento. No sabía que era futbolista hasta que llegó a la lujosa vivienda y preguntó a qué se dedicaba Mir, que en aquel momento militaba en el Valencia CF. Por su parte, el deportista ha reconocido que mantuvo relaciones sexuales con ambas jóvenes, aunque sostiene que fueron consentidas.

“Me metió los dedos en la vagina. Me quería salir del agua y no me dejaba, estaba pegado a mí y le dije que me quería ir”, ha declarado la joven ante el tribunal de la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, protegida por un paraban.

La víctima, según el relato expuesto en la sala, logró zafarse del futbolista, actualmente en el Elche CF, y salir de la piscina.

En una segunda fase, según ha afirma la mujer, Rafa Mir la agarró “fuerte” del brazo y se encerró con ella en uno de los baños, con la puerta cerrada con pestillo. “Empezó a hacer lo mismo que en la piscina, volvió a besarme y volvió a meterme los dedos, yo me altero, me pongo a llorar y me cuesta respirar”, ha manifestado. La joven también ha dicho que tenía miedo y que el futbolista la mantenía “inmovilizada con sus brazos”.

La chica no encontraba su teléfono móvil, que se había quedado en la discoteca, pudo llamar a su padre para pedirle que la recogiera.

El futbolista, por su parte, niega las acusaciones y alega que fueron relaciones sexuales consensuadas. Un testigo clave de la defensa, amigo de ambos futbolistas, ha mantenido en la misma línea que todo fue por un enfrentamiento entre ambas mujeres por mantener relaciones con Rafa Mir y ha dicho que, en todo caso, fueron consentidas.

El presidente del tribunal ha preguntado extensamente a la joven si estaba segura de que el futbolista le había introducido los dedos dentro de la vagina, tanto en la piscina como en el baño. “Sea profunda o no profunda, yo noto si me están introduciendo los dedos”, ha respondido.

La amiga, según ha abundado, golpeó la puerta del baño preguntando si estaba bien. Ella, finalmente, abrió el pestillo y logró salir del baño, con un ataque de ansiedad. La joven abandonó la vivienda y su amiga, protegida por una toalla, fue empujada por Pablo Jara.

“Nos dijo que nos piráramos de ahí, que éramos unas niñatas y que estábamos montando escándalo”, ha afirmado. Jara, según la víctima, volvió a abrir la puerta para recuperar la toalla y le “metió un puñetazo” a la otra chica, que se quedó medio desnuda en la calle. Luego les lanzaron sus cosas por encima de la valla.  

Un tercer hombre, que había presenciado los hechos dentro de la vivienda, salió a arroparla, según ha dicho la denunciante: “Me dijo que le sabía muy mal lo que había pasado y que si fuese su hermana los mataba”.

La chica vio a un vecino paseando el perro y le preguntó si podía llamar a su padre. El hombre le dijo que iba a llamar a la Policía. Tanto los vigilantes de seguridad privada de la urbanización como una patrulla de la Policía Local acudieron al lugar (la joven ha cuestionado la actitud de los agentes y ha dicho que no las tomaron en serio e incluso que percibió que se reían de ellas).

Una vez llegó el padre de la chica, se llevaron a la amiga a un centro de salud y, posteriormente, la joven le contó a su progenitor lo que le había pasado con el futbolista. Ambos acudieron a un hospital para obtener pruebas ginecológicas y, luego, a denunciar los hechos ante la Policía Nacional, que les conminó a dirigirse al día siguiente (el lunes) a la Guardia Civil.

“Pablo Jara me pegó un puñetazo”

La amiga de la víctima ha declarado, también protegida por un paraban, que Pablo Jara le tocó los pechos y la vagina en la piscina, sin llegar a introducirle los dedos, a pesar de la incomodidad que sentía: “Me apartaba y me volvía a tocar”.

La joven ha descrito la escena del baño desde fuera, cuando se acercó a ver qué hacía su amiga con Rafa Mir. Cuando logró salir del baño, tenía un fuerte ataque de ansiedad y solo pedía que llamara a su padre, según ha declarado.

También ha dicho que Jara les pidió que se fueran, exclamando que eran unas “niñatas”. “Me empujó, me caí al suelo, luego me levanté y me pegó un puñetazo, abrió la puerta y me quitó la toalla”, ha declarado.

La joven, al igual que su amiga, ha dicho que los agentes que le atendieron en primer lugar, ya fuera de la vivienda, intentaban “quitar leña al asunto”. También ha asegurado que Pablo Jara se escondió dentro del chalet.

Mir dice que mantuvo relaciones consentidas con ambas jóvenes

Rafa Mir ha declarado al final de la vista que mantuvo relaciones sexuales consentidas con ambas mujeres. Primero en el reservado de la discoteca con la joven que finalmente le denunciaría. Sin embargo, en el vehículo que los llevó a la urbanización, el futbolista hizo un “acercamiento” con la otra chica, con la que se besó, lo cual hizo que la primera se enfadara, aprovechando una breve parada en un semáforo para pasar al asiento del copiloto.

