Juana Rivas ingresa en prisión para cumplir su condena de dos años y medio de cárcel

Juana Rivas acude a el Centro de Inserción Social Matilde Cantos en Granada

Álvaro López


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Juana Rivas ha ingresado en prisión. La madre de Maracena, condenada a dos años y medio de cárcel por la sustracción ilegal de sus dos hijos menores en la primavera de 2016 y no devolverlos en el verano de 2017, ha entrado en el Centro de Inserción Social “Matilde de Cantos” de Granada a las diez de la mañana. Tras un periplo judicial que ha durado tres años, ha entrado en el establecimiento penitenciario para cumplir con el auto judicial dictado el 27 de mayo por el Juzgado de lo Penal 1 de Granada que la obligaba.

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Su entrada en prisión llega mientras sus abogados tratan de conseguir el indulto por parte del Gobierno central. Los letrados dicen que van a agotar “todas las vías legales” para que la estancia en prisión de Juana Rivas dure el menor tiempo posible. Antes de cumplir con su condena, la propia Juana ha escrito un comunicado en el que da las gracias por “las numerosas muestras de cariño” recibidas. Dice que, “por muy duro que sea” entrar en la cárcel, no piensa rendirse “nunca”.

“Voy a cumplir con una decisión que considero muy injusta, pero que no voy a desobedecer”, dice. Rivas, que entiende que su condena afecta sobre todo a sus hijos, vuelve a insistir en que vivió un infierno con su expareja, el italiano Francesco Arcuri. De él llegó a decir, en varias ocasiones, que huía de la casa que ambos tenían en Carloforte (Italia) porque ella y sus vástagos corrían “peligro de muerte”. Por eso, no quiso entregar a sus hijos cuando la Justicia le obligó.

Juana insiste en que su “denuncia por maltrato contra el Sr. Arcuri estuvo 13 meses guardada en un cajón” y que, sin embargo, “después de 30 meses más” fue archivada sin escucharle “siquiera”. “Tengo fe y esperanza de que el Gobierno me conceda el indulto, y eso me permita seguir luchando por mis hijos y pedir que se le reconozcan sus derechos en Italia. Hemos sufrido mucho, parece ser que nos queda bastante aún, y eso no puede quedar en el olvido”.

Una cárcel semiabierta

Como Juana Rivas es una “delincuente primaria”, puesto que no ha cometido ningún otro delito previo, la Justicia ha decidido que ingrese en el Centro de Inserción Social “Matilde Cantos”, situado en Granada capital, porque es un centro penitenciario diferente a una prisión común. Es de tipo semiabierto por lo que si los reclusos adquieren el tercer grado penitenciario, pueden dormir en él, salvo que se les ponga una pulsera telemática.

Fuentes judiciales del caso explican que la elección de este centro se ha producido por la condición de delincuente primaria de Juana Rivas y para que no tenga que entrar en la cárcel de Albolote, considerada mucho más dura porque allí cumplen condena todo tipo de delincuentes. Además, se da la circunstancia de que los letrados de Arcuri recomendaron que Rivas fuera a ese CIS y no a la prisión alboloteña por no haber delinquido antes. Por otro lado, las mismas fuentes sostienen que, casi con total seguridad, si Juana Rivas recibe el tercer grado penitenciario, podrá dormir en su domicilio con pulsera telemática y no tendría que regresar al centro de inserción.

Un largo periplo judicial

La entrada de Juana Rivas en la cárcel es el último episodio de una trágica historia que arranca en la primavera de 2016. Por entonces, según recoge la sentencia del Juzgado de lo Penal 1 de Granada que se ha ocupado del caso, la granadina se marchó del domicilio que compartía junto con su expareja, Francesco Arcuri. Lo hizo junto con sus dos hijos en un viaje a Granada pactado con el italiano. En teoría, lo que iban a ser unas vacaciones, acabó convirtiéndose en el caso mediático que ha acabado con Rivas en prisión.

Alegando que sufría maltrato y recordando que Arcuri había sido condenado por un delito de lesiones en 2009, Juana nunca regresó a Italia por asesoramiento del Centro de la Mujer de Maracena. De modo que el padre de los menores denunció la situación ante la justicia española. De esa forma, consiguió que sobre Juana Rivas pesaran dos autos judiciales que le obligaban a devolver a sus hijos a Italia. La primera tuvo lugar en diciembre de 2016 y la segunda en junio de 2017. Paralelamente, Juana Rivas había denunciado a Arcuri por supuestos malos tratos en julio de 2016, aunque la demanda acabó archivada dos años y medio después.

Sin embargo, durante el verano de 2017, aconsejada de nuevo por el Centro de la Mujer de Maracena, Juana Rivas decidió incumplir la orden de devolución prevista para el 26 de julio y desaparecer junto con los niños durante un mes. Finalmente, agotadas todas sus opciones, los menores acabaron volviendo a Italia con su padre. Desde entonces, Juana Rivas tenía un régimen de visitas pactado que tampoco salió bien. La madre de Maracena denunció en varias ocasiones al padre por malos tratos contra sus hijos, pero la justicia italiana las archivó todas.

Ya en julio de 2018 fue condenada por el Juzgado de lo Penal 1 a 5 años de prisión por la sustracción ilegal de sus niños (2 años y medio por hijo). Aquella decisión judicial fue recurrida hasta que, en última instancia, el Tribunal Supremo, utilizando jurisprudencia previa, rebajó la pena de prisión a la mitad. Sin embargo, los letrados de Juana Rivas y parte de la sociedad civil han reclamado en varias ocasiones que no entre en prisión porque todos sus actos los hizo para proteger a sus hijos.

Hasta la fecha, el Gobierno no ha tramitado indulto alguno sobre la madre de Maracena, al tiempo que sus abogados lamentan que no se haya resuelto el recurso que interpusieron contra la orden de ingreso en prisión, antes de que tuviera que llevarse a cabo. No obstante, insisten en que pelearán por la obtención del “tercer grado penitenciario y la concesión del indulto total”.

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