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Los vecinos de Tauste (Zaragoza), contra la ubicación de un lavadero sanitario de camiones: “Está declarado como actividad molesta e insalubre”

Los terrenos se encuentran muy próximos a la residencia y el núcleo de población de Tauste.

María Bosque Senero

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La asociación A Vecinal de Tauste (Zaragoza) ha recogido más de 1.340 nuevas alegaciones para evitar la construcción de un lavadero sanitario de camiones en la ubicación propuesta en el proyecto. Esta localidad de la comarca de Cinco Villas vive desde hace años un conflicto que ha ido creciendo en intensidad: se hizo visible en 2024 y ha movilizado a una parte importante de su población. En el centro de la polémica se encuentra el proyecto de instalación de un lavadero sanitario de camiones -destinado a la limpieza y desinfección de vehículos ganaderos- cuya ubicación prevista ha generado un fuerte rechazo vecinal. “Es un proyecto necesario, pero mal ubicado”, insisten desde la plataforma, que aglutina a medio centenar de vecinos.

La instalación, promovida por una Agrupación de Defensa Sanitaria (ADS) vinculada al sector porcino, está planteada en la zona de Las Rozas, a las afueras del municipio y muy próxima a espacios sensibles. Los vecinos subrayan que no se oponen al lavadero, al que consideran útil para el control sanitario del transporte ganadero, sino a su ubicación concreta. Según denuncian, el emplazamiento se sitúa cerca de viviendas, una residencia de mayores y equipamientos públicos, lo que podría generar molestias y riesgos.

El proyecto del lavadero está planteado “a menos de 200 metros de la residencia de la tercera edad Sancho Abarca II”, apunta el presidente de la asociación vecinal, Paco Sánchez Murillo. En esta residencia viven de manera permanente personas mayores con diversas patologías, muchas de ellas respiratorias, que podrían verse afectadas directamente por los olores, ruidos y el tránsito constante de camiones -estimado en torno a 200 diarios-, además de por los posibles efectos negativos sobre la salud y el medio ambiente que la implantación de esta instalación podría acarrear para el resto de la población del entorno.

Escalada de la oposición vecinal

La contestación social comenzó a hacerse visible en 2024, cuando vecinos del entorno de Las Rozas presentaron más de 400 alegaciones contra el proyecto. Desde entonces, la movilización no ha dejado de crecer. Ese mismo año se constituyó la plataforma vecinal A Vecinal, que agrupa a familias afectadas, y se iniciaron campañas informativas y reuniones públicas para trasladar su rechazo y reclamar alternativas.

El conflicto alcanzó mayor dimensión en 2025, cuando los vecinos lograron reunir miles de alegaciones, más de 4.000, ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga). Este organismo llegó a emitir una resolución contraria al proyecto en su ubicación inicial, también por la proximidad de dos explotaciones ganaderas a la futura instalación. Este frenazo fue interpretado como una victoria ciudadana tras un año de protestas.

Sin embargo, lejos de cerrarse, el problema se ha reactivado en 2026, con el proyecto nuevamente en tramitación, esta vez presentado desde el Ayuntamiento de Tauste. Su alcalde, Miguel Ángel Francés, explica que el lavadero “se declaró de interés social y ahora hemos tenido que volver a presentar el proyecto, que está en manos del Inaga”. El alcalde recuerda que “la ADS tiene un impacto social y económico importante en la localidad” y que la propuesta de ubicación se plantea sobre un terreno que fue vendido a la ADS. Por ello, antes de pronunciarse sobre otras posibles ubicaciones, Francés prefiere “esperar a conocer la resolución del Inaga”.

Tras la nueva presentación del proyecto -una vez firmado un acuerdo entre una de las explotaciones próximas y la ADS-, la plataforma vecinal ha retomado la recogida de firmas y los actos de protesta, insistiendo en la necesidad de reubicar la instalación. “Los vecinos acuden por iniciativa propia para informarse sobre cómo presentar alegaciones, porque no están de acuerdo con el emplazamiento elegido”, asegura Paco Sánchez. La alegación es un trámite regulado que permite a la ciudadanía posicionarse y dirigirse a la administración competente con argumentos sobre la iniciativa en cuestión.

A la espera de la decisión del Inaga

Actualmente, el proyecto continúa en fase de evaluación ambiental, sin una decisión definitiva. El Ayuntamiento ha señalado que no existe una resolución cerrada, mientras que los vecinos mantienen la presión social para que se descarte la ubicación prevista. También confían en que el posible incumplimiento de distancias con otra explotación de vacuno pueda frenar el proyecto y dar tiempo a plantear alternativas. Según el presidente de ‘A Vecinal’, “ya se iniciaron trabajos de explanación en el terreno antes de contar con la aprobación del Inaga”.

El debate ha trascendido el ámbito local y ha contado con el respaldo de formaciones políticas. La secretaria general de Chunta Aragonesista (CHA), Isabel Lasobras, ha manifestado su apoyo al colectivo vecinal, señalando que “desde CHA defendemos un modelo de desarrollo compatible con la calidad de vida de las personas y el respeto al entorno. Este proyecto, tal y como está planteado, genera una gran preocupación social y plantea dudas razonables desde el punto de vista ambiental, sanitario y urbanístico”.

Un conflicto que se repite en Aragón

El conflicto en Tauste refleja un problema recurrente en zonas rurales con fuerte actividad ganadera: la convivencia entre infraestructuras necesarias para el sector y la calidad de vida de la población. En este municipio de Cinco Villas, la situación sigue abierta y evidencia la dificultad de encontrar un equilibrio entre desarrollo económico, sostenibilidad ambiental y consenso social.

No se trata de un caso aislado. En distintos puntos de Aragón se han producido conflictos similares vinculados a actividades económicas que implican un elevado tránsito de vehículos pesados o impactos ambientales como malos olores, ruidos y horarios incompatibles con el descanso.

En la provincia de Teruel, por ejemplo, localidades como Aguaviva han denunciado el paso diario de cientos de camiones relacionados con la extracción de arcilla. Los vecinos han expresado su malestar por los problemas de ruido, inseguridad vial y deterioro del entorno que genera esta actividad, en una situación con claras similitudes a la que se vive en Tauste.

Asimismo, en Aragón se han multiplicado en los últimos años las protestas contra macrogranjas porcinas, debido a los olores, la posible contaminación y los efectos negativos sobre la salud que denuncian los residentes. Aunque se trata de instalaciones distintas, el trasfondo es similar: la dificultad de compatibilizar la actividad económica con la proximidad a núcleos habitados.

Este tipo de conflictos también se reproduce fuera de Aragón. En municipios como Torrevieja, la instalación de infraestructuras vinculadas a flotas de camiones -incluidos lavaderos- ha generado protestas vecinales por el ruido, los olores y el tránsito constante de vehículos pesados en zonas residenciales. Estos casos refuerzan la idea de que el problema no radica únicamente en la actividad, sino en su localización y en la planificación urbanística.

Un debate de fondo

El conflicto en Tauste pone sobre la mesa un debate cada vez más presente en el medio rural: cómo equilibrar el desarrollo económico, especialmente el vinculado al sector agroganadero, con la calidad de vida de la población. En palabras del presidente de la asociación vecinal, se trata de un proyecto “declarado como actividad molesta e insalubre”.

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