Al llegar a la vivienda mantuvo relaciones sexuales consentidas “durante 10 minutos” en la zona de lavandería con la chica del asiento de atrás. Al salir, y ante el enfado de la otra amiga, la animó a pasárselo bien y la tiró a la piscina, donde se besaron, según ha dicho. Después salieron (“el agua estaba muy fría”) y fueron “directos al baño”, donde además de besarse le introdujo los dedos en la vagina.

Los futbolistas Rafa Mir y Pablo Jara, sentados en el banquillo de los acusados.

La otra amiga que se había quedado fuera, según Mir, inició una “discusión muy fuerte”, llamando a la puerta vehementemente. Ya fuera del baño, los amigos de los futbolistas presentes en la zona de la piscina intentaron “quitar hierro al asunto”. Cuando las dos jóvenes salieron del chalet, hubo una “discusión muy fuerte” entre ambas jóvenes, que hacían “muchísimo ruido” en una situación “insostenible”, ante lo cual Pablo Jara les tiró sus cosas por encima de la valla, según ha dicho Rafa Mir. En general, el acusado ha aludido a los supuestos celos entre ambas chicas.

Antes de la llegada de los vigilantes de seguridad privada de la urbanización y de los agentes de la Policía Local, Mir ha dicho que trató de “calmar la situación”, pensando en todo momento que el conflicto se centraba en la supuesta agresión de Jara y no tenía nada que ver con él. El futbolista ha reconocido que dio una identidad falsa de su amigo porque le “sabía mal” revelar su nombre real.

Por su parte, Pablo Jara ha expuesto en su declaración, más breve, un relato similar. Sobre la supuesta agresión a la joven ha dicho cerró la puerta del chalet.

“No era la mejor” etapa del Valencia CF

Cuando las jóvenes se marcharon, Rafa Mir comentó los hechos con su “asesor” —no ha dado más detalles—, al estar en una situación el Valencia CF que “no era la mejor”. “No queríamos que trascendiera”, ha afirmado.

Cuando llevaba apenas dos horas durmiendo, le despertó “una llamada del club” y, enseguida, el director deportivo, que era vecino suyo, lo visitó en su vivienda.

Mir ha explicado que casi todos los jugadores del Valencia CF viven en Torre en Conill, la conocida urbanización de Bétera, y que mantienen una relación “fluida” con la seguridad privada del exclusivo recinto, por lo que al director deportivo le había llegado lo que había sucedido a la entrada de su chalet.

El directivo concluyó, según el acusado, que había sido “una cosa” de los amigos del jugador y que poco podían hacer. Días después, ya en su casa de las Islas Baleares, Mir fue arrestado por la Guardia Civil acusado por un presunto delito de agresión sexual. “Me quedo sinceramente blanco”, ha dicho.

El testigo de la defensa niega la agresión

Otro joven, amigo de los dos acusados, ha declarado que las dos amigas discutieron entre ellas antes de la escena de la piscina. El testigo ha dicho que una de las chicas recriminaba a la otra que se hubiera besado anteriormente con Rafa Mir. El joven ha manifestado que vio a la denunciante en la piscina, con “complicidad” y “jugueteando” con Mir.

El testigo grabó dos breves vídeos de las escenas en la vivienda de Mir, que aportó seis meses después del inicio de las diligencias. “Alucinaba como ellas dos se estaban peleando por ver quien se liaba con el futbolista”, ha afirmado, preguntado por el motivo de haber grabado los vídeos.

El amigo de los futbolistas ha afirmado que cree que la joven “se agobió y se quería ir a casa”. También ha dicho que, al salir de la vivienda, las dos mujeres formaron un “escándalo de la hostia”.

El hombre ha asegurado que es “mentira” que Jara le diera un puñetazo a la otra joven, aunque también ha dicho que la chica exhibió un corte en el interior del labio. Sí que ha reconocido que el futbolista le quitó la toalla y la dejó “en tetas” en la calle.

Un vecino describe la “situación violenta”

El vecino que paseaba el perro ha declarado que percibió una “situación violenta”: dos chicas, una “con un tanga, prácticamente desnuda” y que lloraba y otra que le pidió que llamara a su padre. Una de las jóvenes gritaba hacia el interior de la vivienda pidiendo que le devolvieran su ropa, insultaba al futbolista Pablo Jara y le decía que le iba a denunciar.

El testigo llamó a los vigilantes de la urbanización, de la empresa Levantina de Seguridad y, posteriormente, al volver de pasear al perro, vio que habían llegado vehículos policiales.

El padre que acudió a recoger a las jóvenes también se topó al llegar al lugar con los vehículos policiales y se preocupó. Uno de los agentes, según ha manifestado el progenitor, le espetó que “no había pasado nada” y que “solamente” una amiga de su hija había sido golpeada.

