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Un concejal del PP en Cádiz pide la descalificación de una comparsa por llamarle “amante del fascismo de vanguardia”

La comparsa El cerrojero, en su actuación en el Teatro Falla.

Francisco J. Jiménez

En el mes de mayo cumplirá 36 años como concejal en el Ayuntamiento de Cádiz. José Blas Fernández (Partido Popular) ha sido noticia en los últimos días por haber pedido públicamente la descalificación de la comparsa El cerrojero por las críticas vertidas contra su persona.

Blas se manifestó en su cuenta personal de Twitter y pidió la descalificación basándose en el hecho de que la comparsa había usado uno de sus cuplés para hacer publicidad de una freidora, pero a nadie escapa que lo que realmente molestó al edil fue la letra de uno de sus pasodobles, muy crítico con su gestión.

“La comparsa de Nene Cheza junto a la calumniosa letra de José Luis Zampaña (donde uno de sus cuplés conlleva responsabilidades penales), deseo sea descalificada, ya que el otro cuplé a la freidora abre el debate Publicidad y Carnaval”, decía el concejal en las redes sociales.

En el mundillo del Carnaval, sin embargo, no hay ninguna duda de que la letra que molestó a Blas y por la que querría la descalificación de la agrupación es la siguiente:

La sede de la gaviota, 

tiene un altar y un retablo,

donde veneran y adoran

a un viejo y pobre diablo

que por la gloria de España

y con el yugo en la mano

muerde, berrea y araña

por comerse las entrañas de todos los gaditanos.

Ese señor, mayor, amante del fascismo de vanguardia

es Blas Fernández, heredero de los de la vieja guardia,

la vieja guardia, la vieja guardia.

El que le niega el bono ayuda a sus paisanos

y deja un pufo millonario en la Tacita.

El que se mea en nuestras cruces pregonando 

que vivimos suplicando que nos den una paguita.

El que amordaza las verdades denunciando

al pobrecito que desprecia su inconsciencia. 

Ojalá que al jubilarte

por tu boca se atragante 

tu perrísima conciencia.

Hasta que rindas en la acera

la vomites y te mueras 

y te mueras de vergüenza.

José Luis Zampaña, conocido como Zampi, es el autor de la letra y comenta que es “rematadamente triste que en los tiempos que corren siga existiendo gente así. El origen de nuestra crítica es que considero que este señor es un personaje tóxico y venenoso para Cádiz. Su legado es muchísimo más dañino que una letra de Carnaval”.

Que se hable de descalificación supone para Zampaña un intento de cercenar la libertad de expresión: “A mí particularmente me han parecido patéticos todos los intentos que ha hecho por coartar la libertad de expresión de los gaditanos, cuando él ha sido el primero en dejar a sus paisanos a la altura del betún. Y en realidad su reacción no sorprende para nada, esta serie de personas están todas cortadas por el mismo patrón y se les ve venir desde lejos”.

“Confío en que su entorno y su partido le aconsejen que deje de hacer el ridículo. De todas formas si decide seguir adelante pues nada, aquí estamos. Lo que sí es seguro es que un político no va a poder callarnos la boca nunca, ni a nosotros ni al resto de compañeros que escriben lo que les sale del corazón”.

La parte positiva de este asunto para el autor carnavalesco es que ha recibido “el apoyo de los compañeros, incluso de aquellos a los que no tengo el gusto de conocer personalmente”.

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