El hombre llevó al hospital a la amiga de su hija, que quería denunciar a Jara. Luego le preguntó más insistentemente a su hija qué le había pasado a ella, al verla muy afectada y empapada. “Ahí es cuando mi hija se rompe y me dice lo que ha sucedido”, ha relatado. El padre consultó con su abogada, que le recomendó acudir a un centro hospitalario y denunciar los hechos.  

Mir dio una filiación “errónea” de Jara

Un agente de la Policía Local, de los primeros en llegar al lugar de los hechos, ha dicho que una de las dos jóvenes denunciaba haber recibido un “manotazo” por parte de Pablo Jara, aunque no identificó al supuesto agresor porque dijo que lo había conocido esa noche y no sabía su nombre y apellidos.

El uniformado ha explicado que Rafa Mir aportó, de entrada, una filiación “errónea” de Jara (dijo que era un tal Antonio), dato que ha refrendado otro policía que ha declarado a continuación.

Mir les dijo que Jara no estaba en la casa y, también, les ofreció la posibilidad de acceder a la vivienda para comprobarlo. Dos agentes entraron con Mir y aguardaron en un rellano, pero el futbolista recorrió todas las estancias, incluso el sótano, y les dijo que no encontraba a Pablo Jara por ninguna parte.

A pesar de que tenían el consentimiento de Rafa Mir, no registraron con mayor detalle la casa, al tratarse en ese momento de una denuncia por un delito leve. Uno de los agentes ha dicho que temía dañar algún objeto de valor, según ha manifestado en la sala. También han afirmado que no sabían que Mir era futbolista.

La joven dijo que hubo consentimiento, según los policías locales

La policía local que habló con la joven que estaba más seria ha asegurado que ésta le dijo que había “intimado” con Rafa Mir tanto en la discoteca como en el baño de la vivienda del futbolista, que se había sentido “incómoda” y que le había pedido que parara.

La testigo, muy nerviosa, ha afirmado que la chica les dijo a los agentes que Mir “sí que paró”, que las relaciones fueron “consentidas” y que ambos volvieron después a la fiesta en la piscina, tal como consta en las primeras diligencias elaboradas por la Policía Local de Bétera.

Otro agente ha manifestado que le preguntó insistentemente a la chica si las relaciones habían sido consentidas y que la joven contestó afirmativamente. El mismo uniformado ha explicado que, al día siguiente, se modificaron las diligencias iniciales para incluir la identificación de Pablo Jara, que había telefoneado a la comisaría para aportar su identidad.

La denunciante no varió su relato, según un guardia civil

Por el contrario, el agente del Equipo Mujer-Menor (Emume) de la Guardia Civil que tomó declaración a la denunciante ha afirmado que el relato de la joven no ha variado y que la chica lloró al narrar los “momentos más sensibles” de la presunta agresión sexual en la piscina y en el baño.

También tenía “miedo a denunciar” a Mir al ser una “persona famosa”, según ha detallado el agente del instituto armado.

La fiscal: “Son valientes por denunciar lo ocurrido”

La fiscal, en su turno de la exposición del informe de conclusiones, ha abogado por una sentencia condenatoria, ha asegurado que se trató de una agresión sexual sin consentimiento y ha avalado la declaración “consistente y coherente” de la denunciante. Sobre el amigo de los futbolistas que ha declarado, la representante del Ministerio Público ha sostenido que está “protegiendo” a los dos futbolistas, con los que mantiene amistad desde la infancia.

Por otro lado, la fiscal ha recordado que la joven vestía una “faldita muy elástica que permite la penetración” vaginal con los dedos. También ha destacado la “revictimización” y el “juicio mediático” que han sufrido ambas mujeres. “Estas jóvenes son valientes por denunciar lo ocurrido”, ha afirmado. Mención especial ha hecho a la actuación de los agentes de la Policía Local de Bétera, que ha cuestionado de plano.  

El abogado de la acusación particular que ejerce la joven que denunció la presunta agresión de Jara ha destacado la actitud del futbolista, que se escondió en la vivienda. Para Pabla Jara, el letrado ha agregado en sus conclusiones definitivas el presunto delito contra la integridad moral, además de los de agresión sexual y lesiones leves por los que acusaba inicialmente.

La defensa de Mir ve una “sangría de contradicciones”

Por su parte, el abogado que ejerce la defensa de Rafa Mir ha dicho que hay “segmentos de las afirmaciones” de las dos mujeres que “directamente son imposibles”, mientras que los acusados coinciden “al milímetro en todo” desde el inicio de la causa.

El letrado considera que ha habido una “sangría de contradicciones” entre las versiones las dos chicas y el resto de testigos. “Es un rompecabezas absolutamente irresoluble e incompatible con la presunción de inocencia”, ha dicho.

El letrado de Jara ha afirmado que se siente “incapaz siquiera de hacer un puzzle” de lo que la denunciante “cree que pasó aquella mañana”. “Son continuas las contradicciones”, ha apostillado. Ambos abogados han pedido la absolución de sus respectivos clientes.

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